MIAMI.- El pasado viernes fue la audiencia, en la corte civil del Condado Miami-Dade, en la que se ventiló la queja presentada por el abogado Bruce Jacobs de considerar ilegal la selección de Stephen Bittel como presidente del Partido Demócrata de Florida.
La jueza Lisa Walsh descartó el pedido de la demanda, que planteaba la suspensión inmediata de unas elecciones que ya se habían realizado el pasado 14 de enero, en la que salió elegido Bittel con el 60 por ciento de los votos.
Durante una audiencia de dos horas, en la que hablaron los abogados de los acusados (el presidente elegido, Bittel; el director del Partido Demócrata del Condado Miami-Dade, y el Partido Demócrata de Florida) y Jacobson – que se representó a sí mismo- hubo dos conclusiones: que quien presentó la queja no agotó todas las instancias del Partido para resolver su conflicto y que, al pedirle a la corte una acción extemporánea, tendrá que reescribir su queja y presentar ante la jueza todas las evidencias de su alegato contra el partido.
“He decidido seguir las dos vías: mi derecho a presentar mis descargos en la Corte y la búsqueda de una solución dentro del Partido”, indicó Jacobson al final de la audiencia. Su candidato era el exsenador estatal Dwight Bullard.
Durante la audiencia, la magistrada Walsh le dio varias oportunidades a Jacobs para que dijera qué pensaba hacer con un caso que había propuesto de manera defectuosa. En principio, le dio la oportunidad de hacer cambios, pero los abogados de la defensa argumentaron a la jueza que no era posible ese procedimiento por el tipo de queja. La jueza, por lo tanto, tomó la decisión de permitir una queja complementaria y en cuestión de diez días habrá una nueva audiencia.
Mérito
“Es obvio que este caso no tiene mérito y esperamos que la jueza decida a nuestro favor”, indicó el presidente del Partido Demócrata en Miami-Dade, Juan Cuba.
Los abogados de los acusados argumentaron que las cortes no tienen jurisdicción sobre las decisiones internas de un partido. Y que los resultados electorales, en las votaciones del pasado 14 de enero, fueron verificados por la autoridad electoral.
Cuba también señaló que es muy “decepcionante que al tiempo que Trump se posesionaba en Washington, nosotros estábamos en una corte porque algunos demócratas, inconformes con la elección [de Bittel], no lograron lo que querían”.
Jacobson -y quienes lo acompañan en su alegato- consideró que el proceso de elección de Bittel estuvo viciado desde el principio. Según él, el nuevo presidente del Partido Demócrata (un multimillonario, dueño de Terranova y de otras empresas) pudo convertirse en miembro del comité estatal del partido, y por lo tanto en candidato para dirigirlo, a través de manipulaciones y violación de las mismas normas del partido.
Pequeñas disputas
El 13 de enero, un día antes de la reunión de los delegados que eligieron al nuevo líder del Partido Demócrata, hubo una audiencia para resolver las quejas presentadas por quienes consideraron que Cuba había actuado para favorecer a Bittel. El comité que analizó el conflicto consideró, de manera unánime, que no había bases para acusar de ilegalidad la candidatura del poderoso empresario y donante de Miami Beach.
“No fue un comité justo ni siguió las normas” expresó Jacobson y por eso, desde antes de la elección, decidió acudir a las cortes con la esperanza de resolver un conflicto que ese más político que legal. “Lo que es cierto es que si el establecimiento demócrata no tiene en cuenta a la base del partido no va a ganar elecciones”, añadió.
El grupo elegido para dirigir al partido estatal es diverso: Bittel, Juddy Mount (afroamericana) Casmore Shaw (afroamericano) Francesca Menes (afroamericana) y Alain Clindinon. “Los valores que tenemos como demócratas nos unen y superan este tipo de pequeñas disputas”, apuntó Cuba. “Ahora es el momento de organizarnos e invito a todos los demócratas a trabajar juntos para regresar al Congreso y a la Casa Blanca”, indicó.
Desde 1998 la Florida no tiene un gobernador demócrata. Donald Trump ganó el estado, contra todos los pronósticos, y su congreso en las dos cámaras es dominado también por su partido desde 1993.
Por lo tanto, el reto de los demócratas es el de reorganizar su partido en un estado péndulo, con la mira de volver a la casa de gobierno en Tallahassee.
Por razones de agenda, Stephen Bittel no estuvo disponible para este artículo. Pero en una declaración escrita, Scott Arcenaux, director ejecutivo del Partido Demócrata de la Florida, afirmó que “están muy contentos de seguir adelante bajo el liderazgo del señor Bittel”.
Lo que sí es claro es que la división durante la primaria demócrata, para elegir al candidato presidencial, podría persistir durante un buen tiempo. Pero los demócratas tienen la fe en que, en el trabajo diario y en su lucha por recuperar el poder, se logren limar las asperezas.