El régimen cubano inició la demolición de la Tribuna Antimperialista José Martí de La Habana, que en su época de mayor esplendor era el sitio de las principales concentraciones políticas convocadas por el dictador Fidel Castro.

Diario de Cuba reseña este domingo el suceso sobre imágenes compartidas en Facebook por el realizador audiovisual Sebastián Milo bajo el título "El ocaso del 'protestódromo'" -término acuñado popularmente para denominar el sitio- que muestra a un equipo de excavación echando abajo las estructuras de concreto del lugar.

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Ante la ausencia de información o de un comunicado oficial que explique la razón de las obras, los comentarios no se hicieron esperar.

El crítico e investigador Rolando Leyva Caballero vaticinó: "¿Apostamos que pronto se hará oficial el inicio de la construcción de un hotel cinco estrellas plus en el emplazamiento de la antigua Tribuna Antimperialista? Deben ser de los metros cuadrados más caros de La Habana."

Mientras, el realizador de televisión Tony Alfonso Roque escribió, refiriéndose a la ubicación del escenario frente a la Embajada de EEUU en La Habana: "Era una ofensa para la diplomacia y el sentimiento de hermandad que por más de un siglo unió a ambos pueblos. Realmente es una de las pocas cosas buenas de los últimos tiempos, si por fin lo suprimen".

En los últimos años sobre todo, las ruinas y los escombros marcaron el sitio que en algún momento fue el centro de los actos políticos y culturales más importantes de la capital cubana y de Cuba.

Después de perder casi por completo su función política, con la enfermedad y muerte de Fidel Castro, se convirtió en escenario de conciertos. En ella se presentaron músicos como el dúo británico-australiano Air Supply, los puertorriqueños Olga Tañón y Calle 13, el británico Rick Wakeman y los norteamericanos Kool and the Gang, Audioslave, DJ Diplo y Major Lazer.

Las penetraciones del mar y los fuertes vientos asociados al paso del huracán Irma en septiembre de 2017 causaron estragos a la instalación, situada al lado del icónico malecón habanero.

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Fotografía de una concentración en la Tribuna Antimperialista de La Habana fechada en 2016 publicada en la cuenta de Twitter @CubanitoenCuba.
Fotografía de una concentración en la Tribuna Antimperialista de La Habana fechada en 2016 publicada en la cuenta de Twitter @CubanitoenCuba.

El pasado año, un reportaje de CubaNet reveló la existencia de planes para reparar y rehabilitar el sitio.

"En una reunión nos informaron que las obras de restauración demorarán porque no hay presupuesto para cubrir los gastos", dijo entonces, bajo identidad reservada, uno de los técnicos de luces que trabajó en varios actos celebrados en la instalación.

Unido a las afectaciones que produjo el fenómeno meteorológico, el deterioro constructivo de la instalación se incrementó cuando "la gente venía y arrancaba las baldosas, las instalaciones eléctricas, los marcos de las puertas y otros materiales que después utilizaban en la construcción de sus casas", aseguró Gladys Rodríguez, una vecina del lugar.

La Tribuna comenzó a construirse el 15 de enero de 2000 en el antiguo parque habanero 4 de julio, a solicitud de Fidel Castro, quien exigió que debía ser fuerte y estar bien diseñada.

La obra estuvo lista en 80 días, 100 menos de los previstos, después de un arduo e ininterrumpido trabajo con jornadas de 24 horas en las que participaron 1.988 obreros, técnicos, arquitectos e ingenieros de varias provincias del país.

Entre los elementos que la componen están diez torres verticales de acero y cuatro arcos del mismo material, colocados de mayor a menor desde el escenario, y a una elevación de 26 metros el más alto y 16 el más bajo. Las torres y los arcos están montados sobre dados de concreto de dos metros de alto. Todo encima de un piso que fue concebido con los colores rojo, azul y blanco, de la bandera cubana.

La prisa de Fidel Castro por finalizar la tarea implicó la interrupción de otras obras sociales planificadas, cuyos materiales y fuerza de trabajo fueron desviados no sólo para la terminación en tiempo récord de la Tribuna, sino también para su restauración cada vez que fue necesario.

Como si la inversión en la Tribuna Antimperialista hubiera sido poca, a Fidel Castro no le satisfizo el gasto de su construcción y, seis años después de inaugurada, ordenó colocar 138 mástiles detrás del escenario. Los trabajos comenzaron el 24 de enero de 2006 y al cabo de 12 días se izaron las banderas por primera vez.

FUENTE: Publicado originalmente en Diario de Cuba

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