¿Cómo hubiera sido el amor de Romeo y Julieta, Tristán e Isolda, Cleopatra y Marco Antonio, o Dante Alighieri y Beatriz Portinari si hubieran contado con todos los avances tecnológicos que disfrutamos hoy? Garantizado se hubieran evitado algunos malentendidos e infortunios. No cabe la menor duda de que la tecnología tiene sus beneficios en el campo del amor; ya no tenemos que esperar días y días para recibir una carta y saber de nuestra media naranja que está en otro hemisferio, ni gastar grandes sumas de dinero en las comunicaciones telefónicas. Básicamente no existen fronteras para el amor. La tecnología está presente en casi todos los aspectos de la vida moderna, incluyendo las compras, las noticias, los empleos y las relaciones de pareja no son la excepción. Internet nos ofrece una vía sin precedentes a la vida de las personas y casi cualquier cosa está al alcance de un click.

Pero lo bueno, algunas veces, tiene contraindicaciones.

Al vivir tan agitados buscamos el camino más corto y fácil para cortejar y esto trae como consecuencia que se empiecen a apagar tradiciones que llevan siglos inscritas en nuestro ADN. Antes podíamos estar horas conversando en un parque comiéndonos un helado, disfrutábamos de las citas sin interrupciones, las cuentas no se dividían a la mitad, los hombres nos abrían la puerta del carro, todos los recuerdos estaban en nuestra memoria, se escuchaban canciones de amor, nos regalaban flores y cartas de amor. Existía una conexión.

Hoy las redes sociales nos conectan pero a la vez nos alejan, porque al estudiar el perfil de otra persona en Facebook, por ejemplo, te enterarás de las películas que le gustan, la música, los lugares que ha visitado y muchas cosas más que te dan una idea acerca de su personalidad. Teniendo eso en cuenta tratarás de encontrar una compatibilidad que puede ser falsa, porque es muy fácil idealizar al otro, sobre todo si esa persona con la que conectamos hace comentarios inteligentes o tiene una foto de perfil atractiva, te imaginaras el hombre o la mujer de tu vida sin defecto alguno. La persona al otro lado de la computadora puede publicar una imagen poco real de sí misma, y sin querer habrás arruinado la vieja dinámica de conocer poco a poco y verdaderamente a una persona. A todo esto súmale que cuando las personas se conocen por primera vez en sitios web, es posible que entablen jugueteos sexuales previos a la cita, lo cual no solo crea expectativas durante su primer encuentro sino también una gran tensión sexual.

Este cambio tecnológico podría estar alimentando una brecha comunicativa seria, que podría afectar a muchas generaciones. Muchos enamoramientos virtuales se deben a la soledad y a la insatisfacción, la persona virtual siempre parece atractiva, pero sin compartir las tareas domésticas, las facturas ni otros asuntos embarazosos y tediosos, pero reales de una pareja. Factores como la confianza, la sinceridad y la moralidad que forman la base de cualquier relación están en juego, dando lugar a una relación con bases falsas y engaños.

Toda regla tiene su excepción, y muchas relaciones iniciadas en la red pueden tener un final feliz, pero es importante saber que internet puede traer muchas decepciones.

Estamos en una época diferente y no debemos ser pesimistas, el amor todavía existe solo que funciona de forma distinta y evidentemente las personas continúan conociéndose y enamorándose.

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