Metro de Caracas continúa gratis hasta el viernes ante la falta de monedas
10 de septiembre de 2018 - 15:09
Ante la falta de monedas el transporte subterráneo en Caracas será gratis hasta el viernes

CARACAS.- El Metro de Caracas, el principal sistema de transporte masivo de la capital venezolana, acordó que el cobro de la nueva tarifa finalmente entrará en vigencia recién el viernes, por lo que los caraqueños podrán viajar gratis hasta el jueves.

El Metro de Caracas informó que debido a la gran afluencia de personas para comprar los nuevos boletos, el pasaje se comenzará a cobrar este viernes 14, en la segunda oportunidad que se pospone de la medida en una semana.

Desde mañana hasta el jueves se seguirán vendiendo los boletos, que no solo cambiaron de precio sino de color, de amarillo a azul.

Los boletos comenzarán a exigirse a partir del viernes para ingresar al sistema, que tiene cinco líneas y transporta casi dos millones de personas diarias.

Las autoridades inicialmente dijeron que se comenzaría a cobrar el pasaje este lunes, pero el plazo se alargó hasta el viernes, debido al retraso en la distribución de los boletos a los centros de venta ubicados en cinco de las estaciones de la línea uno, la de mayor afluencia de pasajeros.

El Metro puso en marcha un operativo para la venta de los boletos, además de desplegar agentes de policía en todas sus estaciones para preservar el orden una vez que se reanude el cobro del pasaje.

El transporte subterráneo dejó de cobrar el ingreso desde hace meses, debido a la falta de boletos, que son fabricados con material importado, por lo que liberó los torniquetes de entrada para todos los pasajeros.

La nueva tarifa entrará en vigencia aprovechando la reconversión monetaria que entró en vigencia el 20 de agosto con una nueva familia de billetes de la moneda nacional.

El Metro cobrará ahora 50 centavos de bolívar por boleto, la mitad de la tarifa vigente para los autobuses superficiales. Equivale a 0,8 centavos de dólar al cambio oficial.

El cobro se realiza como parte de las medidas económicas dictadas por el presidente Nicolás Maduro para reflotar la agobiada economía, que arrancaron el 20 de agosto con la reconversión que suprimió cinco ceros al bolívar fuerte, dando origen al bolívar soberano.

El Metro también inició una campaña para reeducar a los usuarios sobre el pago, tanto en el uso de los trenes como su flota de autobuses, en preparación al nuevo esquema.

Desde el sábado se comenzaron a vender solo los boletos para viajes simples, pues las tarjetas para un conjunto de entre 10 y 30 viajes no habían llegado.

Los funcionarios dijeron que por el momento no se venderán los boletos subsidiados para estudiantes, mientras que las personas mayores de 60 años seguirán ingresando gratis.

Durante su etapa de viajes gratis, el servicio funcionó con un fuerte deterioro. Las casetas de venta cerradas, retrasos en el sistema, trenes sin aire acondicionado, vagones repletos de pasajeros y escaleras mecánicas paralizadas eran algunas características del día a día.

Su etapa como sistema gratuito hizo que los caraqueños prefirieran usarlo, ya que el transporte privado comenzó a funcionar con escasas unidades por la falta de repuestos, cauchos, baterías y aceites.

En sus primeros años de funcionamiento, un pasaje de metro era casi el doble de uno en autobús, pero con los años la situación se invirtió. Ahora el transporte privado superficial cobra un bolívar, equivalente a 16 centavos de dólar.

El sistema trabajó durante meses con un mínimo de 38 trenes, lo que agudizó el deterioro del servicio.

El Metro de Caracas fue inaugurado en 1983 como un modelo de transporte masivo luego de una década de estudios para lo que se contó con el apoyo del Banco Mundial. Tiene cinco líneas y el sistema incluye autobuses con rutas fijas y funiculares hacia las cimas de barrios populares.

La línea uno, que moviliza más gente, enlaza el oeste con el este de la ciudad en un recorrido de más de 20 kilómetros de longitud.

A la línea uno, que tiene 22 estaciones, se sumaron otras cuatro.

Desde 1987 hasta 2010 se invirtieron más de 5.000 millones de dólares para construirlas. La empresa brasileña Odebrecht estaba a cargo de la ampliación, que dejó inconclusa la quinta línea, al estallar el escándalo de corrupción.