BELÉN GONZÁLEZ
Especial
@mbelengg
Se estima que cada año se producen 2.5 millones de lesiones oculares en EEUU, muchas de las cuales se pueden prevenir
BELÉN GONZÁLEZ
Especial
@mbelengg
La abrasión corneal es probablemente la más común de las lesiones oculares. Esta se produce por el rasguño o raspadura de la córnea, como resultado de la acción agentes externos. La córnea, como se conoce a la cúpula transparente que cubre todo el iris y la pupila, tiene como misión proteger el globo ocular al controlar y filtrar la cantidad de luz que entra en el ojo.
Esta herida en el ojo, caracterizada por la presencia de dolor, enrojecimiento, lagrimeo, espasmos, sensibilidad a la luz y visión borrosa, afecta usualmente la superficie de la córnea por lo que puede tardar entre 24 y 48 horas en sanar gracias al extraordinario poder regenerativo del tejido corneal. Pero en algunos casos, estas lesiones pueden ser tan profundas que requieren de una cirugía o de un trasplante de córnea.
Las principales causas de una abrasiones de la córnea son: el impacto de algún agente externo como aserrín, ceniza, partículas de polvo o arena, así como lesiones causadas por agentes líquidos que contengan sustancias químicas, accidentes provocados durante la práctica de ciertos deportes, el uso excesivo, mal ajuste o sensibilidad a los lentes de contacto, además de frotarse los ojos fuertemente, efecto negativo de la luz solar, las lámparas de sol y los reflejos de la nieve, el agua o la soldadura, sin olvidar enfermedades oculares como el tracoma o la presencia de una infección bacteriana.
En algunos casos, la causa inmediata de una abrasión corneal puede pasar desapercibida, especialmente porque los síntomas aparecen horas después de la lesión. Sin embargo, las células nerviosas de la córnea finalmente transmiten una sensación de dolor, que permite reconocer cuando algún cuerpo extraño entra en contacto con la superficie del ojo.
Descubriendo el problema
El diagnóstico de una abrasión de la córnea debe hacerla médico especialista, a través de un procedimiento sencillo, pero efectivo, usando una tinta de color anaranjado, llamada fluoresceína.
Básicamente, se anestesia el ojo afectado y posteriormente se humedece una tira con fluoresceína para tocar el párpado inferior, colocándola en el fondo del saco inferior hasta lograr que todo el ojo adquiera una coloración amarillo anaranjada. A continuación, se lava el área con una solución ocular estéril y se observa en detalle, usando una lámpara azul de cobalto que permite ver la lesión, totalmente expuesta en color verde azulado, como resultado de la acción del agente químico aplicado.
Una vez confirmado el diagnóstico, el especialista recomendará un tratamiento que consiste en la administración de antibióticos, así como de gotas inflamatorias para controlar el dolor, aunque algunos pacientes requieren analgésicos orales. En casos más complejos, el uso de un parche compresivo en el ojo afectado puede resultar beneficioso, especialmente para asegurar su descanso mientras crecen las nuevas células epiteliales con las que se superará la lesiona.
Las complicaciones principales de una abrasión corneal son la infección y las erosiones recidivantes, que se produce cuando el nuevo epitelio se desprende, al cabo de días o semanas del suceso inicial. En este caso el tratamiento implica el uso de una pomada salina hipertónica durante varios meses, así como el aumento de la lubricación ocular para estimular la cicatrización.
Medidas de apoyo
Además del tratamiento que el oftalmólogo indique para la lesión, ciertos mecanismos pueden ayudar en el proceso, como la aplicación de una compresa fría sobre el ojo lesionado. Esto permitirá que los vasos sanguíneos del área se contraigan, se sienta menos la inflamación y se reduzca el dolor.
Es muy útil usar lentes de sol como medida preventiva para evitar que se produzca una nueva herida, especialmente al practicar deportes, trabajar con productos químicos o herramientas eléctricas, cortar el césped o viajar en un convertible, una moto o una bicicleta. En estos casos, lo ideal es no usar lentes de contacto, al menos los dos días posteriores a la lesión, pues estos pueden presionar la córnea lesionada y causar infección. Tampoco es recomendable frotarse los ojos.
Ahora bien, para acelerar el proceso de sanación es importante incluir en su dieta alimentos ricos en antioxidantes y vitaminas, especialmente Vitamina C, Vitamina B, Luteína y Zeaxantina. Por otra parte, un descanso realmente reparador es indispensable para que el organismo concentre toda su energía en curar el ojo afectado.
Si un cuerpo extraño ingresa al ojo
LEA TAMBIÉN:

video