CARACAS.- REDACCIÓN DLA / ELIANA PANTOJA

La famosa caricaturista Rayma Suprani, quien trabajó por 19 años en el diario caraqueño El Universal, fue despedida a mediados de septiembre de 2014 por una denuncia gráfica que incomodó profundamente al Gobierno venezolano. En su peculiar diseño, la ingeniosa comunicadora hacía referencia a la complicada situación del sistema de salud vinculando la firma de Hugo Chávez al trazado de un electrocardiograma que mostraba un paro cardiaco.

Esa imagen no fue más que una perfecta tomografía de la situación que 27 mil trabajadores de la salud del sector público, representados por una agrupación denominada Movimiento de Sindicatos de Base, MOSBASE, han venido denunciando sistemáticamente en todos los organismos del Estado, sin tener hasta ahora una respuesta acorde a la gravedad de la problemática.

En una entrevista con DIARIO LAS AMÉRICAS, Pablo Zambrano, dirigente de MOSBASE, explicó que no se trata solo de manifestar  el “enorme cansancio de los trabajadores que no han sido escuchados en sus denuncias”, sino de encarar el enorme caos e ineficiencia en los centros médicos que violenta el derecho humano y constitucional a la atención de la salud.

Ausencia de equipos e insumos

Las crónicas de lo que sucede con los equipos e insumos médicos en centros de salud ubicados en Caracas como el Clínico Universitario, el Hospital José Ignacio Baldó (El Algodonal), Hospital de los Magallanes de Catia, el J.M de los Ríos  - mejor conocido como el Hospital de Niños -, la Maternidad Concepción Palacios, el Hospital General de Lídice y en unos 90 ambulatorios que trabajan con la medicina preventiva, son impresionantes.

“En Venezuela en este momento hay un caos. Nunca son suficientes los insumos médicos que llegan a nuestros centros. Constantemente hay faltas. Aparte de eso tenemos el problema con una cantidad equipos dañados y otra muy grande también de alta tecnología nuevos que no han sido instalados o que nunca han funcionado”, dice Zambrano.

Por ejemplo, en el Hospital Materno Infantil Dr. Pastor Oropeza, ubicado en Caricuao, hay un mamógrafo (mastógrafo) instalado hace 11 años, cuando finalizaba la administración del Alcalde Metropolitano chavista Alfredo Peña y comenzaba la de Juan Barreteo, también oficialista. Dice que a la fecha ese equipo no ha hecho una sola mamografía. “Nunca ha funcionado. Esta instalado, pero nunca ha operado”, señala.

Ni las promesas presidenciales

Refiere además que ni siquiera una visita presidencial es garantía de compromiso. Cuenta que hace dos años, el presidente Nicolás Maduro asistió al Hospital Dr. Leopoldo Manrique Terrero - Periférico de Coche – y se comprometió a convertirlo en el mejor centro de salud del país. Su promesa solo fue cumplida con la instalación de un tomógrafo de última generación, que aún no ha sido utilizado. “Está ahí, perdiéndose, durmiendo”. Agrega que en este momento hay situaciones tan  absurdas como una emergencia pediátrica que funciona solo desde las siete de la mañana hasta las dos de la tarde; un laboratorio paralizado por falta tubos para recoger las muestras de sangre y hasta problemas con la morgue del hospital.

La mafia roja, rojita

En el Hospital Universitario de Caracas, conocido como el Clínico Universitario y quizá el más grande de Latinoamérica, hay grupos armados que son dirigidos desde la dirección del centro, denuncia MOSBASE. “Estas personas utilizan camisas rojas y dicen que representan la Revolución. ¿Qué ha pasado en el hospital? Llegan los insumos, pero los pacientes tienen siempre que salir a comprar sus medicamentos. Hay trabajadores que han visto como estos grupos, que se hacen llamar oficialistas, se han llevado esos insumos. Eso se ha denunciado de forma sistemática y reiterativamente. Se trata de denuncias públicas que pueden ser constatadas”, señala Pablo Zambrano.

El representante sindical asegura además que estos grupos están formados con personas que tienen antecedentes penales. “Son expresidiarios, que son ingresados al centro de salud y entonces luego los vemos delinquiendo”, dice.

Desorden y fuga

Según el representante de MOSBASE, “el sistema de salud tradicional en Venezuela fue abandonado para priorizar el sistema de salud cubano, a través de la misión Barrio Adentro”. Sin embargo, dice el dirigente, la anarquía también se ha apoderado de lo que califican como un "sistema paralelo de salud".

Zambrano cuenta que, cuando Hugo Chávez inició ese programa, se llegaron a instalar más de cinco mil ambulatorios atendidos por cubanos, aparte de una serie de Centros de Diagnostico Integral (CDI). “Hoy en día menos del 50% están en funcionamiento, por falta de inversión, de equipos y de voluntad política”, dice.

El dirigente sindical señala que el sistema de salud enfrenta además una creciente emigración de los galenos venezolanos. “Hay más de 10 mil médicos que están fuera del país. Se han ido porque las reivindicaciones son muy pocas. Un médico gana un promedio de 7.000 bolívares mensuales (36,46 US$, utilizando el dólar Simadi de 191,97 Bs. por dólar)… Y los técnicos médicos cubanos también han desertado, por razones que no puedo explicar. Ahora sólo quedan unos 30 mil cubanos trabajando en este sistema paralelo de salud, que no ha logrado que en el país se garantice el derecho a la atención médica”, explica.

Sin política

Zambrano concluye que en Venezuela lo que más ha agravado la situación es la carencia de una política integral. Señala que en el país funcionan varios sistemas: “El ministerio de salud representa un sistema, el Seguro Sociales otro. Los militares tiene su propio sistema, al igual que los educadores que se rigen por el Instituto de Previsión y Asistencia Social para el Personal del Ministerio de Educación (Ipasme); los alcaldes y gobernadores manejan otros sistema de salud regional que no tienen nada que ver con los anteriores y sin ninguna rectoría. Y luego, está el sistema cubano. Todo este desorden lo termina pagando el paciente”, señala.

MOSBASE expone que a la apatía del poder Ejecutivo se le suma el desinterés del Legislativo. “La Ley de Salud, que debería organizar y humanizar el sistema, duerme en el sueño de los justos en las Asamblea Nacional, para que tu veas que se trata de una problema de Estado y falta de voluntad política. Sin embargo, se puede ver como sí se tiene iniciativa para buscar firmas para detener una supuesta invasión que nos quiere hacer Estados Unidos”, dice Zambrano.

Respuesta a las denuncias

El sindicato de trabajadores asegura que ha acudido a la Fiscalía General, al Ministerio de Salud, a la Defensoría del Pueblo y hasta  la Contraloría General de la República, porque han denunciado incluso los actos de corrupción. Sólo la contraloría se ha pronunciado, enviando un oficio a través del cual señala que fue recibida sus acusaciones y que iniciaran los trámites pertinentes para hacerle seguimiento.

 

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