martes 31  de  enero 2023
Estrategia

Siria, otro flanco de intervención militar rusa

Vladimir Putin, quien ha visitado Siria en dos ocasiones desde 2017, es muy popular en las regiones controladas por el régimen de Damasco

Rusia, que invadió Ucrania el 24 de febrero, mantiene desde 2015 una importante presencia militar en Siria apoyando a las fuerzas del régimen de Bashar al Asad, y allí ha podido probar armamentos y tácticas.

Además de estrechar vínculos económicos con aliado de larga data --en el cual la guerra ha provocado unas 500.000 muertes desde 2011-- Moscú también ha grabado su impronta cultural.

En 2015, Rusia realizó sus primeras incursiones aéreas en Siria en apoyo a las fuerzas de Damasco, que entonces se veían superadas militarmente tanto por los rebeldes como por los yihadistas.

La intervención rusa marcó un punto de inflexión en este conflicto, permitiendo a las fuerzas gubernamentales recuperar progresivamente los territorios perdidos hasta ese momento.

De acuerdo a Moscú, más de 63.000 soldados rusos participaron en la campaña siria. Actualmente, no se sabe cuántos efectivos mantiene allí, pero en 2019 Rusia había informado que 3.000 de sus militares permanecían desplegados en Siria.

Rusia también cuenta con dos bases en el oeste sirio: una aérea en Hmeimim y otra naval en Tartús.

Éstas están protegidas por sistemas de defensa con misiles S-300 y S-400.

Buques y submarinos también han participado en los combates, en particular contra el grupo yihadista Estado Islámico (EI), lanzando misiles desde el Mediterráneo.

La mayoría de los sistemas de armamento rusos han sido testeados en Siria, de acuerdo a declaraciones realizadas en 2021 por el ministro de Defensa, Serguéi Shoigú, difundidas por la agencia estatal de noticias TASS.

Responsables y observadores también han indicado la presencia en Siria de un "ejército en la sombra", integrado por mercenarios, incluyendo a muchos contratados por la empresa de seguridad privada Wagner, que también opera en Ucrania.

El Kremlin desempeña un papel cada vez más destacado en la economía siria, merced a sus estrechos vínculos políticos y militares que datan de tiempos de la URSS.

Damasco y Moscú han firmado varios acuerdos en estos últimos años, en los sectores de energía, construcción y agricultura.

De esta manera, la empresa Stroitransgaz obtuvo la gestión durante 49 años del puerto de Tartús, un acuerdo para producir fosfatos en la región de Palmira (centro) y un contrato por 22 millones de dólares para el desminado, rehabilitación, prospección y desarrollo de los campos petrolíferos de Al Thawra.

La ayuda financiera rusa a Siria es bastante limitada, no obstante la provee de trigo.

El presidente Vladimir Putin, quien ha visitado Siria en dos ocasiones desde 2017, es muy popular en las regiones controladas por el régimen de Damasco.

En los poblados cercanos a las bases militares, las fotos de Putin y las banderas rusas adornan postes de electricidad, edificios, mercados y algunos edificios administrativos.

En 2014, el ministerio de Educación sirio añadió al idioma ruso como opcional en las escuelas, además del inglés y el francés.

Más de un centenar de escuelas enseñan ruso y la facultad de Letras de la universidad de Damasco cuenta con un departamento dedicado a este idioma.

En el corazón de Damasco, fue inaugurado en 2019 un centro cultural ruso y la televisión oficial siria transmite un informe diario de noticias en lengua rusa.

FUENTE: AFP

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