MIAMI. Desde 2029, el cardenal Robert Sarah ha advertido que: “Los bárbaros están en la ciudad”. La metafórica frase, el sacerdote la ha pronunciado en varias conferencias y entrevistas, así como se incluye en su libro La fuerza del silencio.
El líder religioso afirma que los que normalizan el aborto, la eutanasia, la ideología de género, la mercantilización de la vida y la ruptura de la ley natural, odian la naturaleza humana
MIAMI. Desde 2029, el cardenal Robert Sarah ha advertido que: “Los bárbaros están en la ciudad”. La metafórica frase, el sacerdote la ha pronunciado en varias conferencias y entrevistas, así como se incluye en su libro La fuerza del silencio.
“Los bárbaros” afirma que ya no vienen de fuera a destruir las ciudades, sino que se encuentran dentro de las sociedades occidentales en forma de ideologías y prácticas que atacan la vida y la moral.
¿Quiénes son los bárbaros?, De acuerdo con el obispo son aquellos que promueven o normalizan el aborto, la eutanasia, la ideología de género, la mercantilización de la vida y la ruptura de la ley natural, a los cuales acusa de odiar la naturaleza humana desde el interior de las propias instituciones y culturas occidentales.
El cardenal señala que la raíz de la quiebra occidental y de sus crisis (políticas, culturales y morales) es el “ateísmo líquido”, una postura en la que se vive en la práctica como si Dios no existiera. Esta actitud también ha permeado en el clero, según afirma, lo que afecta la vida de oración y la fidelidad doctrinal.
De ahí que su propuesta para la renovación de la Iglesia la conciba en la santidad personal y en el testimonio sacerdotal. Reafirma la importancia central del celibato como un modo de “inscribir el misterio de la cruz en la propia carne”.
Advierte que la crisis de la Iglesia está profundamente vinculada a la crisis litúrgica. Critica la trivialización del altar y la transformación de la misa en una celebración antropocéntrica, defendiendo la centralidad de la adoración y valorando tanto el rigor en el rito ordinario como la fecundidad de la forma extraordinaria.
Contrapone la situación de la Iglesia en Occidente con lo que se vive en África. Señala que en el primer caso. Se sufre una rebelión espiritual contra la dependencia de Dios (reflejada en ideologías como la de género o el transhumanismo), mientras que la Iglesia en África destaca por su sentido de comunidad, su alegría al arrodillarse y su profunda aceptación de la fe sin cuestionamientos ideológicos.
El cardenal lanza otra advertencia contra los falsos profetas que buscan revoluciones y cambios contrarios a la Tradición. En relación con el Sínodo Pan-Amazónico, rechaza que asambleas locales sean instrumentalizadas para imponer modificaciones en la estructura de la Iglesia universal, como la ordenación de hombres casados.
FUENTE: Con información de Redes Sociales/l National Catholic Register

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