La República Dominicana ha crecido por encima del promedio de América Latina, pero el verdadero desafío ahora es que ese crecimiento se traduzca en mejores servicios públicos, empleos de calidad y un desarrollo más inclusivo. Bajo la presidencia de Luis Abinader, la credibilidad económica del país dependerá cada vez más de su capacidad para convertir el crecimiento en mejoras tangibles para la vida cotidiana de la población.