MIAMI.-REDACCIÓN
El avance imparable de las nuevas tecnologías y la exigencia por una calidad mayor ponen en jaque a una de las industrias de entretenimiento más lucrativas de los últimos años
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Cuando Bob Iger, director ejecutivo de Disney, comentó en una entrevista al canal CNBC que la cadena ESPN había perdido una gran cantidad de su clientela, nadie imaginó que se desataría un caos en la industria de la televisión.
Al día siguiente de las declaraciones de Iger, el 28 de julio pasado, las acciones de ocho compañías, incluyendo Disney, Time Warner, CBS, Comcast y FOX, cayeron un promedio de 8.2%, generando así una pérdida total de 46.2 mil millones de dólares, reportó el analista Paul Sagawa en una nota investigativa para el Sector & Sovereign Research.
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En los próximos años, se espera que muchas de estas empresas dejen de vender los paquetes de cable, llamados “bundles”, y sigan el modelo de HBO, que comenzó a ofrecer su programación a través de un servicio de streaming llamado HBO Now, similar a Hulu Plus y Netflix, el mayor competidor de las compañías de cable.
De hecho, escribió Sagawa, los suscriptores de Netflix en EEUU aumentaron un 17% en el último trimestre, llegando a los 42 millones. Si uno asume que hay una media de 1.5 espectadores por stream, entonces la audiencia promedio de esta compañía, que continúa creciendo, es mayor a la de cualquier cadena estadounidense.
De mismo modo, Rob Toledo de Exstreamist afirmó en un reportaje que Netflix ahorra a sus clientes un estimado de 130 horas de comerciales al año, y a cambio éstos pasan aproximadamente 540 horas al año viendo shows o películas en streaming, según reveló una encuesta de 2.000 personas, que fue conducida por TDG Research.

Hulu Plus y Netflix son los mayores competidores de las compañías de cable. (ARCHIVO)
Para Sagawa, la televisión en vivo está perdiendo popularidad, pues un reciente reporte de Hub Entertainment Research reveló que el 53% de los espectadores ven videos en diferido, ya sea en DVR o streaming, y que la joven generación, los millennials, son los que menos verían televisión en vivo. Asimismo, tanto Time Warner como CBS han intentado presentar versiones bajo demanda de su programación, pero a un costo demasiado elevado como para dar por terminada una suscripción al servicio de cable.
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Por ende, el analista opina que la televisión por cable se encuentra al principio de su fin, debido a pobres ventas por un lado y el alto costo del contenido por el otro. Sus rivales, los servicios de streaming, tendrán a favor una mayor escala, mejor programación y más dinero para continuar comprando el mejor contenido, y eso podría incluir deportes en vivo, que es una pieza vital para la televisión en directo.
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Para Sagawa, el éxodo de suscriptores ha comenzado y, aunque podría tardar años en completarse, es inevitable. Mientras hay compañías como Disney y TWX, que sin duda sobrevivirán por una u otra circunstancia, se especula que todas sufrirán grandes pérdidas monetarias, mientras que los streamers, como Netflix, continuarán quitándoles clientes. Por otra parte, empresas como Amazon y Facebook ya comienzan a mover sus fichas en el tablero del streaming, pero aún no tienen suficiente material como para ser líderes de la industria.
