CARACAS.-REDACCIÓN

María Gabriela Chávez, la hija predilecta del extinto Hugo Chávez, sigue dando de qué hablar, luego de que medios como Dolar Today, Maduradas y Yoyopress publicaran pruebas en las que se detalla a cuánto asciende la herencia que le dejó quien fuera presidente de Venezuela.

La multimilloria cifra supera incluso la fortuna del empresario venezolano Gustavo Cisneros, quien según la revista Forbes posee un capital de 3,6 millardos de dólares.

La fortuna de María Gabriela dista mucho de lo que solía decir su padre: "Ser rico es malo", y se aleja todavía más de la doctrina socialista que Chávez trató de imponer accidentalmente en el país petrolero.

Los 4.197.000.000 de dólares que María Gabriela Chávez posee en sus cuentas de Andorra y EEUU le conceden el ostentoso título de la mujer más millonaria de Venezuela, muy por encima de empresarios como Lorenzo Mendoza, dueño de Empresas Polar, tildado cientos de veces por los chavistas como "el gran oligarca".

La "heroína" de Chávez

María Gabriela Chávez Colmenares nació en marzo de 1980 del matrimonio de Hugo Chávez con Nancy Colmenares, su primera esposa, y es la segunda entre sus cinco hijos conocidos –Rosa Virginia, Hugo Alejandro, Rosinés y Sara Manuela. Cursó algunos semestres de la carrera de Relaciones Internacionales en la Universidad Central de Venezuela y luego siguió estudios en Comunicación Social en la Universidad Bolivariana de Venezuela, fundada por Chávez en 2002.

Cuando su padre se divorció de su segunda esposa, Marisabel Rodríguez, María Gabriela asumió el rol de primera dama de Venezuela, acompañándolo en viajes y actos oficiales. De todos los hermanos Chávez es ella quien mantiene una relación más estrecha y profunda con los presidentes latinoamericanos que entablaron amistad o secundaron los planes regionales de su padre; especialmente con el líder cubano Fidel Castro y con la presidenta argentina Cristina Fernández de Kirchner, a quienes considera como un abuelo y una madre.

Hugo Chávez llamaba a María Gabriela “mi heroína” por desencadenar con unas breves declaraciones los episodios que condujeron a su rescate y restitución en el poder, tras el golpe de Estado que lo derrocó durante 48 horas en abril de 2002. Luego de recibir una llamada de su padre desde la cárcel adonde lo llevaron los golpistas, María Gabriela Chávez se comunicó con Fidel Castro para pedir ayuda.

Fue entonces cuando el cubano le aconsejó que declarara a los medios internacionales que Chávez no había renunciado a la Presidencia, según el propio relato de Fidel publicado este años en el diario cubano Granma: “Me llama y es cuando yo le propongo que si ella estaba dispuesta a hablar ella misma (a los medios). Dice: ‘Sí, ¡qué no haría yo por mi padre!’. Entonces le preparé inmediatamente para que hablara con Randy (Alonso) el periodista, y a las 12:40 disparamos (su mensaje) al aire (…) y se lo entregamos a las agencias y también a la CNN”. Ella tenía entonces 22 años.

A instancias de la presidenta argentina Cristina Fernández, que reaccionó con espanto a la feria en que se había convertido la capilla ardiente en honor a Hugo Chávez, María Gabriela también se hizo cargo del funeral de Estado de su padre en el último minuto.

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