¿Cree que con la muerte de Fidel Castro, Cuba se abrirá hacia la democracia? Esa es la pregunta que desde el sábado 26 de noviembre hicimos a nuestros lectores. Un 74.58% de ellos ha contestado “No”. Y lo que ha acontecido en la isla durante esta semana, comienza a darles la razón. Tan solo dos días después, Leamsy Requejo Lorite, que se desempeñaba como conservador y restaurador en el Museo Nacional de Bellas Artes de La Habana, es despedido por hacer un comentario en redes sociales sobre la muerte del dictador.

En Facebook, el comentario de Requejo Lorite en cuestión fue: “Me siento tan triste pero tan triste… falleció una persona que era la que pagaba mi salario mensual desde que trabajo. Se fue y no me pagó lo que me debía. Me pagaba mensual unos 500 pesos cubanos (20 dólares). Se fue y nunca me pagó lo que me debía”.

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El trabajador del Museo Nacional de Bellas Artes primero fue advertido de que tuviese cuidado con lo que publicaba en sus redes sociales. Luego, se le impidió entrar a su trabajo. Está a la espera de una llamada para recoger su carta oficial de despido. Entretanto, Leamsy evita dormir en su casa de toda la vida, en Centro Habana, por temor a represalias contra su madre, su hermano y su sobrino. También ha decidido no visitar a sus amigos de siempre. “Amenazas explícitas no he recibido, pero sé que me están siguiendo”, afirmó en conversación telefónica con DIARIO LAS AMÉRICAS.

Ismael Requejo, el padre de Leamsy, que reside desde 2005 en Miami, declaró a también a nuestro rotativo: “La protesta de mi hijo es legítima. Leamsy es masón y toda su vida ha perseguido la luz de la verdad y la fuerza espiritual. Le he aconsejado mantener la protesta en redes sociales, la denuncia, pero sin violencia. Que si lo vienen a detener no se resista. Hoy mismo hablábamos por IMO, y sintió que alguien lo perseguía. Cuando intentó que esa persona diera la cara, para con su celular tomarle una foto, entonces se cubrió con las manos el rostro. Como padre, no pienso aceptar que utilicen a los míos”.

La represión a los cubanos que no quieren rendir tributo a Castro es notoria. El periodista Reinaldo Escobar, jefe editorial del portal digital 14ymedio, fue detenido durante más de cuatro horas el pasado jueves. También arrestaron a Vicenç Sanclemente, enviado de Televisión Española para los funerales de Castro, quien entrevistaba a Escobar en el Malecón habanero. Ambos fueron conducidos a la estación de policía de Zapata y C, en El Vedado. Cuatro horas después, Reinaldo Escobar fue puesto en libertad. Cuando averiguó sobre el delito que había cometido, el policía respondió: “profilaxis”.

Asimismo el grafitero El Sexto ha sido castigado por el régimen. Luego de escribir en un muro al costado del Hotel Habana Libre, en la capital cubana, el mensaje "se fue" junto a su firma, terminó apresado. Su madre, a quien le permitieron visitarlo por sólo veinte minutos, ha lamentado que su hijo, Danilo Maldonado, estaba golpeado. "Las autoridades cubanas deberían liberar inmediatamente al artista del grafiti Danilo Maldonado Machado, conocido como El Sexto", demandó Human Rights Watch.

El régimen cubano responde con silencio. Están ocupados en pasear las cenizas del tirano por la isla. Y en vigilar “sutilmente” a los que no participan del “circo de las pavesas de Castro”. Una cubana de a pie, en su perfil de Facebook, ha relatado: “Me botaron del muro del Malecón. Resulta que no se puede estar allí. Estaba yo muy tranquila, a eso de las 8 a.m., sentada mirando al mar y dándole la espalda al hotel Riviera. Mis hijos ya estaban en su círculo y su escuela, después de levantarme a las 5:30 am y estresarme para preparar todo y llevarlos a tiempo.

-Buenos días.

Me viro, y veo un hombrecillo con un pulóver blanco un poco sucio y una gorra, y le contesto:

-Buenos días, sí, dígame…

-Hoy no se puede estar sentado en el muro. Es por razones de seguridad. Hay presidentes y jefes de estado.

-Mire, sólo voy a estar aquí cinco minutos, sin hacer nada. No hay de qué preocuparse.

Cuando indagó acerca de quién era la persona que la “invitaba” a dejar el muro del Malecón, la cubana de a pie vio que el sujeto sacó una billetera medio destruida, y le enseñó un carnet que decía Contrainteligencia.

Muchos temen qué pasará cuando finalice el itinerario de las cenizas del tirano y ocurra el entierro en el Cementerio de Santa Ifigenia, en la oriental provincia de Santiago de Cuba. Es evidente que esta vez, a diferencia del refrán, “muerto el perro…, no acaba la rabia”.

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