LOS ANGELES.- En sus películas, al director neoyorquino Woody Allen, de 82 años, le gusta jugar con fuego: aventuras de hombres mayores con mujeres mucho más jóvenes son frecuentes en sus trabajos y en "Manhattan" (1979) él mismo encarna al amante de una chica de 17 años (Mariel Hemingway).

La historia de cine se convirtió en realidad cuando con 56 años tuvo un romance con la hija adoptiva de su pareja Mia Farrow: Allen y la coreana Soon Yi, que sólo tenía 21 años, se casaron después y tienen dos hijos. Pero tras la ruptura con Farrow en 1992 estalló un escándalo que parecía superado, pero que se ha reactivado en el marco de las campañas de denuncia de abusos "Time's Up" y "Me Too".

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El apoyo público a las víctimas que han propiciado esas campañas animó a su hija adoptiva Dylan Farrow a volver a hablar de los supuestos abusos que habría sufrido de niña a manos del cineasta. Cuando sólo tenía 7 años, Allen le tocaba en lugares inapropiados, dijo la mujer de 32 años el jueves al hablar en su primera entrevista en televisión sobre el caso.

Las acusaciones eran conocidas desde hace muchos años y Dylan ya había contado los supuestos abusos en 2014 en el diario The New York Times. Además, Mia Farrow llevó las acusaciones ante los tribunales en 1992 tras la separación durante el proceso por los derechos de la custodia.

Ya entonces la policía investigó los hechos pero no hubo acusación. Allen, que negó siempre las acusaciones, perdió entonces la custodia de los tres hijos comunes con Farrow: Dylan, Moses y Ronan. Tras las nuevas acusaciones, el cineasta volvió a salir al paso para insistir en que nunca abusó de su hija y recordó que así lo demostraron las investigaciones realizadas hace décadas. E insistió en su versión de que fue su madre la que metió a su hija esa historia en la cabeza.

Así lo cree también el hermano mayor de Dylan, Mosses Farrow, de 39 años. "Vi con frecuencia cómo mi madre intentaba convencer (a Dylan) de que había sufrido abusos, y lo logró", escribió Moses en Twitter.

El otro hijo, Ronan Farrow, de 30 años, alejado de su padre desde hace años, apoya sin embargo a su hermana y a su madre. En su trabajo como periodista informó el pasado otoño (boreal) de la historia de numerosas mujeres que sufrieron abusos por parte del productor de Hollywood Harvey Weinstein.

En la revista The New Yorker habló de gente del entorno del productor que conocían los abusos y que los toleraron con su silencio. El año anterior había acusado a medios estadounidenses de restar importancia a las acusaciones que hizo su hermana contra su padre por miedo a la influencia y apoyo con que cuenta el cineasta.

Con películas como Annie Hall o Blue Jasmine, Allen, ganador de cuatro Oscar, es uno de los cineastas estrellas de Estados Unidos. Sus últimos trabajos siguen poniendo ante las cámaras a los actores más cotizados, como Kate Winslet o Justin Timberlake en Wonder Wheel (2017) y ahora está rodando A Rainy Day in New York con Elle Fanning, Selena Gomez, Jude Law o Timothée Chalamet, entre otros.

Sin embargo, su prolífica carrera podría estar cerca de su fin. "Podría ser su última película", alertó recientemente el crítico de cine David Ehrlich en el portal especializado Indiewire. La carrera de Allen, aseguraba, está acabada, como la de otros hombres que fueron acusados recientemente de abuso y acoso sexual o de abuso de poder, especulaba el crítico.

Y la realidad es que muchos se distancian cada vez más del realizador. Timothée Chalamet anunció la semana pasada que donaría el dinero recibido por el rodaje de la película. "No quiero beneficiarme del trabajo en la película. Pero eso donaré todo mi salario", escribió el actor de Call Me by Your Name en Instagram, que lo destinará precisamente a apoyar al movimiento "Time's Up" y a una organización por los derechos de los homosexuales. También Griffin Newman y Rebecca Hall anunciaron la donación de sus salarios por la película.

El actor británico Colin Firth (Magic in the Moonlight) también le dio la espalda al decir que nunca más trabajaría con Allen, en declaraciones al diario The Guardian. Asimismo, las actrices Mira Sorvino, Greta Gerwig y Ellen Page le hicieron frente.

Alec Baldwin (Blue Jasmine) es uno de los pocos compañeros que lo ha defendido públicamente, al considerar "injusto y triste" que Allen y sus películas sufran este rechazo, escribió en Twitter. Las investigaciones sobre el supuesto abuso no llevaron entonces a ninguna acusación en su contra, recordó, y consideró "un privilegio" haber rodado tres películas con Allen.

Kate Winstlet, la protagonista de Wonder Wheel se limitó a alabar recientemente el talento del realizador al dirigir y escribir.

FUENTE: dpa

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