sábado 1  de  agosto 2026
CUBA

Cubanos opinan cómo sería el día después de la caída del castrismo

En un sondeo, la mayoría considera que el mal en la isla hay que arrancarlo de raíz; no ven viable una transición en la que los actuales funcionarios tengan cabida

Diario las Américas | IVÁN GARCÍA
Por IVÁN GARCÍA

LA HABANA. - Cada tres semanas Leyda, 71 años, ama de casa, carga dos pesadas jabas con latas en conservas, pan tostado, leche en polvo y refresco instantáneo hasta la prisión de Valle Grande, en Cuba, a unos 25 kilómetros de donde reside junto a sus dos hijas y tres nietos en una casa a medio construir en la barriada pobre y dura de Carraguao, municipio habanero del Cerro.

Desde la noche anterior a la visita, casi siempre en apagón y alumbrándose por una lámpara recargable, Leyda y sus hijas cocinan una olla de arroz congrí, chuletas de cerdo y boniato frito o yuca hervida. Antes de salir para la prisión, poco después de la cinco de la mañana, en un pozuelo plástico pica rodajas de aguacate y alguna legumbre de estación.

Luego caminan dos cuadras hasta la Calzada del Cerro, donde cogen un taxi colectivo o un triciclo eléctrico hasta el antiguo paradero de ómnibus en La Lisa Allí hacen la cola para subir a un camión que las deja a la entrada del centro penitenciario de Valle Grande. “En el viaje de ida y vuelta, gastamos más de 2.300 pesos, dependiendo de si viajamos en auto o un triciclo, que es la opción más barata, pues en La Habana no hay guaguas circulando”, dice Leyda.

Cuando usted le pregunta por los gastos del aseo y alimentos que le lleva a su hijo, con la calculadora de su teléfono móvil comienza a sacar cuentas antes de responder. “En cinco bolsas de pan suave, para preparar tostadas, 2.000 pesos. Un pomo de mayonesa grande, 3.000 pesos. Dos litros de aceite, uno pa’ cocinar lo que vamos a comer en la visita y otro aliñado con ajo pa'que le eche a comida cuestan 4.300 pesos”.

“En lateríos, refresco instantáneo, dos libras de leche en polvo, artículos de aseo, cinco o seis libras de carne de cerdo asada, deshuesada, y máquinas de afeitar desechables, entre otras cosas, más el transporte, se van casi 40.000 pesos, unos 60 dólares en el mercado informal”.

Se roba para comer

Antes de caer preso, el hijo de Leyda trabajaba en un almacén estatal de víveres. "Dejó un dinero clavado y con eso fuimos tirando en las primeras visitas. Después entre sus ecobios [hermanos] de religión y lo que uno inventa en la calle, podemos llevarle una buena jaba. Pa'que no pase hambre. Si la familia de los presos no tiene dinero, no reciben dólares de la yuma o no tienen un bisne, el pariente se te muere de hambre en la cárcel”.

Leyda culpa al macabro sistema marxista por la cantidad -más de 60 mil, según expertos- de cubanos encarcelados en la Isla. “El gobierno te obliga a robar para sobrevivir. ¿En qué país la gente tiene que robarse un jabón de un hotel, un saco de arroz de un almacén? Cuando a estos mal paridos (el régimen castrista) los metan presos o se vayan echando de Cuba, nuestro país volverá a sonreír”.

“Rezo cada noche a mis santos para que Trump haga algo. Que no hable tanto y cargue con esta lacra y los meta en la cárcel con Maduro. Confió más en Rubio. Conoce el paño, es de origen cubano y sabe que el pueblo desarmado no puede derrotar a un gobierno que tiene un ejército dispuesto a reprimir y matar a la gente. Con cacerolazos y protestas en las redes sociales esto no se va a caer. Se necesita una intervención militar. No hay otra”.

Leyda no confía en ningún funcionario del régimen en un hipotético escenario de transición. “Ellos son malos. Los cambios que está haciendo es porque el sistema no funciona. Y lo hacen para su enriquecimiento, no para mejorar la calidad de vida de la población. Tratan de engatusar a Trump con mil cuentos distintos, pero al final lo que quieren es seguir en el trono ganando billetes y los demás que se jodan”.

¿Cómo avizora el día después de la caída del castrismo?, le pregunto. “No será fácil. La gente se acostumbró a depender del Estado. Para las personas mayores de edad, como yo, que crecimos con una libreta pa'comprar alimentos y otra pa'una muda de ropa, va a ser complicado. La mayoría de los cubanos creyó en la revolución. Te daban desde un televisor hasta las cajas de cerveza cuando te ibas a casar si apoyabas al gobierno. Una cosa diabólica. Pero eso se acabó hace tiempo. Lo que suceda en el futuro será mejor que lo que estamos viviendo”.

DLA conversó con 12 habaneros en edades comprendidas entre 21 y 87 años. Ocho consideran que se debe hacer una limpieza a fondo: no más castrismo. Tampoco apoyan una transición tipo Venezuela. Ni una dinastía de corte capitalista con personajes como el nieto del dictador Raúl Castro. “Cuba no puede ser otra Corea del Norte”, afirma Ashanti, ingeniera.

Diez personas opinan que el cambio en Cuba es inexorable, cuestión de tiempo. “Entre cuatro meses y un año”, expresa un estudiante universitario. “El gobierno no tiene soluciones y es incapaz de gestionar el colapso de los servicios básicos. Se mantienen gobernando por el apoyo de los militares y la Seguridad del Estado. El modelo es disfuncional, se va a derrumbar como un castillo de arena. Ellos (los gobernantes) lo saben. Por eso buscan negociar con Estados Unidos y aplicar la misma fórmula de antaño con la URSS o Venezuela”.

No negociación

“A mí me preocupa es Trump, porque él no le hace asco a negociar con estos sinvergüenzas, para evitar que no haya un vacío de poder o una ola migratoria descontrolada rumbo a Estados Unidos. Espero que la CIA y Marco Rubio le digan a Trump que la mayoría de los cubanos no queremos un pacto igual que el de Venezuela. No quiero que en la esquina haya una Mc Donald’s con un tipo presidiendo el país como el Cangrejo. Ni castrismo, ni dinastía ni oligarquía militar. Los jóvenes queremos libertad y democracia" subraya el estudiante.

Marcel, 65 años, no lo ve tan claro. “Es imposible quitar de golpe a todos los dirigentes del gobierno, del partido comunista y de todas esas organizaciones. Primero se debe hacer una transición ordenada. Puede que dure dos o tres años, pues el país hay que levantarlo de cero. Fidel Castro lo hizo polvo. Apuesto por una comisión de políticos, empresarios, abogados y especialistas en diversas ramas, de la isla y de afuera, especialmente en Estados Unidos, y trazar una hoja de ruta".

"Al frente de esas reformas habrá que contar con funcionarios del actual gobierno que no reprimieron y no son culpables del desastre, pero tienen conocimientos técnicos. Por el bien de Cuba debemos integrar a miles de personas que trabajaban en instituciones del Estado. El peso de la justicia caerá en aquéllos que violaron los derechos humanos. Sería un error castigar a funcionarios y militares que no cometieron delitos solo porque formaron parte del gobierno. No siempre las cosas pasan como la gente quiere”.

La percepción que se tiene cuando usted habla con los cubanos de a pie, abrumados por apagones de 40 horas, pésima alimentación y pobreza extrema, es que muchas personas ya hablan del castrismo en tiempo pasado. El debate se centra en cómo será el futuro.

ESPECIAL
@DesdeLaHabana

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