WASHINGTON.- ¿Qué hacer ahora, Donald Trump? El caso del estudiante estadounidense Otto Warmbier, quien al parecer fue tan maltratado por las autoridades norcoreanas que su muerte resultó inevitable, despertó reclamos para que se tomen medidas desde los más diversos sectores.
La derecha desea ver la capacidad de maniobra de la Casa Blanca. Y también organizaciones defensoras de los derechos humanos como Human Rights Watch, a quienes difícilmente se pueda acusar de hacer causa común con Trump, reclaman sanciones más duras. Corea del Norte asesinó a Warmbier y eso debe tener consecuencias, elevó en tanto la apuesta el senador John McCain, sin poder presentar pruebas para sus duras palabras.
Trump se muestra inusualmente callado en este caso. Su seca declaración tras la muerte del joven sorprende, en términos del republicano, por su inusual cautela. "Estados Unidos condena una vez más la brutalidad del régimen de Corea del Norte mientras lamentamos su última víctima", afirmó mediante un comunicado de la Casa Blanca.
Y luego el presidente añadió un vaticinio: "Se lo debió haber dejado ir mucho antes a casa. Eso habría marcado una gran diferencia". Pero no profirió amenazas bélicas, ni de sanciones.
Por un lado, Trump se destaca con el caso Warmbier. La Casa Blanca mostró que fue el republicano el que logró lo que no pudieron su antecesor Barack Obama junto con su secretario de Estado John Kerry: que Warmbier volviera a casa. Esto es bien recibido en Ohio, siempre uno de los decisivos "Swing States" durante las elecciones, incluso aunque no sea cierto.
"En el Departamento de Estado se hizo todo lo posible desde el comienzo al más alto nivel", se defendió este martes John Kirby, ex portavoz de Kerry en la cartera.
Por el otro lado, el caso Warmbier cambia los planes de Trump, que quería acercarse a la cúpula de Corea del Norte para resolver la disputa sobre el armamento nuclear y el programa misilístico de Pyongyang. El presidente había puesto incluso en perspectiva conversaciones directas.
Su antecesor, Obama, le había dejado claro que Corea del Norte era uno de los focos de crisis, quizás el más urgente, para la diplomacia estadounidense. Trump hizo caso y convirtió a Corea del Norte en tema prioritario.
Los politólogos están de acuerdo: la muerte de Warmbier de momento congela estas intenciones, ya que los ánimos están demasiado caldeados por la muerte del joven de 22 años.
"Creo que esto es un revés para cualquier esfuerzo serio por un diálogo diplomático, hasta que todo esté aclarado", dijo Bill Richardson, probablemente el más destacado experto en Corea del Norte en Estados Unidos. Sin embargo, el solo hecho que Estados Unidos pudiera enviar a un negociador a Corea del Norte en la causa Warmbier, es considerado señal de un ligero deshielo.
Entretanto, aún no está claro qué le sucedió a Warmbier después de que tras su viaje de fin de año entre 2015 y 2016 fuera detenido en el aeropuerto de Pyongyang, y dos meses después fuera condenado a 15 años de trabajos forzados. Médicos en Ohio constataron que padeció graves daños cerebrales.
La versión de los norcoreanos de que enfermó a causa de una intoxicación alimenticia y luego ya no despertó tras ingerir un somnífero no parece contundente. Durante los estudios en Estados Unidos no se detectaron síntomas de botulismo y se estima como más probable una falta de oxígeno en el cerebro. Este puede tener lugar a raíz de un paro cardíaco.
Mientras Fred y Cindy Warmbier, los padres del apreciado estudiante, oscilan entre la indignación y el luto en Cincinnati, los políticos estudian las posibles consecuencias. En el Departamento de Estado se evalúa si se les deben prohibir a los ciudadanos estadounidenses los viajes a Corea del Norte.
Actualmente estos viajes son posibles a través de China, pero atravesando estrictos controles de la nación comunista. Al menos así se golpearía financieramente al apremiado país, que necesita los ingresos procedentes del turismo.
En pocos días habrá un diálogo entre Estados Unidos y China, el único aliado de Corea del Norte. Una ocasión en la que los estadounidenses harán todo lo que esté a su alcance para convencer a Pekín de adoptar una política más dura hacia Pyongyang.
Por el momento, Trump agradeció a Pekín sus esfuerzos ante Pyongyang, aunque los dio por fracasados. "Aprecio enormemente los esfuerzos del presidente Xi (Jinping) y de China para ayudar con Corea del Norte, no funcionó. ¡Al menos sé que China lo intentó", tuiteó la noche del martes.
China respondió hoy asegurando que realizó un "esfuerzo indispensable" para resolver el conflicto con Corea del Norte e instando a todas las partes a trabajar por la paz y la estabilidad en la península coreana.
FUENTE: dpa