domingo 22  de  febrero 2026
DE GIRA

El Papa Francisco entre Correa y Evo

A nivel comercial, algunos emprendedores quedaron lejos de la satisfacción en cuanto a ventas. Por ejemplo los hoteles de mayor costo no colmaron sus expectativas de ocupación durante la visita papal, y lo mismo sucedió con los medios de transporte locales que no alcanzaron los picos de actividad previstos

DINO CAPELLI 
Especial

Cada acto, cada misa, cada saludo, cada discurso, es seguido por especial atención por propios y ajenos. Todos los ojos están puestos en las palabras y los gestos del Papa Francisco en su primera visita por tierras sudamericanas. Porque mientras el Presidente Correa le plantea economía, Francisco le responde con doctrina y evangelio. Todo ello en Ecuador. Porque mientras Evo propone que los bolivianos de todas partes se acerquen al Papa, los gremios metalúrgicos le pedirán al Sumo Pontífice que interceda ante el Ejecutivo de Bolivia.

Así está Francisco, entre Ecuador y Bolivia, entre Correa y Evo, por estas horas y estas tierras.

La gira de Bergoglio por Ecuador toca a su fin. Atrás queda el fervor en las calles de Quito y Guayaquil, las diferencias sustantivas –no solamente en la extensión de uno y otro- en los discursos del Presidente Rafael Correa y el visitante católico, los minutos intensos de devoción.

Los habitantes de los barrios de las ciudades más populosas del país salieron a las calles para saludar el paso de la comitiva papal, desde Los Ceibos hasta Prosperina. Regocijo y alegría han sido la tónica en los 13 kilómetros que cubrió el papamóvil, lágrimas y abrazos pautaron su presencia en el campo papal.

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Mientras el líder religioso promovió una “iglesia doméstica” y más familiar, se tomó 9 minutos calificados de emoción intensa en el santuario de la Divina Misericordia a su encuentro con personas enfermas, huérfanos y desamparados.

“En la familia los milagros se hacen con lo que hay, con lo que somos”, fue otra de las frases rescatadas de una agenda que se cumplió con total precisión.

A nivel comercial, algunos emprendedores quedaron lejos de la satisfacción en cuanto a ventas. Por ejemplo los hoteles de mayor costo no colmaron sus expectativas de ocupación durante la visita papal, y lo mismo sucedió con los medios de transporte locales que no alcanzaron los picos de actividad previstos.

Cerca de Correa

En una ciudad donde el palacio de gobierno y la catedral metropolitana comparten la misma vista a la plaza, la economía y la fe estuvieron de la mano. En todo momento el Presidente de Ecuador acompañó a la figura del cardenal argentino, presentándole sus ministros y dignatarios. Pero en cada momento que tuvo, Francisco dedicó su tiempo a besar niños y ancianos, a saludar desde el balcón.

“El gran pecado social de nuestra América es la injusticia. La tradición cristiana nunca reconoció como absoluto o intocable el derecho a la propiedad privada y subrayó la función social de cualquier forma de propiedad privada”, dijo Correa. Luego bromeó. “El Papa es argentino, Dios es brasileño y el paraíso es ecuatoriano, por su belleza y su enorme riqueza cultural y ambiental”.

El discurso del primer mandatario se extendió por 12 minutos, mientras Francisco le respondió en 5. “Las minorías más vulnerables son la deuda que aún tiene toda América Latina. En el presente, nosotros también podemos encontrar en el evangelio las claves que nos permitan afrontar los desafíos actuales, valorando las diferencias, fomentando el diálogo y la participación sin exclusiones, para que los logros y todo este progreso en desarrollo que se está consiguiendo se consolide y se garantice un futuro mejor para todos, poniendo una especial atención en nuestros hermanos más frágiles y en las minorías más vulnerables que son la deuda que todavía toda América Latina tiene. Para esto, señor presidente, podrá contar siempre con el compromiso y la colaboración de la Iglesia, para servir a este pueblo ecuatoriano que se ha puesto de pie con dignidad”, respondió el visitante, horas después de arribar a Quito.

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Luego de dos días, será el turno de Bolivia. Cuando el Airbus 330 toque suelo en la altura de La Paz, comenzará el tiempo de Evo Morales como anfitrión del Papa argentino.

Bolivia, tierra de manifestaciones

Bolivia y Evo Morales aguardan al Papa Francisco, y miles de trabajadores aguardan que se les escuche. Organizaciones mineras y gremiales ponen su fe en que el Papa interceda ante el Poder Ejecutivo para contemplar sus demandas.

La Federación Nacional de Cooperativas Mineras, la Confederación de Gremiales y el Comité Cívico Potosinista aprovecharán este día miércoles para hacer coincidir la llegada del Sumo Pontífice a la capital boliviana con el arribo de una marcha de trabajadores, los que se apostarán al paso de la comitiva papal entre el aeropuerto El Alto y el centro paceño.

Los manifestantes exigen obras de gran porte en infraestructura, el caso de una fábrica de cemento, una represa, hospitales y carreteras; rechazan decretos vinculados a organizaciones sindicales y claman para que el Gobierno no autorice la explotación de hidrocarburos en áreas protegidas.

Evo Morales no está ausente a estos reclamos, y a sabiendas de lo que puede significar la visibilidad de los protestantes les solicitó “que eviten los chantajes y condicionamientos”. Alejado de la coyuntura y cercano a la agenda papal, Evo instó a la ciudadanía a salir a las calles para “dar una calurosa bienvenida” y acompañar la gira.

Francisco arriba este miércoles 8 a La Paz. Se reunirá con el Presidente Morales, miembros de su gabinete, autoridades católicas y movimientos sociales.

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