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COLOMBIA

De la Espriella sepulta la "Paz Total" de Petro y cierra los diálogos con grupos armados

El Gobierno colombiano puso fin a las conversaciones con tres estructuras armadas y revocó las acreditaciones de sus representantes en las mesas

Por María Graterol

BOGOTÁ.- El presidente de Colombia, Abelardo de la Espriella, dio un nuevo giro a la política de seguridad del país al cerrar formalmente los tres últimos procesos de diálogo con grupos armados que habían sido abiertos durante la administración del expresidente Gustavo Petro.

La decisión quedó formalizada mediante nueve resoluciones firmadas el 28 de agosto, con las que el nuevo Ejecutivo puso término a los mecanismos de interlocución que permanecían activos con estructuras armadas vinculadas a las disidencias de las FARC, los Comandos de la Frontera y las Autodefensas Conquistadores de la Sierra Nevada (ACSN), conocidas como Los Pachenca.

El cierre supone, en la práctica, el desmantelamiento de los últimos espacios de negociación heredados de la estrategia de “Paz Total” de Petro, una política que buscó abrir simultáneamente canales de conversación con diferentes organizaciones armadas para alcanzar acuerdos de desmovilización, sometimiento a la justicia o reincorporación.

Tres procesos llegan a su fin

Segun el portal de noticias El Colombiano, uno de los procesos clausurados corresponde a la estructura de las disidencias de las FARC bajo el mando de Alexander Díaz Mendoza, alias “Calarcá”. Se trata del Estado Mayor de los Bloques Magdalena Medio, Jorge Suárez Briceño y Frente Raúl Reyes.

El segundo proceso afectado corresponde a la Coordinadora Nacional Ejército Bolivariano (CNEB), organización relacionada con los denominados Comandos de la Frontera.

El tercer mecanismo estaba relacionado con las Autodefensas Conquistadores de la Sierra Nevada, una organización criminal con presencia principalmente en la región Caribe colombiana.

Según la información publicada por El Colombiano, las resoluciones no solo ponen fin a las conversaciones, sino que también desmontan las condiciones jurídicas que permitían la participación de representantes de esas organizaciones en los espacios de diálogo.

El Gobierno cuestiona la voluntad de paz

La nueva administración argumentó que la continuidad de estos procesos dejó de tener justificación ante la falta de resultados y la ausencia de señales suficientes de una verdadera voluntad de abandonar las actividades armadas.

En el caso de las estructuras de “Calarcá” y de la CNEB, el Ejecutivo consideró que los incumplimientos y las actuaciones de los grupos impedían sostener que existiera un compromiso efectivo con un proceso de desarme y reincorporación.

Con las resoluciones, el Gobierno de De la Espriella también revocó reconocimientos y acreditaciones que habían permitido a integrantes de las organizaciones participar formalmente como delegados en las conversaciones.

En el caso de Los Pachenca, el mecanismo tenía una naturaleza distinta: se trataba de un espacio de conversación sociojurídica orientado a establecer si la organización estaba dispuesta a avanzar hacia un eventual sometimiento a la justicia. El nuevo Gobierno concluyó que tampoco existían condiciones para mantener abierto ese canal.

Cambio radical frente a la estrategia de Petro

La medida representa uno de los cambios más visibles entre la política de seguridad de De la Espriella y la estrategia desarrollada por Petro.

Durante el anterior gobierno, la denominada “Paz Total” buscó negociar de manera paralela con guerrillas, disidencias y organizaciones criminales. La estrategia recibió críticas por la continuidad de la violencia y por las dificultades para establecer compromisos verificables con algunos de los grupos involucrados.

De la Espriella ha planteado, desde su llegada al poder, una política de mayor presión contra las organizaciones armadas y una reducción de los espacios de negociación cuando no exista una disposición comprobable a abandonar las armas.

El nuevo mandatario había anticipado su intención de desmontar los mecanismos de diálogo que consideraba ineficaces.

Las tres mesas que permanecían abiertas desde la administración Petro quedaron oficialmente desmanteladas con las nueve resoluciones expedidas por el nuevo Ejecutivo.

La decisión marca así el cierre de uno de los principales capítulos de la política de “Paz Total” y deja a los grupos armados afectados ante un escenario diferente, en el que el Gobierno colombiano prioriza el sometimiento a la justicia y la acción de la Fuerza Pública por encima de la continuidad de las mesas de diálogo.

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FUENTE: Con información de EUROPA PRESS/Infoabe/El Colombiano

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