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POLÍTICA

Tensión en Colombia: Abelardo De la Espriella sigue "contundente" ante resistencia a su legitimidad

Mientras Petro e Iván Cepeda invocan “desobediencia civil” ante futuro gobierno, Abelardo De la Espriella pide a las Fuerzas Armadas defender Constitución

Por Sofía Nederr

BOGOTÁ.- El camino al traspaso de mando en Colombia, que se realizará el 7 de agosto, transcurre en medios de tensiones políticas.

En el escenario destaca la negativa del presidente Gustavo Petro y del senador Iván Cepeda, excandidato del izquierdista Pacto Histórico, a reconocer la legitimidad del presidente electo, el derechista Abelardo De la Espriella.

Mario Hernán López, profesor de la Universidad de Caldas, señala que los colombianos están asistiendo “a un proceso de transición prácticamente inédito en la historia reciente del país. Estamos pasando por primera vez de un gobierno de izquierda a un gobierno de derecha y en ese sentido lo que está ocurriendo en el proceso de transición es parte del pulso que ahora se abre”.

López refiere a DIARIO LAS AMÉRICAS que el gobierno actual ha advertido que no está dispuesto a que se tumben las reformas sociales sobre las cuales trabajó, “lo mismo ha dicho el excandidato Iván Cepeda y ha convocado a una suerte de resistencia civil sobre cuyos alcances se debate profusamente”.

Afirma que, por otro lado, en las decisiones que viene tomando y en los discursos del gobierno entrante se posiciona una perspectiva de derecha en materia de políticas públicas. El mandatario electo promete fomentar la inversión privada en Colombia, disminuir en 40% el Estado y endurecer el combate a guerrillas y carteles del narcotráfico.

“Esto que estamos viendo sobre si la transición se hace o no se hace, si continúa siendo una disputa por los medios de comunicación y por las redes sociales, prolonga de manera inédita, insisto, una lucha política en un proceso transicional inédito”, sostiene.

El 7 de julio, De la Espriella ordenó a su equipo interrumpir "de manera inmediata" el proceso de empalme “con el gobierno corrupto que termina su periodo". El abogado denunció "contratos a dedo" durante la administración de Petro que inició en 2022.

"Mi deber es proteger los intereses de la nación y garantizar una transición seria, transparente y al servicio de los colombianos, nunca legitimar el desastre ni el desconocimiento del orden constitucional", argumentó De la Espriella en X.

Más adelante, el mandatario electo de Colombia argumentó sus razones. “No me pidan que sea políticamente correcto, no soy político, por eso hablo de frente. No se puede hacer un empalme con un gobierno que desconoce al gobierno entrante. Petro, su heredero y quienes lo están secundando no son demócratas; de la que se salvó Colombia, gracias a Dios los derrotamos. Petro y Cepeda no saben con quiénes se enfrentan; por defender el orden y la Constitución seré contundente", aseguró.

El abogado de 47 años se impuso con 12,959,000 votos al senador Iván Cepeda que obtuvo 12,708,000.

Llamado a las Fuerzas Armadas

Petro respondió en X: “Los que se retiran del empalme son los que no aguantan que se observe por toda la ciudadanía que no están preparados y que sus insultos públicos son calumnias. Tal como indica la ley el proceso de entrega del gobierno continúa ante el pueblo”.

El mandatario izquierdista insistió en que “la respuesta es resistencia activa y cuando el pueblo decida, desobediencia civil, es el autoritarismo casi totalitario, por el poder hasta ahora conseguido por Abelardo en las Cortes y el Congreso, lo que viene. Es el fascismo lo que viene y con el fascismo no se trata, sino que se le derrota”.

De la Espriella puntualizó que "no hay resistencia pacífica cuando se trata de justificar un golpe de Estado". Pidió a las Fuerzas Armadas de Colombia que "cumplan con su juramento de proteger la Constitución y la democracia" y no acaten órdenes contrarias al orden constitucional.

Petro reiteró sus señalamientos: “No estamos inventando cuando decimos que el gobierno de Abelardo fue elegido desde el exterior, con votos no existentes en el porcentaje ajustado automáticamente por algoritmos hechos por empresas privadas israelíes con aval de su gobierno genocida, y tramitados por la empresa que yo mismo denuncié”.

En medio de los cuestionamientos, el actual presidente aseguró que sale del gobierno colombiano “con menos patrimonio del que tenía cuando entré y con mis cuentas bloqueadas y no puedo hacer ninguna transacción financiera por orden del gobierno de los EEUU, al parecer, sin que el presidente Donald Trump sepa”.

Sin embargo, para el mandatario electo la situación está clara. "No acepté reunirme con Petro, todo en él es falsedad y marrulla. Con los enemigos de la patria no se debe contemporizar; como lo dije en campaña vine a enfrentar, a derrotar y a castigar a ese sujeto. Ya cumplí las dos primeras partes de esas sentencias. Él sabe que lo haré pagar ante la ley sus delitos".

En medio de la confrontación, Abelardo De la Espriella señaló que las denuncias sobre un supuesto fraude en el balotaje del 21 de junio forman parte de una estrategia para generar desestabilización.

"Esa narrativa del supuesto fraude es la excusa para incendiar al país. Seré un 'tigre' defendiendo a Colombia de los golpistas; que nadie dude de ello", puntualizó.

Mensaje a las bases

Germán Sahid, profesor de la Universidad del Rosario de Colombia, indica a DIARIO LAS AMÉRICAS que la amenaza de un desconocimiento de elecciones se había minimizado, puesto que tanto el presidente Petro como el senador Cepeda habían reconocido a “regañadientes” los resultados electorales.

Añade además que, súbitamente, se reactivó el tema primero por el presidente y luego por Cepeda, con una construcción más conceptual, política, ideológica y jurídica.

“Pareciera que Cepeda y Petro le están hablando a sus bases sociales”, afirma.

Sahid destaca que hay una molestia generalizada de las organizaciones sociales, las de ciertos indígenas, las de afros y, sobre todo, de muchos colectivos urbanos que se sintieron traicionados.

“Muchas de esas organizaciones sociales son altamente ideologizadas y bastante antidemocráticas. Y ellos, digamos en sus planes locales, regionales, barriales, sentían que tenían, en este momento, que aprovechar la victoria de Abelardo De la Espriella, y especialmente por el margen estrecho más que la victoria, querían crear una especie de ambiente insurreccional”, sostiene.

Cree que esas estructuras altamente ideologizadas “necesitaban crear el movimiento de masa social, de desorden, de estallido social, para hacer invivible el gobierno de Abelardo. Finalmente, el objetivo de estas estructuras políticos sociales es cambiar el modelo político económico de Colombia, es decir, cambiar la Constitución. Necesitan empujar lo que ellos denominan asambleas nacionales populares constituyentes”.

El analista puntualiza que, en Colombia, realmente nunca hubo consenso para cambiar la Constitución de 1991.

A su juicio, Petro y Cepeda “están ambientando el entorno político- social- comunicacional en estos próximos cinco años”.

Destaca que el presidente colombiano no suelta el liderazgo “y casi que condiciona a Cepeda que el líder es Petro y que él simplemente va a ser su figura articuladora en el Senado y en los territorios”.

Cepeda dijo que la desobediencia civil está sujeta a cuatro condiciones: que Abelardo De la Espriella renuncie a su nacionalidad estadounidense, que aclare si es colaborador o miembro de agencias de seguridad de EEUU; que respete la seguridad nacional y la soberanía judicial; el cese de “toda persecución” contra Petro, contra opositores políticos y que deje de “estimular su judicialización por parte del Departamento de Justicia de EEUU”.

“Cuando la ley, las instituciones o la autoridad entran en conflicto con la conciencia moral, el ciudadano no solo tiene el derecho, sino el deber de resistir pacíficamente, negándose a colaborar con la injusticia, el oprobio y la opresión. Eso es lo que haremos, que no quepa duda si De la Espriella toma el camino de violar nuestra dignidad nacional”, indicó el derrotado senador el 3 de julio.

El profesor Sahid destaca que las condiciones de Cepeda no tienen nada que ver con las leyes colombianas: “Ellos necesitan crear una especie de institucionalidad alterna o resignificar las leyes para mantenerse vigentes. No tienen argumentos jurídicos reales para desconocer las elecciones”.

En este punto, expone, dentro de año y medio en Colombia habrá elecciones regionales. “Entonces, quieren mantener movilizadas las organizaciones sociales en espera de los resultados locales. Buscan mantener la marca de Cepeda en alcaldías y gobernaciones”, señala.

Propuesta sin sustento

El presidente de la Corte Suprema de Justicia de Colombia, Iván Mauricio Lenis, señaló el 6 de julio que no halla soporte para el uso de la figura de la desobediencia civil.

“La desobediencia civil es para que el ordenamiento constitucional se cumpla, para que las reglas o pautas que están en la Constitución se cumplan. Y yo hasta ahora no veo ninguna circunstancia de aspectos de la regulación que estén siendo incumplidos o que motiven a una acción”, explicó el magistrado.

Señaló que, hasta ahora, lo que se percibe es una manifestación sobre la desobediencia civil.

En tal sentido, Lenis sostuvo que este asunto pasa a un aspecto político.

Por su parte, Rodrigo Lara, designado ministro del Interior del venidero Gobierno de Abelardo De la Espriella, subrayó que la desobediencia civil es un eufemismo para trasladar la confrontación política de las instituciones a la calle.

“Ya sabemos que eso significa ‘primeras líneas’ y bloqueos de las disidencias de la paz total. Los colombianos pueden tener la tranquilidad de que el nuevo gobierno hará cumplir la Constitución y la ley. Nunca permitirá que la violencia, los bloqueos o la intimidación vuelvan a imponerse sobre la vida cotidiana de los ciudadanos", aseguró.

@snederr

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FUENTE: Con información del DIARIO LAS AMÉRICAS, Revista Semana, El Espectador, AFP, Infobae

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