La península de Florida y de forma específica el sur de ésta, se encuentra estratégicamente en una posición geográfica privilegiada porque jurídica, política y militarmente forma parte de la unión americana, pero social, comercial y culturalmente es totalmente distinta al resto de la nación.
Empezando por el idioma donde la lengua oficial es el inglés, pero se encuentra el castellano y el “spanglish” como los más hablados después del idioma oficial.
La cultura, la forma de conducir, de hacer negocios, de hacer eventos, etcétera, es totalmente diferente al resto del país. Es una ciudad que deslumbra y vende paisajes, ilusiones, apariencias y emociones.
También la puedo catalogar como la isla de la fantasía porque te ofrece la posibilidad de convertir a una persona en otra totalmente diferente a la que era en su país.
En ese sentido, podemos cruzarnos con una persona vinculada al terrorismo que puede convertirse en un gran inversionista, un estafador es un gran promotor de arte plástico, un vendedor de abarrotes puede ser un gran empresario de la construcción, un comerciante en abogado y ni que hablar de los políticos y militares quienes utilizan el sistema como instrumento para blanquear su dinero.
Esta ciudad nos maquilla, nos brinda la posibilidad de un nuevo comienzo, donde como hispanos nos vemos obligados a dejar nuestro país por diferentes razones que pueden ser desde la violencia, la delincuencia, los escasas posibilidades de desarrollo laboral, educacional o profesional, puede ser también por un tema de salud o porque estamos huyendo de la justicia local y decidimos llegar a empezar de nuevo; algunos aun insistimos en traer todas nuestras mañas y empezamos a utilizar el sistema para continuar con nuestras antiguas prácticas y forma de vida.
Declaro lo anterior porque los que como nosotros buscamos invertir nuestro dinero de forma segura en este país podemos terminar siendo víctimas de fraudes por parte de personas bonitas, que nos trasmiten confianza porque se encuentran muy bien vestidas, con súper autos en fiestas y eventos sociales donde nos cruzamos con artistas y gente famosa; apariencias exteriores de riqueza y éxito que aquí son fáciles de conseguir y muchas veces nos distraen nublándonos nuestra parte racional y terminamos comprando la imagen proyectada. Al final nos damos cuenta que no todo lo que brilla es oro.
Con el objetivo de reducir o minimizar el riesgo de un fraude es fundamental buscar la trayectoria pasada de la empresa, así como de sus directivos o representantes.
Si la empresa empieza su gestión en EEUU, es importante revisar su estructura jurídica la cual debe ser impecable, su trayectoria de años anteriores debe ser contada por agentes externos (internet es un buen inicio) y sus miembros deben tener públicas sus declaraciones patrimoniales.
Sin embargo, si la empresa inicia su gestión fuera de EEUU, ésta debería haber logrado ser “profeta en su propia tierra”, es decir, debería tener una trayectoria de éxito desde su país de origen y lo que se declara hacia afuera debe ser congruente con sus logros internos. De igual forma sus representantes y directores deben tener una trayectoria exitosa en los mercados donde se desarrolla.
Invertir en el territorio americano nos permite conservar nuestro capital y tener rentabilidad con muy bajo riesgo, siendo la variable más importante el tiempo en el que queremos medir nuestro éxito de la gestión. El mayor riesgo radica en la elección de nuestro asesor quien puede ser un gran timador o tal vez por ofrecernos uno o dos puntos más aumenta considerablemente el riesgo de nuestro patrimonio o realiza una mala declaración de impuestos lo que nos genera grandes multas y dolores de cabeza que no queremos tener.
Corolario final: Aunque parezca un disco rayado, siempre vamos a insistir que el secreto del éxito tanto en EEUU como en cualquier parte del mundo donde uno quiera hacer negocios radica en la persona o empresa que nos lleva de la mano por ese nuevo mercado. Con un buen guía local se triunfa.