domingo 22  de  febrero 2026
CRISIS HUMANITARIA

La escasez de medicinas pone en peligro la vida de miles de venezolanos

Las redes sociales son un lamento. Twitter, Facebook e Instagram convertidas en la última botica. Allí los venezolanos pegan un grito, esperando que alguien les tienda la mano

CARACAS.- PEDRO PABLO PEÑALOZA

Carmen Rodríguez tiene miedo. Y llora. Ha pasado un tercio de su vida tratando de vivir. “Once años de esfuerzos que no fueron fáciles”, recuerda esta mujer de 33 años. Hasta que, por fin, consiguió el riñón que necesitaba para el trasplante. Pero ahora, sufre otra vez. “Esto deprime mucho, el temor de perder el riñón por no tener el medicamento. Yo hasta le lloré a la doctora, las lágrimas se me salieron de la impotencia”, confiesa.

Debajo de las estridentes cifras que reflejan el calamitoso estado del sistema de salud venezolano se esconden historias como las de Carmen. Números de carne hueso. Estadísticas que sienten y padecen. Personas que no necesitan de un debate político ni de la aprobación de una ley para comprender el significado de la expresión “crisis humanitaria”.

El presidente de la Federación Médica de Venezuela, Douglas León Natera, declaró que la escasez de medicinas en los hospitales supera 90%. “En los anaqueles de las farmacias, dicho por los expertos, más de 80% de carencias. Los anaqueles están virtualmente vacíos en las farmacias”, agregó el representante gremial.

Una farmacia con los estantes vacíos en Caracas. (EFE)

La Coalición de Organizaciones por el Derecho a la Salud y la Vida (Codevida) señala que, al menos, 200.000 venezolanos que sufren enfermedades crónicas (cáncer, linfomas, hemofilia, hepatitis, hipertensión pulmonar, entre otras) que dependen para su tratamiento del Instituto Venezolano de los Seguros Sociales (IVSS), no cuentan hoy con los fármacos que requieren para vivir con dignidad.

“Los medicamentos nos ayudan a tener una mejor calidad de vida, sin el tratamiento nos descompensamos más rápido, nos afecta más”, explica Marylin Ramírez, de 33 años, quien presenta una cardiopatía congénita tipo CIV no operada con hipertensión pulmonar. A sus afecciones físicas, Marylin suma ahora una mezcla de “impotencia y miedo” que le revuelve el estómago. “Conozco a dos pacientes que murieron por falta de medicamentos. Eso me duele, es feo”, admite desolada.

Los relatos de Carmen y Marylin comparten otro elemento en común. Ambas residen fuera de Caracas. Carmen está afincada en Cumaná (en el oriental estado Sucre) y Marylin en Mérida (andes venezolanos), a 406 y 665 kilómetros de la capital de la República, respectivamente. Como en el interior del país el desabastecimiento es peor, ellas deben trasladarse a Caracas regularmente para buscar algún auxilio. “Entonces, gastas más dinero y pierdes días de trabajo”, resalta Carmen.

Sin remedio

Que los caminos de estas dos pacientes treintañeras se crucen, no es obra de la casualidad. Es más bien, culpa de un sistema que no funciona. En febrero pasado, Rómulo Pisani, presidente de la Cámara Venezolana de Droguerías (Cavedro), alertaba que “la escasez por principio activo asciende a 85%. Es decir, que la persona no consigue el medicamento que demanda, ni uno similar, ni el genérico. En Venezuela se comercializan 1.500 moléculas y cada una de ellas puede tener distintas presentaciones. Pues bien, de ese total solo hay en la calle unas 150”.

Pisani calculaba a principios de este año que la deuda del país con la industria farmacéutica ascendía a 6.000 millones de dólares. El portavoz de la Federación Farmacéutica Venezolana (Fefarven), Freddy Ceballos, hacía notar que el monto palidecía ante los 300.000 millones de dólares que habrían malversado en el marco del control de cambio que impera en Venezuela desde 2003, según denunciaron los exministros Héctor Navarro y Jorge Giordani, hombres de confianza del difunto presidente Hugo Chávez.

La escasez de medicamentos se ha convertido en una “crisis humanitaria de salud” en Venezuela. (TWITTER)

En su informe de gestión de 2015, el Ministerio de Salud expone que el Servicio Autónomo de Elaboraciones Farmacéuticas (Sefar) solo cumplió con el 3% de la meta de producción de medicinas. Tenía que entregar 20.550.000 unidades y solo completó 714.740. El mismo despacho revela que no registró ningún avance en el proyecto de “reactivación y puesta en marcha de la planta para la producción y distribución de 8.000.000 unidades de medicamentos esenciales de alta calidad incluidos en la lista básica, indispensables para satisfacer las necesidades del pueblo venezolano”.

El tema de la escasez de medicamentos forma parte de la discusión política nacional. La mayoría de la Asamblea Nacional, controlada por la oposición, debate la aprobación de una ley para enfrentar lo que denomina “crisis humanitaria”, mientras el chavismo la rechaza. “Se ha empezado a hablar de que estamos en crisis humanitaria y lo manejan de manera muy alegre e irresponsable sin saber qué es una crisis humanitaria, que no es lo que está ocurriendo”, expresó el embajador de Venezuela ante la Organización de Estados Americanos (OEA), Bernardo Álvarez, el pasado 4 de abril.

“Salvan su voto en la Asamblea, pero no salvan vidas”, reacciona Maira Cárdenas ante la negativa del chavismo a apoyar la ley en el Parlamento. Maira tiene 55 años, sobrevivió a un cáncer de mama y ahora está al frente de una organización de 60 mujeres que padecen ese mal. “La angustia que sentimos es más fuerte que el diagnóstico, estamos acorraladas, en grado de desesperación”, exclama con profunda indignación.

Estas pacientes deben consumir medicamentos como herceptin de 440 miligramos y aromasin de 25 miligramos. En Venezuela, estos fármacos deben ser entregados gratuitamente por el IVSS, pero ahora no se consiguen. Si una persona quiere adquirirlos en Colombia, Panamá o Estados Unidos, debe pagar entre 1.200 y 4.000 dólares.

Las redes sociales son un lamento. Twitter, Facebook e Instagram convertidas en la última botica. Allí los venezolanos “pegan un grito”, esperando que alguien les tienda la mano. “Se necesita con urgencia Epamin en ampollas para bebé en terapia intensiva”. “Se necesita azitromizina y butena o cortynase para mi principio de neumonía”. “Tiene 16 años y fue diagnosticada con leucemia, para iniciar las quimioterapias necesita: Ara-c Amp 100 mg, Asparaginasa de 10000 IU y Daunoblastina 4 Amp de 20 mg”. La lista es infinita.

“A nosotros nos piden vivir sin presión, pero así es imposible”, reconoce Maira. No solo piensa en su situación, sino en la de miles de mujeres que en este momento ven peligrar sus vidas y se sienten aplastadas por la desesperanza. “Tendremos que irnos a otro país si queremos vivir, aquí no dan solución. Aquí solo nos mantiene la fe”.

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