@navarroadris

La tendencia al sexting, o lo que es lo mismo mandar mensajes de texto eróticos y fotos desinhibidas por celular, está a la orden del día. Cada vez son más los que se han sumado a esta moda que, si bien es propia de jovencitos, también está bastante extendida entre adultos.

“Mi novio siempre me pide fotos picantes cuando está en el trabajo”, me comentaba Kathy, de 43 años, acerca de su pareja de 46, un hombre divorciado con tres hijos. “Se las mando sin problema y nos divertimos con ello, pero obviamente no enseño la cara”, añadía.

Punto importante el de no mostrar la cara o cualquier señal que pueda identificarte como individuo, y más teniendo en cuenta que cuando el amor se acaba este tipo de contenidos subiditos de tono pueden convertirse en todo un problema, mucho más si llegan a caer en manos indebidas o quedan rencores de por medio.

Aunque muchos se lleven las manos en la cabeza cuando se menciona esta tendencia, encuestas recientes apuntan a que casi la mitad de los estadounidenses ha practicado alguna vez sexting, y tan solo un tercio de los encuestados piden que se borren las fotografías o mensajes de texto una vez que concluye la relación.

“Si me pongo a pensar donde pueden terminar todas las fotos eróticas que le mande a mi novio mientras estábamos juntos me da algo, solo espero que las haya borrado”, expresaba con temor una asistente dental de 35 años, Mary. Precisamente por no eliminar este tipo de material de sus celulares estrellas de cine como Jennifer Lawrence o Scarlett Johansson se convirtieron en víctimas del sexting a manos de hackers, ello sin contar el sinnúmero de personas comunes que han visto temblar su reputación debido a fotos fuera de control.

Pero no todo es susto. Recientes estudios sobre el tema concluyeron que más allá de los riesgos, el sexting es una práctica saludable que enriquece las relaciones de pareja siempre y cuando ambos se sientan cómodos compartiendo las imágenes.

Roberto, de 32 años, reconoce practicar sexting con su novia, a quien conoció hace menos de un año. “Nos mandamos mensajes fuertes y fotos explicitas. Me encanta, me enciende y me dan ganas de salir corriendo a buscarla”, decía entre risas.

Por su parte José, un contador de 50 años, lo practica con su esposa: “Es algo diferente, prohibido y por lo tanto me provoca morbo. Me siento más cómodo diciéndole cosas fuertes por teléfono que a la cara”.

La verdad es que el caso de José no es tan común, ya que en muchas ocasiones los matrimonios estables y duraderos tienden a caer en la rutina, por lo que enviar de repente un desnudo por teléfono podría levantar sospechas sobre la existencia de una tercera persona. Eso le pasó a Elena tras casi 20 años de relación con el que era su esposo. Un buen día él le envió un mensaje en mayúsculas: “ME MUERO POR TENERTE”. Ella quedo paralizada, temiendo lo peor. “No me equivoque, era para otra”, relata.

Pero más allá de los tabús y peligros que pueda generar – especialmente en el caso de los adolescentes, que es otra historia—la mayoría de los expertos consideran que el sexting es una manera de avivar la chispa y revivir el deseo sexual en parejas que llevan muchos años juntos. Una vía de comunicar las apetencias sexuales para después llevarlas a la práctica. De hecho, una reciente encuesta sobre el tema concluyó que aquellas parejas que practicaban sexting lograban una mayor satisfacción sexual.

“Es parte de la confianza, y la clave está en que uno de los dos rompa el hielo. Al principio te preguntas que pensara la otra persona si recibe un mensaje o fotografía de este tipo, pero una vez que lo mandas la respuesta tiene a ser favorable”, respondía Erick, un joven ejecutivo que practica sexting con su mujer. “Es emocionante estar en una reunión de trabajo y recibir una foto en lencería de mi esposa. Igual lo vamos borrando todo porque muchas veces los niños nos piden jugar con los celulares y ya te imaginaras lo que puede pasar”, añadía divertido.

Luis, un estudiante de 25 años, se ha convertido en todo un experto. Envía fotos de su pene a cuanta novia consigue. Según cuenta, no hay mucha diferencia entre un miembro viril y otro, así que no hay por qué temer. Pero aun así toma precauciones adicionales: “Para ello uso una aplicación llamada Snapchat que borra las fotografías comprometidas segundos después de que las reciban. Así no queda evidencia” .

Igual aprovecho para advertirles que mucho ojo con lo que se manda o se recibe, especialmente si se trata de menores de edad ya que en estos casos podrían incurrir en un delito de posesión y distribución de pornografía infantil. Es más: la divulgación no autorizada de imágenes o grabaciones íntimas es un acto constitutivo de delito aún tratándose de adultos.

Ahí lo tienen, las dos caras de una tendencia que tan pronto destruye reputaciones como mejora la vida sexual de quienes la practican. Y usted ¿se anima?

*Adriana Navarro  es reportera y presentadora de AméricaTeve Canal 41 de Miami. Desde hace años está a cargo del segmento “Vivir Mejor” en el noticiero de las 5 de la tarde donde aborda temas de salud, belleza, gastronomía, cultura y educación.

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