Resumen: El artículo sostiene que el régimen castrista atraviesa uno de los momentos más críticos de su historia, no como consecuencia de factores externos, sino debido a su propia ineficiencia estructural y represión sistemática. Se describe el deterioro de las condiciones de vida en la isla y se cuestiona la narrativa que atribuye la crisis al embargo estadounidense. Asimismo, se enfatiza la necesidad de una postura firme frente al totalitarismo y de apoyo a las aspiraciones ciudadanas del pueblo cubano.
Cuba, la hora de los hornos
Comparto la opinión de quienes piensan que el castrismo se encuentra en la coyuntura más difícil de su historia
Por qué esto importa
Este análisis aporta una interpretación crítica sobre las causas internas de la crisis cubana y cuestiona narrativas ampliamente difundidas en el ámbito internacional. Comprender estas dinámicas resulta esencial para la formulación de políticas coherentes hacia Cuba y para apoyar de manera efectiva las aspiraciones democráticas de su población.
Comparto la opinión de quienes piensan que el castrismo se encuentra en la coyuntura más difícil de su historia, aunque rechazo la versión de que han sido exclusivamente factores extranjeros los responsables de que la tragedia de Cuba, al parecer, esté llegando a su final.
Una crisis estructural y el agotamiento del discurso oficial
La vida de los cubanos, por la ineficiencia y maldad de sus gobernantes, es cada día más calamitosa, realidad a la que debemos incorporar el agotamiento masivo del discurso gubernamental, mientras la capacidad del totalitarismo para manipular a la población y las condiciones que concurren están también prácticamente acabadas.
La actualidad de los cubanos es catastrófica. El crónico padecimiento por décadas de productos de consumo se ha agudizado. El acceso al agua potable es usualmente una epopeya. Estos sucesos se producen en un marco de fallas constantes del servicio eléctrico y una desastrosa prestación en el transporte que lo obstaculiza todo, faltas, a las que debemos sumar la omnipresencia de una fuerza policial siempre lista para reprimir.
Los cubanos llevan numerosos años padeciendo un bloqueo interno impuesto por el totalitarismo que los ha conducido a la miseria extrema, aunque el discurso oficial propague la visión, compartida por sus aliados, de que el embargo estadounidense es el responsable de las calamidades del pueblo.
La narrativa del embargo y el respaldo internacional
Culpar a terceros de las maléficas consecuencias de sus acciones es una tendencia reiterada del totalitarismo. Es un sistema que gusta asumir el rol de víctima porque confunde a los idiotas útiles sin dejar de ser una excelente herramienta para los compañeros de viaje, particularmente, entre aquellos que viven en países democráticos y cuentan con recursos económicos para hacer ofrendas a sus quimeras sin incurrir en sacrificios.
Incomprensiblemente, ha sido Estados Unidos, el país que Fidel Castro escogió como su enemigo, donde más personas han defendido el totalitarismo. A numerosos políticos de este país les gusta, en inmensa mayoría, viajar a la Isla para defender el castrismo sin percatarse de que están protegiendo un régimen completamente opuesto a sus valores y formas de vida.
Aquellos que afirman que Washington debe negociar con La Habana porque sería conveniente para ambos países están rotundamente equivocados. En nada beneficia a Estados Unidos una buena relación con el sistema totalitario, y menos al pueblo cubano. A través de los años se ha evidenciado que la tolerancia y ayuda al castrismo le fortalecen, paralelo a su afán de controlar los suspiros de la población.
Durante décadas, organizaciones y nacionales de este país han montado campañas de ayuda a la dictadura y culpado a su propio gobierno de los fracasos del sistema castrista, lo que ha coadyuvado a que un sector de la opinión pública estadounidense comparta ese veredicto y considere que las gestiones punitivas contra la Isla agravarían la situación de sus habitantes.
Craso error, diría el cubano de a pie, que, como afirmaba Óscar Esquerra, lleva 67 años muriendo a plazos, para seguir viviendo miserablemente.
La necesidad de firmeza frente al totalitarismo
Todas las crisis del totalitarismo son consecuencias de la ineficiencia y su habitual dependencia del apoyo económico extranjero junto a su negativa de permitir que sus gobernados trabajen y piensen libremente, razón por la cual, es necesario apoyar a la población para que asuma sus prerrogativas ciudadanas con las acciones que sean necesarias, aunque las consecuencias inmediatas sean una agudización de la crisis, porque como gusta decir al escritor José Antonio Albertini, “las cosas se tienen que poner malas para que mejoren”.
Desgraciadamente, los enemigos del totalitarismo castrista han tenido siempre la inclinación a subestimar la fascinación por el poder que padecen los sujetos que han sometido a Cuba durante más de 67 años, al igual que sus iguales de Nicaragua y Venezuela.
Estos gobernantes no ceden ante simples amenazas, menos a las dulces promesas. Contra ellos hay que ser firmes y coherentes. Desarrollar una política de careo que deje apreciar la disposición de sus oponentes a llegar a consecuencias extremas.
No lo duden, son enemigos hábiles, con gran competencia en la manipulación de los hechos. Saben al detalle que las democracias responden a la opinión pública y a intereses contrapuestos que tienden a tolerarse para alcanzar la gobernabilidad, así que tratan de influenciarla lo más posible para que presionen a sus gobernantes. Son parásitos y, como tales, explotan a su huésped.
Tres puntos clave
- Crisis endógena: El deterioro de Cuba responde principalmente a la ineficiencia y represión del sistema totalitario, más que a factores externos como el embargo estadounidense.
- Manipulación narrativa: El régimen ha utilizado históricamente el discurso victimista para obtener apoyo internacional y desviar la responsabilidad de sus fracasos.
- Necesidad de firmeza: El autor sostiene que solo una postura coherente y decidida frente al totalitarismo puede contribuir a un cambio real y al empoderamiento del pueblo cubano.
Pedro Corzo, miembro sénior, MSI²
Publicado originalmente en el Instituto de Inteligencia Estratégica de Miami, un grupo de expertos no partidista especializado en investigación de políticas, inteligencia estratégica y consultoría. Las opiniones son del autor y no reflejan necesariamente la posición del Instituto. Más información del Miami Strategic Intelligence Institute en www.miastrategicintel.com
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