MIAMI.– El Senado de EEUU no quiere darle inmunidad a Michael Flynn. El exasesor de Seguridad Nacional del presidente Donald J. Trump quiso protegerse de las consecuencias que un eventual testimonio suyo sobre los contactos no autorizados con los rusos pudiera acarrearle.
El senador Angus King, del Comité de Inteligencia del Senado, dijo este viernes que todavía “es prematuro” aceptar un acuerdo de esa naturaleza, una postura que coloca una piedra más en el muro que está separando a los republicanos del presidente Trump.
Al amanecer del viernes, el mandatario escribió en Twitter que Flynn no tiene otra alternativa que recurrir a la inmunidad porque los demócratas y la prensa han lanzado “una cacería de brujas” de “proporciones históricas” contra su antiguo colaborador.
Casi de inmediato, la respuesta del senador King no se hizo esperar. “Esto no es una cacería de brujas. Sino un esfuerzo por llegar a la verdad en una serie de cuestiones muy importantes”, dijo en declaraciones a la cadena CNN.
Para el senador republicano “no hay ninguna duda de que los rusos se encuentran detrás del esfuerzo de interferir en nuestras elecciones. Seguir negándolo es negar la realidad”.
Al atardecer del jueves, el abogado de Flynn comunicó al FBI y a los comités de inteligencia del Senado y la Cámara baja que el exgeneral de los Infantes de Marina estaba dispuesto a declarar ante toda investigación sobre los nexos y la interferencia rusa en las elecciones estadounidenses, como las que llevan a cabo la agencia federal y el Capitolio.
Flynn fue obligado a dimitir el mes pasado, tras apenas 24 días en el cargo, después de que admitió haber engañado a altos funcionarios de la administración, incluyendo el vicepresidente Mike Pence, sobre sus conversaciones con el embajador ruso en Washington, Sergey Kislyak, durante la etapa de transición entre las dos administraciones.
En esas conversaciones, Flynn habló con el diplomático sobre las sanciones impuestas por la administración de Barack Obama contra el Gobierno de Moscú, después de que el FBI identificó a dos diplomáticos y cuatro hackers rusos de interferir en los sistemas informáticos del partido demócrata. Flynn, como ciudadano privado, no estaba autorizado a mantener esas conversiones con un funcionario extranjero, lo cual constituye una violación flagrante del Acta Logan.
El ofrecimiento de Flynn disparó las alarmas en Washington ya que su disposición indica que pudiera colocar en entredicho la postura de la Casa Blanca de que nada de impropio ha sucedido durante la campaña, después y ya con la nueva administración instalada. Es también un indicio de que su testimonio pudiera terminar por llevarlo a auto incriminarse.
Este viernes, el portavoz presidencial, Sean Spicer, dijo que “no teme” que el nombre del presidente termine involucrado en el testimonio de Flynn.
Pero el abogado del exgeneral, Robert Klener, enfatizó en declaraciones a la prensa que su cliente “tiene una historia muy interesante que contar y debe ser escuchado”.
Ante la negativa del Senado de extenderle inmunidad, el exasesor de Seguridad Nacional tiene dos opciones: acudir al llamado de los senadores y prestar testimonio o negarse, evocando la Quinta Enmienda de la Constitución. Pero no podrá rehusarse a comparecer si es intimado a través de una notificación oficial entregada en mano.
Si presta testimonio y los senadores consideran que Flynn ha cometido algún tipo de delito, tienen la opción de nombrar una comisión investigadora pero también están obligados a pasar el caso al Departamento de Justicia, única instancia autorizada para llevarlos a los tribunales.
De todos modos, aunque la Casa Blanca a través de Spicer sostenga que el exgeneral no tiene nada que ocultar, el ofrecimiento no deja de ser curioso a la luz de unas declaraciones de Flynn a la cadena NBC el año pasado, cuando el FBI ofreció algunos acuerdos de inmunidad durante las investigaciones del escándalo de los correos de Hillary Clinton.
“Cuando se da inmunidad a alguien es porque probablemente ha cometido un crimen”, afirmó Flynn.
