jueves 2  de  abril 2026
ANÁLISIS

Ya no saben ni qué inventar

Una nueva experiencia sin los efectos de consumir un opioide o algún derivado

Diario las Américas | LUCÍA NAVARRO
Por LUCÍA NAVARRO

@LuciaCNavarro

Sabiendo que en youtube se puede encontrar de todo, me di a la tarea de investigar sobre la que llaman “la nueva tendencia” en el viejo continente: aspirar cacao, molido. 

El objetivo es que quien la consume se “ponga high”. El consumo es legal y considerablemente más barato que aspirar cocaína. En algunos sitios en internet, una libra del codiciado fruto prehispánico, orgánico y molido, puede costar sólo diez dólares -lo mismo que dos o tres galones de leche.

¿Qué lo hizo popular?

Durante la época prehispánica, el cacao se usó como moneda; durante la colonia, su consumo era restringido a la realeza pero en 2007, el chocolatier belga, Dominique Persoone, lo popularizó en el Viejo Continente. Persoone creó un dispositivo que permite “inhalar” el polvo de cacao al ser hecho “volar” con el aparato. Con el disparador, similar a una catapulta, “la experiencia promete un gran placer,” dice Persoone.

El aparato cuesta unos 48 dólares estadounidenses. Persoone lo creó en 2007 para una fiesta de cumpleaños de Ron Wood and Charlie Watts, integrantes de The Rolling Stones.  Quienes lo compran por estos días, lo reciben dentro de una caja en la que se lee que “la experiencia lo hará rodar como piedra”.  El paquete contiene el “polvo” combinado con otros elementos -como jengibre- para que la experiencia sea “más placentera” pues, según el chocolatier, el cacao molido puro es muy seco y no agradable para la nariz.

¿Qué sensación produce?

Inhalar la cocoa genera la liberación de endorfinas y encefalinas, sustancias que actúan como neurotransmisores en el sistema nervioso central. Es decir, producen entusiasmo en la persona. No en balde les llaman “neurotransmisores de la felicidad”. Otros les llaman “neurotransmisores opioides”, no por ser derivados de la amapola, sino porque producen síntomas similares a los de la morfina o la heroína, incluyendo sus efectos analgésicos pero sin los efectos dañinos del opio. 

¿Te puede dañar?

En algunos sitios en internet se asegura que, por ser cocoa pura molida y no una droga, es inofensiva para el cuerpo humano. El chocolate -forma en la que se vende el polvo de cocoa, es de es de alta calidad, orgánico y aporta una muy pequeña cantidad de calorías, por lo que hasta quienes padecen diabetes podrían inhalarlo.  

Pero francamente…. ¿cuál es el caso? Creo que meterse algo por la nariz -salvo que sea prescrito por un médico- debe irritar y dañar las membranas nasales y las vías respiratorias. Además, la sensación de estar ‘high” por la liberación de endorfinas se consigue también haciendo ejercicio, escuchando música y hasta haciendo algún deporte o actividad de servicio comunitario.

Persoone ha vendido unos 25 mil dispositivos para inhalar la cocoa en Estados Unidos, así que probablemente no tardará mucho tiempo en conocerse en el resto del continente.

“La ociosidad es la madre de todos los vicios”, dice la vieja frase, así que no creo que me animaría a experimentar con la inhalación de cacao. Me parece que no tiene sentido y que todavía me quedan por descubrir otras “sensaciones” antes de probar ésta. Al chocolate sigo prefiriéndolo en barra, oscuro y con una pureza de entre el 70 y 80 por ciento. Ah! y a mordidas, para paladearlo, sentir como se derrite en mi boca y estimulando la liberación de endorfinas y encefalinas sin la sensación de que me pica la nariz.

www.lucianavarro.com
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