MIAMI.- SYLVIA CÉSAR
Donald Trump no es el único candidato republicano que apoya revocar el derecho a la ciudadanía por nacimiento con el objetivo de reducir la inmigración ilegal.
MIAMI.- SYLVIA CÉSAR
Como es usual, las declaraciones polémicas de Donald Trump han forzado a sus contrincantes a pronunciarse sobre los mismos temas que discute el multimillonario. Esta vez, los precandidatos republicanos se encuentran divididos por la propuesta de Trump de negarles el derecho automático a la ciudadanía a todo niño nacido en Estados Unidos, sin importar el estatus legal de sus padres, informa la agencia alemana de prensa, DPA.
Según Trump, las oportunidades económicas no son el mayor incentivo para la inmigración ilegal a los Estados Unidos, sino el derecho automático a la ciudadanía americana de sus bebés nacidos en suelo estadounidense. Por lo tanto, para reducir la inmigración ilegal y el fenómeno de “turismo de maternidad”, el magnate inmobiliario propone destituir ese derecho automático a la ciudadanía.
Si bien es el más “ruidoso” en expresar su punto de vista en el tema, Trump no es el único candidato republicano que apoya revocar esa ley. Lo apoyan el gobernador de Wisconsin Scott Walker, el senador por Carolina del Sur Lindsey Graham, el neurocirujano Ben Carson y el senador por Texas Ted Cruz. El gobernador de Nueva Jersey, Chris Christie, se ha mostrado a favor de "revisar" la propuesta.
Por otro lado, el exgobernador de Florida Jeb Bush, el exgobernador de Nueva York George Pataki, el gobernador de Ohio John Kasich, el senador Marco Rubio y el exgobernador de Virginia Jim Gilmore se oponen a modificar el derecho automático a la ciudadanía estadounidense por nacimiento. Aunque muchos de ellos reconocen el problema del gran incentivo de la ciudadanía automática por nacimiento para los inmigrantes ilegales, no están dispuestos a revocar ese derecho constitucional.
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El Pew Hispanic Center calcula que 340.000 de los 4,2 millones de niños nacidos en Estados Unidos en 2008 eran hijos de inmigrantes indocumentados, lo que equivaldría a un 8%. Revocar el "ius soli" (derecho de suelo, en latín) no solamente supondría perder un gran porcentaje de trabajo legal, que implica pérdida de ingresos fiscales, sino que también se tendría que triplicar la cantidad de oficiales del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas, sin mencionar un refuerzo general de todo el sistema penal y judicial.
Polémica con los demócratas
Mientras tanto, muchos políticos demócratas han criticado la posición del partido Republicano con respecto al derecho automático de ciudadanía, especialmente el uso por Jeb Bush y Donald Trump del término "bebés ancla" para referirse a los hijos de inmigrantes indocumentados.
"¿Por qué no 'bebés', 'niños' o 'ciudadanos estadounidenses'?", escribió hoy en su cuenta de Twitter la candidata demócrata Hillary Clinton.
La congresista demócrata Linda Sánchez, presidenta del Caucus Hispano del Congreso (CHC), consideró las palabras de los candidatos republicanos un "ataque personal" hacia ella y hacia la comunidad hispana de Estados Unidos. "Me parece bastante irónico que los republicanos piensen que la segunda enmienda (el derecho a portar armas) está blindado, pero por alguna razón la decimocuarta enmienda (el derecho a la ciudadanía) está abierta a la interpretación", dijo Sánchez, de origen mexicano.
Uno de los argumentos entre los que quieren aplicar leyes más estrictas para ese derecho a la ciudadanía es que estos “bebés anclas” podrían patrocinar la ciudadanía de sus padres cuando entren en mayoría de edad. Sin embargo, según el Washington Post, la espera para entrar legalmente al país sería de entre 24 a 31 años, puesto que el proceso incluye varios pasos y medidas de control.
