sábado 21  de  febrero 2026
EEUU

Trump reúne en su gabinete una pléyade de multimillonarios de derecha

Al revisar los nombres de los nominados hasta el momento, el equipo de trabajo elegido por el Presidente electo anticipa la aparición de un gobierno radical inclinado a la derecha
Por RUI FERREIRA

MIAMI – Hasta el momento, el gabinete de Donald Trump tiene ya trece miembros. Faltan seis por nombrar, dos de los cuales de extrema importancia: la secretaría de Estado y el Director Nacional de Inteligencia.

A juzgar por los nombrados hasta el momento, el gabinete representa un giro hacia la derecha en el Gobierno de la nación y la entrada a las altas esferas del poder de una oligarquía financiera y política nunca antes vista.

El Departamento del Tesoro ha ido a parar a manos de Steven Mnuchin, un exadministrador de Goldman Sachs, considerado el verdadero banco mundial, integrante de la élite financiera que Trump prometió combatir durante la campaña electoral. Mnuchin es conocido como el ‘señor cierra-casas’ por el empuje que dio a los cobros y recuperación de las hipotecas en atraso que causó un verdadero pavor en la nación, tras la debacle financiera del 2008. Al tiempo que ejercía funciones en Goldman Sachs, Mnuchin también tenía asiento en la administración de OneWest Bank, que extendió muchos préstamos tóxicos amparados en las inversiones de Goldman Sachs.

Mnuchin, de 56 años está considerado unos de los miembros más ricos del futuro gabinete, con una fortuna evaluada en más de siete cifras, según la cadena CNN. Tuvo una carrera fugaz en Hollywood con la creación de una productora cinematográfica, RatPac-Dune Entertainment, que terminó en la bancarrota. El posible secretario de Tesoro fue el contador principal de la campaña presidencial de Trump.

Si el Senado lo aprueba, el Departamento de Defensa irá a manos del general retirado de los infantes de Marina, James N. Mattis, conocido en el ambiente castrense como ‘perro loco’ por el lenguaje duro con que acostumbra a tratar a sus hombres y a sus adversarios y que Trump considera un ‘general de generales’ Pero está calificado como un buen profesional, con un destaque particular en guerra de Irak donde se distinguió por un cierto ‘gatillo alegre’ como habría de confesar hace unos años en una conferencia en San Diego.

“Uno va a Afganistán, y se encuentra con gente que golpea a las mujeres porque no usan el velo. Tipos así no tienen ninguna hombría. Así que es divertido disparar a gente así”, dijo el general.

Para el Departamento de Transporte, Trump ha ido a buscar a Elaine L. Chao, de 63 años, experimentada en tareas gubernamentales como la secretaria del Trabajado durante las administraciones de George Bush y George W. Bush. Está casada con el líder de la mayoría republicana en el Senado, Mitch McConnell, y es considerada, incluso por los demócratas, como una persona muy capacitada. “Aunque estamos en desacuerdo en muchos asuntos, he trabajado con ella y la respeto mucho”, puntualizó David Axelrod, quien fuera el director de campaña del presidente Barack Obama.

Para su jefe de despacho, el presidente electo ha ido a buscar a Reince Priebus, quien fuera director nacional del Comité Nacional Republicano durante la tormentosa campaña presidencial, donde se destacó por intentar apaciguar el partido pero también en sostener desde el inicio que Trump era el candidato escogido, debería ser respetado y maniobró para que los barones del partido no lograran descarrillar al presidente electo. Como jefe de Gabinete, Priebus tendrá prácticamente las mismas funciones, será una especie de escudo de protección de Trump pero detendrá un poder inmenso que muchos cuestionan su capacidad para manejarlo.

“Trump lo recompensó, solamente eso. No es un problema de capacidad porque a Trump no hay quien lo controle”, sostuvo el ex director del partido Michael Steel, actual comentaristas en la cadena CNN.

Si también logra ser aprobado por el Senado, el senador Jeff Sessions habrá logrado un sueño de su vida: ser secretario de Justicia. Todo esto porque su carrera ha sido bien atribulada, a comenzar por el hecho de que el mismo Senado rechazó su nominación en 1986 para juez federal, después de que se comprobaron variadas expresiones suyas de matiz racista y discriminatorio, mientras era fiscal federal en Alabama.

Al parecer, según testimonios de antiguos colegas de trabajo ante el comité senatorial, Sessions se habría referido a la Asociación Nacional para el Avance de las Personas de Color, Conferencia Cristiana de Liderazgo del Sur y otros grupos defensores de los derechos civiles como ‘anti estadounidenses’ y de ‘inspiración comunista’. Thomas H. Figures, un exfiscal federal afroamericano dijo en esa oportunidad, que el ahora nominado secretario de Justicia se refería a él como ‘chico’ y que Sessions llegó a decir que no tenía problemas con el Ku Klux Klan “hasta que descubrí que fumaban mariguana”.

Sessions no es una buena noticia para los inmigrantes. De hecho si su plan de inmigración hubiera prosperado, un senador como el cubanoamericano Marco Rubio jamás sería ciudadano estadounidense, pese a haber nacido en Miami, solo porque sus padres nacieron fuera del país. Hace dos años el senador expuso en el pleno de la Cámara Alta su concepto particular sobre la inmigración legal. Para el ingreso de los inmigrantes debe ser reducido, las nacionalidades diferenciadas y las visas cuantificadas de modo de la asimilación sea lenta. Es lo que llama ‘una inmigración contenida’. Sobre los indocumentados es mucho más drástico: cárcel y deportación. Sin que importe si han creado familia en Estados Unidos.

El Departamento de Comercio ha ido a parar a manos de Wilbur Ross, un banquero e inversionista multimillonario de Nueva Jersey que se ha distinguido reconstruir empresas en la bancarrota, en particular de telecomunicaciones, industria minera y transportes. Bastante conservadora es también un firme adversario de la inmigración laboral y los trabajadores temporales. Se prevé que puede ser el instrumento que el presidente electo usará para cancelar muchos de los acuerdos económicos y de libre comercio, como ha prometido en la campaña.

Una sorpresa ha sido el nombramiento del neurocirujano Ben Carson, otro millonario fundador del ‘Tea Party’ en el centro de Florida, para el Departamento de vivienda y Desarrollo, entre otras razones porque él fue un fuerte rival de Trump en los debates de las primarias y ha confesado abiertamente que no entiende nada del tema urbanístico. Pero esto no parece ser un problema, porque por el mismo puesto pasó el ex senador cubanoamericano Mel Martínez y no dejó grandes recuerdos.

Por lo demás, el congresista Tom Price va para el Departamento de Salud y Servicios humanos, el de educación será ocupado por la billonaria y filántropa Betsy DeVos y la gobernadora de Carolina del Sur, Nikki Haley será el nuevo rostro de Estados Unidos en la Organización de Naciones Unidas.

Esto claro está, asumiendo que el Senado apruebe los deseos de Donald J. Trump.

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