El presidente de Irán, Hasán Rohaní, visita Cuba tras participar en la XVII Cumbre del Movimiento de Países No Alineados (MNOAL), en Venezuela, para sostener una serie de encuentros con autoridades cubanas, incluyendo el gobernante cubano Raúl Castro, que podría incluir la provisión de petróleo a la isla, luego que las sanciones económicas internacionales a Irán fueron suspendidas.
Sin embargo, preocupa la posibilidad de la creación de un bloque político, entre Irán y los aliados del Gobierno de Cuba, como Venezuela, Nicaragua, Ecuador y Bolivia, que podría atentar contra la seguridad y los intereses de EEUU e Israel.
DIARIO LAS AMÉRICAS conversó con la directora ejecutiva y fundadora de la organización no gubernamental Fuente Latina, con sede en Jerusalén, Leah Soibel, sobre los pormenores que sustentan esta inquietud.
-¿Cuáles son los indicios que conllevan a esta preocupación?
En los últimos meses se han sucedido numerosas visitas de funcionarios iraníes a varios países de Latinoamérica. Dicen tener una agenda con un fuerte componente económico, que busca abrir nuevos mercados, tras la entrada en vigor del acuerdo nuclear con EEUU y la ONU, que puso fin a las sanciones económicas. Si analizamos los itinerarios que realizan estos altos representantes, queda patente que los contactos más intensos son realizados con países que forman parte de la órbita del llamado eje bolivariano, con Venezuela y Cuba a la cabeza (dos gobiernos que promulgan sentimientos anti estadounidenses y anti israelíes). La realidad es que las oportunidades comerciales que ofrecen estos países a Irán son muy escasas, pero sí ofrecen una sólida plataforma política que promociona una agenda antiestadounidense. Tras el acuerdo nuclear, el Gobierno de Irán no ha abandonado su retórica de amenazas a Occidente, mantienen su programa de misiles en claro desafío. Si la verdadera razón de sus contactos fuera económica, el peso de sus visitas estuviera dirigido a países como Colombia, México, Brasil o Argentina, que cuentan con mayores posibilidades comerciales.
- Ésta no es la primera vez que un presidente iraní visita La Habana. Mahmoud Ahmadinejad, tal vez la figura política iraní más crítica y amenazadora contra Israel, visitó Cuba y Venezuela. ¿Se percibió entonces la creación de un bloque proiraní?
Fue Ahmadinejad el gran artífice de esta alianza que hoy se pretende revivir. Entonces, Venezuela contaba con unos grandes ingresos, gracias a los altos precios del petróleo, lo cual le permitía financiar toda clase de iniciativas políticas. Se forjó un gran entendimiento entre el líder iraní y Hugo Chávez, y eso facilitó a Irán la oportunidad de emprender una fuerte penetración en el continente, con la creación de plataformas políticas, propagandistas y hasta terroristas, esto último con la ayuda de Hezbollah. Ahora Venezuela no cuenta con el dinero que tuvo antes y su economía es un caos. Por otra parte, Cuba, que era el gran faro ideológico antiestadounidense, procura un proceso de entendimiento con Estados Unidos por agotamiento y debilidad.
-¿Cómo podría perjudicar a la nación estadounidense la creación de un bloque latinoamericano proiraní?
Principalmente en términos de seguridad. Está probado que Venezuela y Cuba, entre otros países, han facilitado salvoconductos a individuos de ideología extrema provenientes del Medio Oriente, que conforman células terroristas y tienen contactos con grupos narcos, criminales y traficantes de armas. Algunos han intentado realizar atentados en suelo estadounidense, ya sabemos que la inteligencia de EEUU advierte que el apoyo de estos gobiernos facilita el tránsito de los terroristas por el continente.
-Dadas las amenazas del Gobierno iraní a existencia de Israel como nación, ¿Cómo afectaría al país hebreo la creación de un bloque internacional proiraní?
Irán ha declarado en numerosas ocasiones que se opone a la existencia misma del Estado de Israel, y tras la firma del acuerdo nuclear no ha abandonado esa posición. Incluso mantiene a Israel y a Estados Unidos en el punto de mira de sus discursos agresivos. Latinoamérica ha sido testigo de fuertes atentados terroristas contra intereses israelíes en el pasado. El acto terrorista más grave sucedió en Buenos Aires, en 1994, contra la Mutual Israelita Argentina, en el que murieron 85 personas. Está probado que fue obra de Irán y Hezbollah, pero muy poco o nada se ha hecho para que los culpables rindan cuentas por su responsabilidad.
- ¿Podría ese bloque latinoamericano proiraní perjudicar la seguridad de Israel, así como sus intereses comerciales y civiles en la región americana?
Los contactos diplomáticos de Irán en Latinoamérica se esfuerzan por ocultar la actividad de Hezbollah en el continente y sus nexos con grupos criminales locales. Incluso llegaron a firmar un memorándum de entendimiento con el anterior gobierno argentino, regido por Cristina F. de Kirchner, con el fin de encubrir la responsabilidad iraní en el atentado de 1995. Así que la mera existencia de esta alianza proiraní es una amenaza para la seguridad de Israel, los intereses comerciales, sus ciudadanos o descendientes. De hecho, Irán promueve los actos del movimiento internacional [propalestino Boycott, Divestment, Sanctions] BDS que aboga por el boicot cultural y económico a Israel. Afortunadamente, son muchas las voces desde ámbitos públicos que se oponen a este movimiento y que lo tachan de injusto y antisemita.