“Inhumano”. “Vergonzoso”. “Intolerable”. “Brutal”. Las continuas revelaciones sobre las raquíticas condiciones y el peligroso sobrecupo en los centros de detención de la Patrulla Fronteriza han generado indignación en la opinión pública, y algunas personas han salido a las calles para denunciar una situación que _acusan_ va en contra de los principios de Estados Unidos, a un día de que se celebre un año más de la independencia del país.

El organismo de control interno del Departamento de Seguridad Nacional (DHS) difundió el martes nuevos detalles sobre el severo hacinamiento en el Valle del Río Grande, en Texas, el corredor más concurrido de cruces fronterizos ilegales, y resaltó que en tres de las instalaciones los menores no tienen acceso a duchas y que algunos niños de menos de 7 años de edad han sido retenidos en condiciones precarias durante más de dos semanas.

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Algunas de las celdas tenían tal sobrecupo que los adultos se vieron obligados a mantenerse de pie durante días. Inspectores gubernamentales describieron una situación cada vez más peligrosa, tanto para los migrantes como para los agentes, debido a intentos de fuga y a que los detenidos utilizaban calcetines para tapar las cañerías a fin de poder salir de las celdas mientras recibían mantenimiento. Es “una bomba de tiempo”, dijo el administrador de uno de los centros.

El reporte evoca los hallazgos que realizó en mayo la inspección general del departamento en los centros de detención de El Paso, Texas: 900 personas recluidas en una celda con capacidad máxima para 125; detenidos de pie sobre los retretes para tener espacio para respirar; otros que vestían ropa sucia durante días o semanas.

Los titulares noticiosos y las desgarradoras imágenes que se han difundido en los últimos días y semanas son un crudo recordatorio para los estadounidenses lejos de una frontera en crisis en donde no parece haber muchas soluciones disponibles. Un inmigrante y su pequeña hija se ahogaron mientras intentaban cruzar el Río Bravo. Los reportes de infantes, niños y adolescentes encerrados sin agua ni alimentación adecuada. Revelaciones del fallecimiento de cinco niños bajo custodia de la Patrulla Fronteriza desde diciembre.

Todo eso tiene eco: Cientos de personas, desde Rhode Island y Vermont hasta Texas y California, han salido a protestar esta semana, mientras que el hashtag #CloseTheCamps (#CierrenLosCampamentos) se arraiga en redes sociales. Unos 50 manifestantes de un grupo judío se reunieron el miércoles afuera de una cárcel del condado de Orange en donde hay inmigrantes detenidos. Algunos se entrelazaron de brazos y bloquearon la entrada a las instalaciones. Entonaron consignas y oraron por los niños migrantes que han muerto en custodia del gobierno.

“La comunidad judía se ha beneficiado mucho de este país como una comunidad inmigrante, y tenemos la obligación de asegurarnos de que no haya tortura y que las fronteras permanezcan abiertas a las personas que buscan refugiarse de la violencia y la pobreza”, dijo Aryeh Cohen, rabino y profesor que participó en la protesta.

Hay más protestas planeadas para el feriado del 4 de julio, incluyendo una organizada por activistas judíos de Filadelfia que comparan la detención de los migrantes al trato que recibieron los judíos en la Alemania Nazi.

Todo esto ocurre mientras que el presidente Donald Trump promete un “espectáculo único” para los cientos de miles de personas que viajen al complejo de monumentos National Mall de Washington, para celebrar el 4 de julio. Hay tanques en el lugar para el despliegue de poderío militar.

El Día de la Independencia, dijo la senadora demócrata Dianne Feinstein, es “un momento para celebrar el nacimiento de nuestro país y los principios fundamentales en los que se basa. Pero es difícil creer que alguien sienta mucho orgullo al ver las imágenes provenientes de las instalaciones de la Patrulla Fronteriza. Comparadas con los ideales establecidos en los documentos de nuestra fundación e inscritos en la base de la Estatua de la Libertad, la situación en nuestra frontera sur es un tanto hipócrita”.

Trump dijo el miércoles que los agentes de la Patrulla Fronteriza “no son trabajadores de hospital, médicos o enfermeras” y nuevamente culpó a los demócratas por rechazar sus propuestas para reparar el sistema migratorio. “Si los inmigrantes ilegales no están contentos con las condiciones en los centros de detención construidos o reacondicionados a toda prisa, pues díganles que no vengan. Problema resuelto”, tuiteó el mandatario.

El lunes, Trump firmó un paquete de 4.600 millones de dólares para mejorar las condiciones en la frontera sur. Kevin McAleenan, secretario interino de Seguridad Nacional, indicó que se prevé que los arrestos en la frontera con México caigan en junio un 25% respecto al mes previo, lo que pondría fin a una alarmante serie de incrementos mensuales en la llegada de familias —particularmente de Guatemala, Honduras y El Salvador— y que es acorde con la temporada, en que los cruces fronterizos ilegales tienden a caer durante los meses más calurosos, y por lo tanto más peligrosos, del verano.

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Los periodistas de Associated Press Jeff Martin, Amy Taxin y Ricardo Alonso-Zaldivar contribuyeron con este despacho.

FUENTE: AP/ELLIOT SPAGAT

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