domingo 22  de  febrero 2026
PIOJOS MUTANTES

Una nueva generación de insectos inmunes llega a Florida

Las variaciones en el ADN de una especie confirman el proceso de evolución pero no siempre implican un cambio beneficioso

MIAMI.- BELÉN GONZALEZ
Especial

El término mutación, que proviene del latín “mutare” y que se traduce como “cambiar”, define toda variación en la información genética de un ser vivo que se presenta de manera espontánea o por la acción de agentes físicos, químicos o biológicos.

En consecuencia, una mutación implica una modificación del ADN que se traduce en un cambio en las características propias del ser vivo afectado,  que además, se trasmite a su descendencia. A primera instancia, puede parecer un proceso perjudicial, pero en realidad se trata de un mecanismo esencial para nuestra existencia a largo plazo, pues este hace posible la evolución de las especies.

Ahora bien, no siempre ese proceso de evolución resulta beneficioso para el ser humano, por ejemplo la resistencia de las bacterias a los antibióticos se ha convertido en un problema, así como la de los insectos a los pesticidas.  Y es que la acción de ciertos mutágenos, como se conoce a los agentes generadores de las mutaciones, entre los que se cuenta la radiación, es realmente peligrosa. Las anomalías genéticas en animales descubiertas tras los accidentes nucleares ocurridos en Chernóbil y Fukushima lo confirman.

Este es el caso de la nipona Zizeeria maha, una especie de mariposa que al resultar expuesta a altas dosis de radiación tras la explosión de la planta nuclear de Fukushima, presenta malformaciones en ojos, patas, antenas y alas, que confirman las modificaciones en su carga genética. Estas anomalías no solo tienen carácter hereditario, sino que según investigaciones recientes, se agudizan al pasar de generación en generación.

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Ftirápteros modernos

Los piojos, cuyo nombre científico es ftirápteros, son insectos parásitos sin alas, de los cuales se han identificado hasta ahora 3.250 especies. Estos afectan a mamíferos y aves,  se alimentan de la sangre de su anfitrión, tienen el tamaño de una semilla de ajonjolí cuando llegan a la etapa adulta, y sus huevos, llamados liendres, son aún más pequeños.

Se trata de un antiguo conocido considerando que las primeras referencias a los piojos en humanos datan del antiguo Egipto, específicamente del año 6300 antes de Cristo. Pero con el paso de los siglos estos huéspedes indeseables siguen presentes, y lo que es más grave, aumentan su presencia en la vida moderna, no en vano entre 6 y 12 millones de niños en Estados Unidos se contagian anualmente con esa plaga.

La razón principal de la pediculosis, término que define la afección producida por la infestación con piojos, es precisamente la resistencia de estos ftirápteros a los insecticidas. Y es precisamente esta nueva capacidad inmune ante los agentes mutágenos químicos lo que ha propiciado el desarrollo de una generación de “piojos mutantes”, más fuertes que sus antecesores.

La sobreexposición al agente químico llamado permetrina, un insecticida piretroide, que se usa para combatir piojos, mosquitos,  chinches y otros insectos, es lo que ha dado a los ftirápteros esta capacidad de resistencia, tal y como confirman las investigaciones adelantadas por los especialistas de la Universidad del sur de Illinois.

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Un asunto documentado

Estos productos con permetrina se introdujeron al mercado estadounidense a principios de la década de los 90, como un remedio de venta libre, económico y de fácil aplicación, pero apenas cinco años más tarde los casos de mutaciones genéticas en los piojos expuestos a la acción de este químico se hicieron visibles y se convirtieron en objeto de estudio.

Una investigación liderada por Kyong Sup Yoon, profesor asociado de ciencias biológicas y ambientales de la Universidad del Sur de Illinois, confirma que el potencial de resistencia de estos piojos mutantes a la perimetrina es elevado en varias zonas de Estados Unidos y Canadá. Los resultados de su trabajo, desarrollado a lo largo de 2014, fueron presentados en la más reciente edición de la Reunión Anual de la Sociedad Estadounidense de Química

Para llegar a esta conclusión los investigadores estudiaron muestras de piojos extraídos a 84 personas en Estados Unidos y Canadá, confirmando que el 99,6% de los ftirápteros analizados presentaba mutaciones genéticas que los hacían resistentes a la acción de los insecticidas compuestos por permetrina y piretrina.

Tras este resultado, decidieron analizar  las poblaciones de piojos en muestras provenientes de 30 estados del país, entre ellos Florida, confirmando que  el 95% de estos ftirápteros tenían esta nueva estructura genética.

Buscando nuevos químicos

Los insecticidas compuestos por permetrina y piretrina funcionan alterando las células nerviosas del piojo para así paralizarlo y provocar su muerte, pero en el caso de los “piojos mutantes” este principio ya no funciona porque su nueva estructura genética bloquea la absorción celular del agente químico.

Esta es la razón por la cual los investigadores y las grandes empresas farmacéuticas, están trabajando en el desarrollo de nuevos insecticidas, aunque es importante dejar claro que si bien los llamados “piojos mutantes” son más resistentes a la acción de ciertos químicos, las infecciones que provocan en seres humanos y animales no son más graves.

En este momento, el problema está en cómo deshacerse de los desagradables piojos, y al parecer el recurso principal es la antigua estrategia de sacarlos uno por uno, mientras una nueva opción química se consolida.

Datos interesantes

La presencia de piojos es común en niños en edad escolar.
La pediculosis no implica falta de higiene. En realidad, los piojos prefieren el cabello limpio.
Por lo general, los niños tienen menos de 20 piojos maduros en la cabeza, el problema es que estos se reproducen muy rápidamente.
La picazón intensa en el cuero cabelludo es la señal por excelencia de la presencia de piojos, pero en algunos casos esta puede ser totalmente asintomática.
Estos insectos parásitos pueden vivir en la cabeza de su huésped entre 3 y 4 semanas.
La mejor manera de detectarlos es usando un peine de dientes finos en el cabello húmedo. 

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