El Sindicato Autónomo de Villanos de la Historia, SAVH, convocó plenaria de emergencia.

Toda una reunión. Genocidas, pederastas, asesinos en serie, torturadores, racistas (por supremasistas o simplemente por el vil metal. O por ambas cosas a la vez), súperchorizos, megatimadores, sacamuelas de feria, asaltantes de caminos, traficantes –no precisamente de golosinas– y, por supuesto, porque no podían faltar, los desgobernantes más villanos –en escala de Richter– cuyas depredaciones materiales, pero sobre todo morales han desatado las madres de todas las madres de devastación y apocalipsis.

Constatado el quórum reglamentario, la asamblea pasó a deliberar sobre el orden del día: “Punto Único a tratar: Las antipáticas comparaciones”. Judas, director de debates, abrió fuegos muy exaltado:

—Camaradas y camarados: ¿Compararnos, a nosotros, con Narcolás, sedicente maduro, pero, pútrido, putrefacto, repugnante, pestilente, en avanzado estado de descomposición villana? ¡No señor! ¡No vamos a tolerar la afrenta!

Los ánimos se caldearon. Lo que siguió fue una coda de improperios. Coprolalia extrema, indecente, incluso, para la canalla congregada en aquella Sodoma y Gomorra. Hubo que arrebatarle el micrófono al Iscariote y nombrar nuevo moderador, menos vil, para exigirles a los asistentes “!orden en la voladora!”.

Cuando enumeramos los peores villanos de la Historia, hablamos de los reales y de los que mucha gente cree de manera errónea, producto de la imaginación. Tomaron la palabra para protestar, los verdaderos duros del SAVH: Stalin, Hitler, Manuel Noriega, la Madrasta de Blancanieves y los Siete Enanos, el “Diablo” Charles Mason, Pablo Escobar, Richard M. Nixon, Hannibal Lecter, Pol Pot, las brujas de Macbeht, Chucky, el “Che”Guevara, Nerón, Videla, el Dr. Mengele, Darth Vader,”, Idí Amín Dadá, Putin y el luso-venezolano, Joao de Gouveia –a quien cierto rufián, hipotético bolivariano que mencionaremos de seguidas, le otorgaba tratamiento de “señor”–.

Los villanos, como los bomberos entre sí, no se pisan las mangueras (las mangueras de villanía). Se las llevan bien, para decirlo de otra forma. Al final, los hermanan imperativos cromosómicos. No obstante, en medio de tal especie de aquelarre, se produjo una trifulca tumultuaria. Ocurrió cuando Hugochávez y Fidelcastro, chapoteando en sus recíprocas depravaciones –depravaciones político-económicas, las restantes no las mencionamos, porque hay menores de edad, entre nuestra lectorí– intentaron mediar para que no se produjese la repulsa asamblearia. Comprensible, que sus mentores, se vengan desde la Quinta Paila, a defender a su pupilo, edición corregida, aumentada y más degenerada de sus defensores.

¡Fuera, fuera, fuera! –chillaron de manera unánime los asambleístas y de inmediato, el Tribunal de “honor” del Sindicato dictaminó la expulsión, a patadas, del par de bribones y del supuesto defendido.

Siempre se puede ser peor, que lo peor. Aunque, usted no lo crea.

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