sábado 1  de  agosto 2026
ELECCIONES 2026

Angie Nixon lleva batalla política de Tallahassee a la carrera por el Senado de EEUU

La representante estatal demócrata defiende su estilo combativo en Tallahassee, promete una política cercana a los votantes y expone posiciones sobre economía, inmigración, Venezuela y Cuba

Diario las Américas | CÉSAR MENÉNDEZ
Por CÉSAR MENÉNDEZ

MIAMI. — Angie Nixon no intenta presentarse como una candidata moderada ni cuidadosamente calculada. La representante estatal por Jacksonville en Tallahassee, cuya imagen con un megáfono en la Cámara de Florida se volvió viral, se define como una política dispuesta a incomodar, protestar y confrontar al poder cuando considera que las instituciones dejan de escuchar a los ciudadanos.

Después de seis años en la Legislatura estatal, Nixon aspira ahora a trasladar ese estilo combativo a Washington. La demócrata se postula al Senado federal por Florida con un discurso centrado en el costo de vida, la atención médica, la inmigración y la necesidad de acercar nuevamente el Gobierno a los trabajadores.

“Creo que la economía debe funcionar para todos y, en este momento, ese no es el caso”, afirmó Nixon durante una entrevista con DIARIO LAS AMÉRICAS, en la que repasó sus orígenes, sus logros legislativos, la protesta que derivó en su arresto y sus posiciones sobre asuntos nacionales e internacionales.

Nixon enfrentará a Alex Vindman en las primarias demócratas del próximo 18 de agosto. El vencedor disputará las elecciones generales del 3 de noviembre contra quien resulte ganador de la contienda republicana, en la que participa la senadora Ashley Moody junto con Chris Gleason, Neelam Taneja Perry y Ernest “Ernie” Rivera.

Florida celebra primarias cerradas, por lo que, salvo excepciones específicas, únicamente los electores inscritos en un partido pueden votar por los candidatos de esa organización. En la carrera demócrata al Senado, Nixon deberá superar primero a Vindman antes de intentar arrebatar a los republicanos uno de los dos escaños que representan al estado en la Cámara Alta.

De Jacksonville a Tallahassee

Nacida y criada en Jacksonville, hija de un sargento veterano del ejército, Nixon se presenta como esposa, madre de cinco hijos, empresaria y propietaria de una librería con cafetería.

Esa combinación de responsabilidades familiares, actividad comercial y servicio público forma parte del relato con el que intenta conectarse con los floridanos que enfrentan el aumento de los alquileres, los seguros, los alimentos, los medicamentos y otros gastos cotidianos.

“He tenido el honor y el privilegio de servir como legisladora estatal durante los últimos seis años”, señaló.

Nixon sostiene que su experiencia en Tallahassee le permitió conocer directamente los problemas que afectan a las comunidades de bajos ingresos y comprender las limitaciones de una Legislatura controlada por los republicanos.

Entre sus principales resultados menciona una propuesta para ampliar el acceso a la educación infantil mediante fondos del programa School Readiness. Según explicó, parte de su iniciativa fue incorporada por la entonces representante Erin Grall a un proyecto legislativo más amplio.

También atribuye a su intervención la corrección de diferencias de precios aplicadas por grandes cadenas comerciales en determinadas comunidades. Nixon aseguró que recibió llamadas de residentes que denunciaban cobros distintos según el código postal y que contactó directamente a las compañías.

“Les advertí que ofrecieran precios justos o habría consecuencias”, relató. De acuerdo con la candidata, las empresas revisaron posteriormente sus prácticas.

La legisladora afirmó además que su oficina ayudó a cientos de familias a encontrar vivienda después de ser desplazadas por el aumento de los alquileres o por conflictos con propietarios a quienes calificó de irresponsables.

Estos episodios sustentan uno de los principales argumentos de su campaña: que los electores necesitan representantes accesibles, capaces de responder llamadas, acudir a reuniones y ofrecer soluciones concretas.

“Una de las mayores quejas que escucho en toda Florida es que las personas ni siquiera pueden comunicarse con su funcionario electo. Yo soy una de las legisladoras más accesibles del estado”, afirmó.

El megáfono

La imagen que convirtió a Nixon en una figura conocida fuera de Jacksonville ocurrió durante una protesta en la Cámara de Representantes de Florida. Megáfono en mano, desafió el orden legislativo para denunciar la aprobación de un nuevo mapa congresual.

Para sus críticos, aquel episodio representó una alteración deliberada de los procedimientos de la Cámara. Para Nixon, fue una reacción necesaria ante una actuación que considera ilegal y contraria a la voluntad expresada por los votantes. Ante la pregunta si el fin justifica los medio, ella dijo:

“Las personas en el poder en Tallahassee no escuchan a los floridanos”... “Estaban violando la Constitución y querían quitarles a los ciudadanos la capacidad de escoger quién los representa, haciendo que los políticos pudieran elegir a sus propios votantes”.

La candidata relacionó la controversia con la enmienda de Distritos Justos aprobadas por los electores de Florida en 2010, destinada a impedir que los mapas electorales fueran diseñados para favorecer a un partido político.

“Los votantes decidieron cuál debía ser la ley y ellos hicieron lo contrario”, insistió. “Eso es una dictadura, y nosotros vivimos en EEUU, que es una democracia”.

Nixon rechazó incluso el argumento de que un mapa favorable a los republicanos podría terminar beneficiando a los demócratas si aumenta el descontento con el presidente Donald Trump. A su juicio, el posible resultado electoral no modifica el problema de fondo.

“No importa quién pueda beneficiarse. El asunto es que violaron la ley”, recalcó.

Arresto y proceso judicial

Su confrontación por el rediseño electoral no terminó dentro del Capitolio. Nixon también enfrenta un proceso judicial relacionado con una protesta en la oficina del gobernador Ron DeSantis, donde, según las autoridades, incurrió en una entrada no autorizada.

La representante sostuvo que acudió al lugar para exigir explicaciones sobre los mapas congresionales y responsabiliza directamente al gobernador de su arresto.

“Ron DeSantis hizo que me arrestaran porque yo quería hablar con él sobre por qué había elaborado esos mapas manipulados e ilegales”, afirmó.

Nixon dijo que debe comparecer ante un tribunal el 21 de septiembre y aseguró que su abogado no anticipa consecuencias graves. Según su versión, el caso podría resolverse mediante libertad condicional y servicio comunitario o con la desestimación de los cargos.

La candidata no mostró arrepentimiento por haber protestado, aunque su aspiración al Senado la obliga a explicar si ese estilo de confrontación es compatible con las responsabilidades de una Cámara concebida para negociar leyes, revisar nombramientos presidenciales, aprobar tratados internacionales y ejercer contrapeso sobre el Poder Ejecutivo de EEUU. .

Su respuesta es que la protesta y el diálogo no son incompatibles. Nixon aseguró que está dispuesta a conversar con adversarios, pero también a “dar la alarma” cuando considere que se vulneran derechos fundamentales.

Por qué Washington

Nixon atribuyó su candidatura a la percepción de que muchos de los problemas que afectan a Florida no pueden resolverse únicamente desde Tallahassee.

La representante mencionó el costo de los medicamentos, Medicare, el Seguro Social, los subsidios de la Ley de Cuidado de Salud Asequible, el estatus migratorio y la política económica como asuntos que requieren decisiones federales.

“Las personas trabajan más que nunca y no tienen nada que mostrar por ese esfuerzo”, afirmó. “Es porque políticos corruptos en Washington están cuidando sus bolsillos o los de sus amigos multimillonarios”.

La candidata criticó el fin de protecciones migratorias como el Estatus de Protección Temporal y cuestionó las políticas de la Administración Trump hacia inmigrantes y solicitantes de asilo.

También aseguró que conversa con adultos mayores que no pueden pagar sus medicamentos, realizarse una resonancia magnética antes de cubrir el deducible de Medicare o mantener una vivienda con sus ingresos del Seguro Social.

“Muchos de estos asuntos sí pueden resolverse desde el Gobierno federal”, dijo.

Nixon dirigió buena parte de sus ataques contra la senadora republicana Ashley Moody, a quien presentó anticipadamente como su posible rival en noviembre. La acusó de responder a grandes donantes y de apoyar políticas que, según la demócrata, han encarecido la cobertura médica.

“Ashley Moody no se preocupa por las personas. Solo se preocupa por los donantes de su campaña”, declaró.

Obstáculo en las primarias

Antes de enfrentarse a Moody, Nixon deberá vencer a Alex Vindman, un candidato con mayor capacidad de recaudación.

La legisladora en la conversación intentó contrarrestar esa desventaja con una campaña de base y una crítica constante a la ausencia de su adversario en debates y actividades comunitarias.

“Mi oponente ni siquiera quiere debatirme”, dijo. “No quiere estar en la misma sala conmigo porque no conoce los problemas que enfrentan los floridanos”.

Nixon aseguró que su campaña recaudó 100 mil dólares en 48 horas y que está recibiendo respaldos de legisladores, independientes y algunos republicanos. También afirmó que ciertos votantes cambiaron su afiliación partidista para apoyarla en las primarias, aunque no precisó cuántos.

Frente a la superioridad financiera atribuida a Vindman, quien ha recaudado más de 16 millones de dólares, responde que contará con los recursos necesarios y que el contacto directo con los electores tiene más valor que las grandes cifras de campaña.

“Yo puedo presentarme. Puedo conversar con las personas y conectarlas con recursos”, sostuvo. “Los floridanos merecen hablar con alguien que quiere representarlos”.

Venezuela, Cuba y política exterior

Un escaño en el Senado obligaría a Nixon a pronunciarse sobre asuntos internacionales, incluida la política estadounidense hacia Venezuela y Cuba, dos temas de especial sensibilidad en el sur de Florida.

Sobre Venezuela, la candidata expresó dudas acerca de que los acercamientos impulsados por Trump conduzcan a una democracia independiente o a elecciones transparentes. Considera que el presidente está más interesado en los recursos naturales venezolanos que en el bienestar de la población.

“Si realmente le importaran los venezolanos, no habría terminado el TPS para ellos”, argumentó.

Su posición sobre Cuba combina críticas al régimen de Díaz-Canel con un rechazo al embargo económico de carácter general. Nixon reconoce que el sistema cubano debe cambiar y responsabiliza a sus dirigentes por políticas económicas fallidas y graves errores políticos.

“El régimen sí necesita cambiar”, afirmó.

Sin embargo, sostuvo que las sanciones amplias agravan las carencias de la población y que preferiría que se retomara una política semejante al acercamiento aplicado durante la Administración de Barack Obama.

“Creo que necesitamos más diplomacia. No quiero que la gente muera”, señaló.

Nixon dijo respaldar el derecho de los cubanos a protestar y decidir su futuro, pero sostiene que cualquier medida de presión debería dirigirse específicamente contra los funcionarios responsables de la represión y no contra toda la población.

“Si vamos a aplicar algún tipo de bloqueo, debe estar enfocado estratégicamente en quienes causan el problema, no en hacerle daño al pueblo”, manifestó.

Promete estar presente

Nixon reconoce que su estilo genera divisiones. Para sus simpatizantes, representa una voz frontal que no teme desafiar a las mayorías políticas. Para sus críticos, su actuación con el megáfono y su arresto plantean dudas sobre el equilibrio entre protesta, disciplina institucional y construcción de consensos.

Ella convierte esa controversia en el centro de su oferta electoral, prometiendo no desaparecer después de ganar, responder preguntas incómodas y mantenerse cerca de los votantes.

“Contesto preguntas difíciles, incluso cuando me hacen sentir incómoda, porque las personas merecen hablar con quién quiere representarles”, afirmó.

A menos de un mes de las primarias, Nixon intenta convencer a los demócratas de que su experiencia estatal, su activismo y su conexión con las comunidades pueden superar la maquinaria financiera de Vindman y, posteriormente, competir contra los republicanos. La representante demócrata aseguró que una encuesta independiente reciente la colocaba en mejor posición que Vindman para enfrentar a Moody.

Su aspiración, sostiene, no consiste únicamente en cambiar de cargo, sino en modificar la figura de quien ejerce influencia sobre las decisiones de Washington.

“Tenemos que devolver el poder a las manos del pueblo”, dijo. “Las personas trabajadoras deben decidir cómo son nuestras comunidades y cómo funciona nuestra economía. En este momento, quienes están decidiendo son los políticos corruptos y las grandes corporaciones”, concluyó.

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FUENTE: DLA

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