Se denomina medicina alternativa la que emplea métodos suplementarios o disímiles a la medicina estándar. Estos se apoyan en el uso de productos naturales, plantas medicinales o la tonificación de puntos propios del organismo, entre otros. Los más populares son la homeopatía, acupuntura, naturopatía, osteopatía, aromaterapia, reiki y medicina ayurvédica. Estamos ante un tema muy controversial dentro del terreno de la salud, con posiciones abiertamente opuestas al respecto, sin embargo, cada vez más médicos utilizan elementos propios de la medicina alternativa como suplemento a la tradicional (la medicina alternativa no puede, bajo ningún concepto, sustituir ningún tratamiento médico).

Cuando tenemos una enfermedad o molestia y el médico nos prescribe medicamentos, al ir a la farmacia y examinar el prospecto, nos impresionamos por los efectos secundarios que encontramos. La lista es extensa y en vez de sentirnos calmados, nos angustiamos. Esto no sucede en el caso de la medicina alternativa, porque al ser menos agresiva para el organismo, es más fácil de asimilar y eliminar.

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Su efectividad ha originado numerosas críticas, son muchos los incrédulos que debaten su validez. Sin embargo, con los medicamentos naturales tenemos un gran sistema que nos remedia las causas y que no crea dependencia. Lo cierto es que las sustancias sintetizadas para poderlas registrar y cobrar por ellas no han demostrado ser más efectivas que tomadas de forma natural. Se ha comentado que las farmacéuticas lo que les interesa es cronificar las enfermedades y no sanarlas.

La mayoría de los medicamentos que consumimos son sintéticos, es decir producidos en el laboratorio, en lugar de derivados de la naturaleza. Algunos de ellos son creados en una probeta. Hay otros que son los fármacos naturales de toda la vida, pero elaborados industrialmente porque se manufacturan más pronto o baratos, y a través de métodos automáticos es posible generar las cantidades esenciales para surtir al mercado.

Son muchas las posibilidades de la medicina alternativa, todas ellas brindan una probabilidad en la cura de algunas enfermedades o trastornos de un modo más orgánico, se trata de terapias utilizadas por expertos en las que el propósito es tu bienestar.

Los que practicamos la medicina alternativa sabemos quiénes son los culpables de su desprestigio. Las compañías farmacéuticas tienen grandes ventajas económicas, se favorecen de la imposibilidad actual de patentar compuestos naturales que son realmente accesibles ya que les sería imposible competir con los precios de los elementos provenientes de la naturaleza.

Algunos ejemplos: Manzanilla, tiene capacidad para mejorar el malestar digestivo, cólicos o gases intestinales. Aloe Vera, a su uso tópico idóneo para calmar irritaciones de la piel se le adjunta su capacidad para proteger la córnea de los diabéticos, ayuda en casos de problemas digestivos diversos. Valeriana, su poder ansiolítico la ha convertido en la gran protagonista de las noches. El ochenta por ciento de los que la usan diariamente destacan que ha mejorado su calidad de sueño y que no sufren efectos secundarios al despertar. El ajo es un antioxidante, previene el daño celular y el envejecimiento, disminuye el riesgo de sufrir Alzheimer y demencia.

Hipócrates, el padre de la Medicina, fue un legítimo naturista que no vaciló en alegar que “la salud se merece, se gana y se defiende día tras día con métodos previstos por la naturaleza, y no por medicamentos".

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