ROMA. La región de América Latina y Caribe logró en 2025 avances “constantes” en la reducción del hambre, aunque aún afecta a 32 millones de personas, y encara otros problemas como la obesidad o los altos precios de una dieta sana, según un informe publicado este martes,21 de julio, en Roma por agencias de Naciones Unidas.
El documento sostiene que, en 2025, ello que equivale a unos 645 millones de personas, pero subraya que Latinoamérica tuvo “avances constantes”.
En esta región se calcula que este flagelo afectó a 4,8 % de la población, hasta las32 millones de personas, pero esto se traduce en una disminución de más de un millón respecto a 2024 y de 7,5 millones en comparación con el pandémico 2020.
Mejora desigual
Sin embargo, la mejora es desigual dentro del continente: mientras que los datos más optimistas están en América del Sur, con una prevalencia de subalimentación en caída hasta 5,1 % en 2025, en el Caribe, 16,6 % de su población tuvo hambre el pasado año.
Estas estimaciones constan en el informe anual “El estado de la seguridad alimentaria y la nutrición en el mundo” (SOFI 2026) elaborado por la Organización para la Alimentación y la Agricultura (FAO), el Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola (FIDA), el Programa Mundial de Alimentos (PMA), la Organización Mundial de la Salud (OMS) y el Fondo para la Infancia (UNICEF).
Por otro lado, en dicha región preocupan los datos de inseguridad alimentaria, el hecho de que la gente no tenga acceso a alimentos suficientes, seguros y nutritivos. El paso previo al hambre.
En el mundo del 2025 unas2.100 millones de personas sufrían inseguridad alimentaria moderada o severa y 22,9 % vivía en América Latina o el Caribe. Es un dato elevado, aunque menor que 33 % registrado en 2020.
Menos subalimentados
Más en detalle, las personas subalimentadas decaen en numerosos países: en México, por ejemplo, pasaron de los 4,2 millones en el periodo 2004-2006 a los 4,1 millones entre 2023 y 2025.
En el mismo periodo en El Salvador pasaron de 500.000 a 300.000 personas; en Argentina, de 1,4 millones a 1,3 millones; en Bolivia, de 2,6 millones a 2,4 millones; en Colombia, de 4,6 millones a 2,2 millones; en Perú de 5 a 2 millones y en Venezuela de 2,1 millones a 1,5 millones de personas, entre otros países de la región.
“Vemos un avance en la disminución de la prevalencia del hambre, una mejora constante en los últimos años”, explica Juan Carlos Mendoza, director de Medio Ambiente, Clima, Género e Inclusión Social del FIDA. “Vemos un avance en la disminución de la prevalencia del hambre, una mejora constante en los últimos años”, explica Juan Carlos Mendoza, director de Medio Ambiente, Clima, Género e Inclusión Social del FIDA.
El experto colombiano sostiene que hay varios datos que preocupan sobremanera.
Crece la obesidad
El primero es la obesidad, que ha crecido en la última década en casi diez mundos. En 2012, 22,5 % de la población latinoamericana era obesa; en 2024 -último dato disponible- había subido a 31,5 %.
“Esto es algo que vemos en muchas regiones del mundo. Gente que al mismo tiempo tiene hambre y es obesa”, alega Mendoza, subrayó los “muy importantes” costos sociales y fiscales de la obesidad.
Otro indicador alarmante, la anemia entre las mujeres, que empeora hasta 19,9 % en 2023.
Este fenómeno, según el experto del FIDA, puede responder a que la gente coma más, incluso más calorías, pero que consuman dietas menos ricas en micronutrientes como el hierro.
Otro problema, es que Latinoamérica registra el mayor precio del mundo para una dieta saludable, hasta los 4,91 dólares de media.
Mendoza sostiene que esto se debe en parte a la cadena de las frutas y verduras: a diferencia que el grano, necesitan una infraestructura de refrigeración que en muchos lugares es precaria: “Vemos que sigue habiendo muchas pérdidas de alimentos”, alerta.
El técnico del FIDA plantea que, para combatir el hambre, la región puede optar por diversificar su producción y por la agroecología, no solo por su efecto positivo medioambiental sino también porque disminuye la dependencia de hidrocarburos, en un mundo sujeto a las oscilaciones del mercado por los conflictos.
FUENTE: Con información de EFE