MIAMI. “Una de nuestras prioridades es fortalecer nuestra presencia en el Hemisferio Occidental y creo que este viaje y estas reuniones, tanto como cualquier otra cosa, están contribuyendo a avanzar en ese objetivo”, con esta misión inició el 8 de septiembre, Marco Rubio, secretario de Estado de EEUU, su gira por tres países de América Latina: Colombia, Ecuador y Perú.
Rubio refuerza Escudo de Las Américas en reciente gira
El secretario de Estado ratificó la política exterior estadounidense en cuanto a la seguridad nacional y sus influencias en el hemisferio occidental
Eduardo Gamarra, politólogo y profesor de la Universidad Internacional de Florida, y Joseph Hage, analista político, en conversaciones con Diario Las Américas coincidieron en señalar que el viaje de Rubio a la región estuvo marcado por la política exterior y seguridad de EEUU, que busca proteger intereses estratégicos y su soberanía en el hemisferio. A la vez, tratar de forzar el desplazamiento de China.
Pero Gamarra y Hage muestran visiones muy disimiles de cómo EEUU logró en parte su misión y los resultados para América Latina.
Rubio y la realpolitik
Gamarra destacó que la política exterior de EEUU prioriza sus intereses propios, es decir, sigue la escuela de la realpolitik y la estrategia de la seguridad nacional.
Destacó que proteger los intereses de EEUU en este momento, al parecer, no coincide del todo con promover la democracia, que fue algo que caracterizó a la estrategia de seguridad nacional de los Estados Unidos desde por lo menos la caída del muro de Berlín hasta hoy.
“Hay un interés en promover los intereses de Estados Unidos: prevenir la expansión de China y lograr acceso sobre todo a recursos como el petróleo y mucho énfasis en las tierras raras, que, como se sabe, la región tiene bastante, desde litio hasta otras”, señaló Gamarra.
Apuntó que existe un contraste porque el bloque del Escudo de las Américas señala que el modelo estadounidense exige explícitamente democracias y marcos capitalistas transparentes frente a la influencia de gobiernos autoritarios. Pero esto no es así en todas partes.
Eduardo Gamarra interpreta la estrategia de Rubio para asegurar que los países visitados trabajan en la defensa de los intereses de EEUU y, con el Escudo de Las Américas, van en la dirección de combatir el crimen organizado, pero no más allá.
Para reafirmar su posición saca a colación el caso Venezuela:
“Intervienen en ese país suramericano para sacar a un presidente vinculado con el narcotráfico y al Cartel de los Soles. Fue una acción de lo que ellos llaman, Law Enforcement, hacer cumplir la ley. Pero lo curioso, es lo que viene después: se trabaja y se fortalece la relación con los mismos miembros del Cartel de los Soles que ellos habían definido durante las últimas dos décadas. Desde Padrino López hasta Diosdado Cabello y los dos Rodríguez (Delcy, presidenta encargada y Jorge, presidente del Parlamento)”.
Esa ambivalencia de Washington, la ve ahora como colaboración y percibe que más allá de haber aniquilado a Héctor Rusthenford Guerrero Flores, alias el Niño Guerrero, jefe del Tren de Aragua, en un ataque cinético en el sur de Venezuela, no se ha visto otra acción en la nación andina.
Puntualizó que en el caso de Colombia, Ecuador y Perú hay una decisión por parte de los tres países de utilizar las fuerzas armadas nacionales, policiales y todo el poder del Estado en la lucha interna contra el crimen organizado, aliados a EEUU.
Describió que, en Perú, su jefe de Estado, Keiko Fujimori lo anunció desde su asunción al poder y lo ha venido haciendo. En Ecuador, también se han notado las acciones conjuntas con el comando sur. Y en Colombia, Abelardo De la Espriella ya comenzó iniciativas similares.
En el caso de Brasil, sostuvo que, pese a que Washington declaró al Comando Vermelho y al Primer Comando de La Capital como organizaciones terroristas, no habrá acciones similares como las que acabaron con el Niño Guerrero. Tampoco en Bolivia, que considera que está en una situación desesperante, por ejemplo, no extraerán a Evo Morales como hicieron con Nicolás Maduro, el 3 de enero.
Recalcó que el Escudo de Las Américas solo es una relación militar, en la que todos los países están poniendo sus fuerzas armadas, policiales y todo el poder del Estado a las órdenes de EEUU en la lucha contra el narcotráfico y, sobre todo, para prevenir la expansión de China.
Equilibrio con EEUU y China
Gamarra subrayó que a EEUU no le será tan fácil que América Latina marque distancia con China porque el país asiático tiene fuertes inversiones e infraestructura en la región.
Destacó que es bastante significativa la inversión china en Perú y puso como ejemplo, el puerto Chancay, ubicado en la costa central y diseñado para operar como un centro logístico (hub) clave en el Pacífico. Y recordó la deuda venezolana con los asiáticos que, supone, EEUU va a tener que reconocer.
“La inversión china en toda la región forma parte de una estrategia seria, que se tiene desde los últimos 20 años y que va a ser muy difícil contrarrestar”.
Piensa que los países de América Latina sí mantendrán independencia. Aunque una de las amenazas principales es la existencia del crimen organizado en la región, Perú, por ejemplo, no puede decirle a China que abandone el puerto de Chancay u otras de las infraestructuras, “especialmente, cuando no hay ninguna inversión norteamericana que pueda reemplazar lo que ha hecho China, en Perú, solamente hablando de Perú”.
Los países van actuar como aliados de EEUU, reitera, dentro del Escudo de Las Américas en el combate al narcotráfico y crimen organizado, “pero no dejar los vínculos con China, máxime cuando EEUU eliminó toda asistencia económica a América Latina y eso es importante decirlo”.
Insistió en que no se desvincularán de China porque es el único país que está invirtiendo en la región.
“En desarrollo, al final de cuentas, no puede criticarla. Que los chinos traen sus propios trabajadores, que son abusivos, etcétera. Pueden ser todas esas cosas, Pero el hecho es que a la vez es el único país que está, efectivamente, involucrado en el desarrollo latinoamericano. También está la Unión Europea, pero no en la proporción de China”.
Beneficios geopolíticos y estratégicos del Escudo de Las Américas
El analista Joseph Hage comenta que el beneficio de la gira latinoamericana del Secretario de Estado no está en la visita a los tres países, sino que comenzó cuando el presidente Trump anunció la creación del Escudo de Las Américas para sumar a naciones que tienen los mismos objetivos que EEUU.
Distingue, como primera prioridad, combatir el lavado de dinero y más que todo hacer una coalición geopolítica estratégica en contra de cualquier intento de otra tendencia global de infiltrar al hemisferio o al continente americano.
“Estados Unidos quiere proteger sus intereses y los países que se unieron al Escudo de América también quieren proteger sus intereses y que estos estén alineados con los de Estados Unidos. Entonces, cuando cambia la presidencia de mano en Colombia, también cambió el rumbo de la política colombiana”.
La referencia es por el anterior presidente de Colombia, Gustavo Petro, que, de acuerdo con su juicio, tenía una política antiamericana, antioccidental, “pro socialismo y, además, de que era simpatizante de acciones de los rebeldes, de los guerrilleros, pese a que no lo haya dicho públicamente. Él no era tan mano dura en contra del narcotráfico”.
La llegada de Abelardo de la Espriella a la presidencia del país andino la califica de “la joya de la corona” para el Escudo de Las Américas:
“Ahora está cambiando América Latina y quiere aprovechar esta oportunidad con Estados Unidos para hacer una fortaleza pro occidental en América Latina”.
En relación con la marcada influencia de China en la región, asevera que el país asiático siempre va a intentar hacer infiltración económica en cualquier lugar del mundo. “La economía china es inmensa y necesita mercados”.
Explicó que tener mercados es una cosa y otra es que gobiernos apoyen a China, que económicamente es capitalista, pero en lo político dejó de ser comunista, para convertirse en autoritaria.
Apuntó que Washington no quiere en América Latina gobiernos comunistas o autoritarios.
También usó como ejemplo a Venezuela y señaló: el gobierno de Maduro no le importaba hacer negocios con China pese a su autoritarismo, pero EEUU no funciona así.
“Si un país no es democrático, es una dictadura militar o narcodictadura, no funcionará con Estados Unidos. Esa es la diferencia con una cooperación con China y con otros países”.
Hage acotó que a China no le importa quién gobierna, ya lo mostró en África y América, sino cuanto puede avanzar en sus negocios. “Ellos cooperan con quién manda en el país. No buscan ni de discutir derechos humanos, ni civiles, ni discutir corrupción. No les interesa nada”.
Puntualizó que la administración Trump busca que los intereses comerciales de América Latina coincidan con los de EEUU en cuanto al manejo de los minerales estratégicos, sobre todo cuando hay minerales de importancia para una producción u otra.
El plan, asevera, está en que las naciones latinas pueden hacer inversiones con las compañías estadounidenses para explorar a los minerales sin tener corrupción y sin que sea como en Venezuela, donde la explotación minera no fue inversión sino “un saqueo”.
Acotó que no es lo mismo que la Exxon Mobile construya una planta de petróleo con asociación con el gobierno venezolano o con las instituciones venezolanas y que compartan las ganancias, a que venga una compañía china, “haga lo que quiere y le da un porcentaje sin saber verdaderamente cuánto sacaron de beneficio”.
Con EEUU, afirma, hay un interés mutuo. Si Perú o Ecuador hacen un acuerdo económico de un mineral estratégico con EEUU, al mismo tiempo se están protegiendo. “Las empresas chinas o rusas trabajan sin tomar en cuenta el medio ambiente y otras cosas, como tampoco sus consecuencias secundarias. EEUU toma en cuenta no solamente el precio de la materia prima sino también cómo será la inversión a corto, mediano y largo plazo, así como los efectos secundarios en el medio ambiente”.
Hage ve un cambio ahora porque con las empresas estadounidenses el plan es económico con propósito en lo ecológico, el desarrollo y crecimiento. Con China es: “compa, agarra y se va”.
EEUU no confisca petróleo
En esos cambios inserta el acuerdo “histórico” petrolero entre Venezuela y EEUU, indica que este convenio les asegura a los venezolanos que no han nacido que su hidrocarburo será explotado por EEUU y que se comprará a precio de mercado hasta cuando se acabe ese crudo.
“Esto es una ventaja no solo para Estados Unidos, sino también para los venezolanos, porque más adelante no se venderá en un mercado negro ni se empeñará el futuro del país, aunque cambié el gobierno y vuelva una política como la de Chávez o Maduro”.
Reiteró que ambos países se benefician, EEUU no se está quedando con el dinero:
“EEUU no confisca petróleo de ningún país o minerales de algún país. Se lo compra por adelantado al precio del mercado”.
El analista sí cree que ha habido una disminución de las actividades ilícitas con el Escudo de Las Américas, pero apunta que por los momentos es difícil cuantificar. “Una estructura de negocios ilícitos que se ha hecho durante los últimos 50 años, no se va desmantelar en cinco días o cinco meses. Va a llevar tiempo, ¿cuánto tiempo? Depende el éxito y de cuánto efecto tendrá la prohibición de la exportación, la prohibición de la producción y la prohibición del consumo de drogas”.
Hage no cree que el hecho de que Brasil no se una al Escudo de Las Américas lo debilite en el caso de que las elecciones las gane Lula.
“El narcotráfico y el lavado de dinero no es tan grande en Brasil como en los otros países. Para este tema en particular no va a afectar mucho la entrada o la salida de Brasil del Escudo Las Américas. Económicamente, Brasil forma parte de un sueño asiático: Brics. Pero este depende solamente de China”.
Aseguró que entre o salga Lula del poder, no va a afectar mucho su presencia, porque no tiene influencia en la región de manera que pueda cambiar el rumbo del Escudo de las Américas, que, dice Hage, también es un recurso para mudar muchas empresas estadounidenses radicadas en Asia para América Central y México.
“Esto es una estrategia de EEUU que les abrió la puerta y les da ventajas y beneficios”.
No descarta la idea de que el Escudo de Las Américas sea un gran paraguas que cobije a toda la región para el beneficio de sus países y del hemisferio occidental.
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