sábado 28  de  febrero 2026
GIRO POLÍTICO

¿Cuba camino a un protectorado de EEUU tras anuncio de Trump?, opina un experto

Las declaraciones de Donald Trump sobre una posible “toma amistosa” de Cuba han generado interrogantes sobre el futuro de la política de Estados Unidos hacia la isla. DIARIO LAS AMÉRICAS entrevistó a un analista político que interpreta el concepto como parte de una visión basada en estabilidad regional y control geopolítico.

Diario las Américas | CARLOS ARMANDO CABRERA
Por CARLOS ARMANDO CABRERA

MIAMI. Las recientes declaraciones del presidente Donald Trump sobre una posible “toma amistosa” de Cuba han abierto un nuevo debate sobre el alcance real de la política de la Casa Blanca hacia la isla y sobre el significado de un concepto poco habitual en el lenguaje diplomático.

“El gobierno cubano está hablando con nosotros. Están en grandes problemas, no tienen dinero, no tienen nada en este momento, pero están hablando con nosotros ahora. Quizás tengamos una toma amistosa de Cuba. Podríamos muy bien terminar teniendo una toma amistosa de Cuba”, dijo Trump.

Las declaraciones fueron realizadas el 27 de febrero de 2026, en medio de la profunda crisis económica que atraviesa Cuba y en un contexto de creciente atención política sobre el futuro de la isla. El escenario coincide además con versiones recientes sobre posibles contactos exploratorios entre el secretario de Estado Marco Rubio y Raúl Guillermo Rodríguez Castro, alias “El Cangrejo”, nieto del dictador Raúl Castro, versiones que han incrementado las especulaciones sobre eventuales canales de comunicación entre Washington y sectores del poder en La Habana en un momento particularmente sensible.

El concepto utilizado por el presidente llamó la atención por su carácter poco convencional dentro de la política exterior estadounidense, donde históricamente se han empleado términos como presión diplomática, sanciones o negociaciones, pero no expresiones asociadas al lenguaje corporativo y financiero.

A partir de estas afirmaciones, DIARIO LAS AMÉRICAS entrevistó al profesor universitario, economista y analista político Frank Rodríguez, quien considera que el concepto utilizado por Trump debe interpretarse “dentro de una lógica empresarial más que ideológica”.

¿Marcan estas declaraciones el inicio de una nueva etapa en la política de Washington hacia Cuba o se trata más bien de una señal coyuntural en medio de la crisis actual que vive el pueblo cubano?

“Esto es parte de una estrategia mayor anunciada a finales del año pasado: la estrategia global de seguridad de Estados Unidos con énfasis en el hemisferio occidental.

Es la renovación de la Doctrina Monroe, que es parte integral, parte clave, parte medular de la política exterior de Estados Unidos a nivel hemisférico y a nivel mundial.

Estados Unidos necesita que las naciones de América Latina sean un rosario de repúblicas que tengan relaciones amistosas y no le creen problemas de ningún tipo; que sean buenos socios comerciales, que le provean a Estados Unidos las materias que necesita.

A su vez, la hegemonía de Estados Unidos a nivel bélico representa que ningún país extrahemisférico pueda tener injerencia.

Así que definitivamente no es nada coyuntural en términos de la crisis que hay en Cuba, la crisis humana, la hambruna y demás, sino que en términos generales encaja dentro de una estrategia que Trump y sus asesores programaron antes de él llegar a la Casa Blanca.

Esos cuatro años que él estuvo fuera se estuvo reuniendo con su gente y lograron plantear cómo sería la segunda administración de Trump en materia doméstica, pero también en materia internacional”.

Trump ha hablado de contactos con La Habana. ¿Qué podría estar negociándose realmente entre la administración estadounidense y el gobierno cubano encabezado por Miguel Díaz-Canel?

“La estabilidad es lo único que Cuba puede negociar. Es decir, que se van a portar bien. No tiene más nada que negociar, pero esto es exactamente lo que quiere Estados Unidos: que estén tranquilos, que se porten bien y conseguirse otro Díaz-Canel o Delcy Rodríguez que obedezca lo que ellos quieren que se haga en La Habana.”

¿Estamos ante declaraciones improvisadas de Donald Trump o ante un mensaje deliberado sobre el rumbo que podría tomar su enfoque en este contexto?

“No tiene nada de calculada. Él habla lo primero que le viene a la mente.

Pero ya llevamos cuatro, cinco o seis declaraciones similares, la mayoría hechas desde el avión mismo mientras él estaba viajando de un lugar a otro.

Él te dice lo que está pensando y lo que quiere hacer, y casi siempre, por no decir siempre, cumple lo que te ha dicho.

Sé que yo estoy seguro de que este es el año de grandes cambios. Muy próximamente ya sabremos cuál fue la disposición aquí.

Se va a hacer lo que diga Trump, no lo que diga Rubio, ni lo que diga el exilio, ni lo que digan los Castro. Aquí se va a hacer lo que dice Trump.”

La expresión “toma amistosa de Cuba” no tiene precedentes en el lenguaje diplomático moderno de EEUU. ¿Está Trump rompiendo deliberadamente con la tradición política hacia la isla o intentando redefinirla?

“No está rompiendo nada. Trump se caracteriza porque no es el paradigma de nadie. Es un tipo muy único, muy singular, y él está haciéndolo como si fuera el dueño de una corporación. Él está acostumbrado a que se ejecuten sus órdenes. Él quiere siempre ganar y eso es parte de su personalidad. Así que no, esto no tiene nada que ver con ninguna política anterior.

Él ha roto el libro de las relaciones internacionales y lo está escribiendo a su manera.”

¿Qué impacto pueden tener estas palabras tanto entre los cubanos que viven en el país como entre quienes forman parte de la diáspora?

“Este es el fin de la película que nadie se imaginaba que iba a terminar de esta manera. Pero así es como va a ser. Así son las cosas en la vida. Sale a la historia. Este señor de la nada se convierte en presidente, logra regresar y regresa. Como se dice en béisbol: viene por la goma. Así fue como el destino nos los reparó. No tenemos ni mucha voz ni voto en esto, los de aquí. Aquí se está haciendo lo que mister Trump considera que es lo más correcto.”

¿Podrían estas declaraciones interpretarse como una señal de que el enfoque de Estados Unidos hacia Cuba pase de la presión económica a uno más directo sobre el futuro político de la nación?

“Si él va a tomar las riendas, él va a ser el chofer de ahora en adelante con Marco Rubio como virrey y se acabó el incidente.

De aquí en adelante todas las grandes decisiones se van a dirigir desde aquí, como el caso de Venezuela.

Es un protectorado, es una anexión temporal hasta que Cuba sea capaz de pararse.

Tiene que ser Estados Unidos el que inyecte su protección sanitaria, monetaria y de defensa.

Una administración como la del general Wood, no sé si habrá un gobernante militar americano en Cuba, pero Marco Rubio hará las veces de eso y se dará sus viajecitos frecuentes a La Habana.

Pero el asunto es que el gobierno americano es el que va a estar en el volante.”

Desde su perspectiva, ¿cómo será percibido este discurso de Trump por la opinión pública internacional y por los aliados del gobierno cubano?

“Claro, los aliados van a estar muy opuestos, pero ya no les quedan muchos aliados. Lo van a criticar los de siempre y el resto de las personas estarán contentas de que por fin la larga noche termina y que hay una esperanza de que poco a poco Cuba retome su lugar entre la comunidad de los países normales.”

¿Cuál es su mensaje para el pueblo cubano que espera un cambio dentro del país?

“Yo creo que todos estamos esperanzados, allá y los de acá. No sabemos exactamente cuál será la secuencia de los acontecimientos, pero definitivamente la familia Castro se tendrá que ir y alguien se quedará en su lugar que poco a poco nos lleve hacia la terminación de esta larga noche.”

¿Hasta qué punto el optimismo sobre posibles mejoras para la población cubana y el reencuentro de las familias puede materializarse en el corto plazo?

“Todo ese optimismo en cuanto a que habrá mejorías inmediatas posteriores para la población en Cuba y para el exilio, cubanos que podrán regresar como lo ha mencionado varias veces Donald Trump, que los cubanos de fuera van a poder regresar y ver a sus familiares, ocurrirá el gran abrazo de la familia cubana.”

A la luz de lo que usted plantea, ¿pueden algunos cubanos llegar a ver en Donald Trump una figura comparable al Simón Bolívar de nuestra época?

“Inicialmente yo lo llamé así, pero en el discurso del 3 de enero no mencionó la palabra libertad ni democracia; solo se remitió a hablar de petróleo. Entonces por eso te digo que Trump es un tipo transaccional, un hombre de negocios, y como él ha dicho en muchas ocasiones él está mirando el bienestar de su pueblo.”

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