lunes 7  de  septiembre 2026
NUEVOS CAZAS

Homestead se convierte en foco de vigilancia hacia Cuba y el Caribe

La sustitución de 24 aeronaves eleva la capacidad de detección y respuesta de EEUU en el Caribe. Dos veteranos de inteligencia descartan una ofensiva inmediata, pero advierten sobre la presencia de China y Rusia en la isla

Diario las Américas | Daniel Castropé
Por Daniel Castropé

MIAMI. — La futura llegada de 24 cazas furtivos F-35A a la Base de Reserva Aérea de Homestead elevaría considerablemente la capacidad de defensa, reconocimiento y respuesta de Estados Unidos en el Caribe, desde una instalación situada a solo 90 millas de Cuba.

La incorporación representará un salto tecnológico que trasciende la sustitución de los actuales F-16 y sitúa al sur de Florida en una posición privilegiada dentro de la estrategia hemisférica de Washington.

El anuncio adquiere particular resonancia en Miami, donde amplios sectores del exilio cubano han reclamado durante décadas una política de mayor firmeza frente al régimen de La Habana.

El proyecto, entretanto, contiene matices técnicos que permiten dimensionar su verdadero alcance. Los nuevos cazas reemplazarán a igual número de aeronaves, tardarán casi una década en alcanzar capacidad operativa y ampliarán una superioridad que EEUU ya mantiene sobre las deterioradas fuerzas aéreas cubanas.

Esa perspectiva fue expuesta en entrevistas concedidas a DIARIO LAS AMÉRICAS por dos veteranos en el ámbito de la inteligencia: Jesús Daniel Romero, capitán de corbeta retirado de la Marina, y Octavio Pérez, teniente coronel retirado del Ejército.

Ambos coincidieron en que el mayor desafío reside en la posibilidad de que China y Rusia utilicen la isla como plataforma de espionaje, comunicaciones, recopilación de información o proyección de sus intereses en el hemisferio occidental.

El anuncio también coincide con un incremento de los vuelos estadounidenses de reconocimiento alrededor de Cuba, una mayor actividad naval en el Caribe y declaraciones de altos funcionarios de Washington que mantienen abiertas distintas opciones frente a La Habana.

Ese conjunto de señales resulta insuficiente para confirmar una operación en marcha, pero obliga a observar la selección de Homestead como pieza relevante dentro de un tablero mucho más amplio.

Salto tecnológico

El Departamento de la Fuerza Aérea anunció el 8 de mayo que Homestead fue escogida como ubicación candidata para reemplazar 24 F-16 Fighting Falcon por igual número de F-35A Lightning II.

La decisión todavía debe superar el proceso estratégico de emplazamiento y una evaluación de impacto ambiental. Si recibe la aprobación final, la capacidad operativa inicial se alcanzaría en el otoño de 2034 y la capacidad operativa plena llegaría en 2035.

Pérez considera indispensable precisar que la llegada de los F-35 representa una modernización cualitativa, en lugar de un incremento del número de aeronaves estacionadas en la base.

“No se están añadiendo 24 aviones. Se están reemplazando los F-16 por los F-35”, puntualizó.

Esa aclaración aporta un contrapunto al entusiasmo provocado por el anuncio, pero dista de restarle importancia. Aunque la cantidad permanecería intacta, cambiarían profundamente las prestaciones disponibles.

El F-35 combina tecnología furtiva, sensores avanzados, intercambio de datos, guerra electrónica y sistemas capaces de integrar información procedente de múltiples fuentes.

Además de identificar y atacar objetivos, el caza puede recopilar datos, ordenarlos y compartirlos con otras aeronaves, buques, unidades terrestres y centros de mando.

“El F-35 puede entrar, recoger información y compartirla con todos los elementos que participan en una operación”, agregó.

La capacidad furtiva tampoco convierte a la aeronave en completamente invisible. Su diseño reduce considerablemente la posibilidad de detección y dificulta que los radares enemigos puedan localizarla, seguirla y dirigir armamento contra ella.

Para el coronel Pérez, esa ventaja transformaría las capacidades disponibles en el sur de Florida, aun cuando Cuba carezca en la actualidad de una fuerza aérea comparable.

“La Fuerza Aérea cubana no tiene capacidad para enfrentarse a la Fuerza Aérea de Estados Unidos”, aseveró.

La observación establece una diferencia importante. Los F-35 ampliarían la superioridad estadounidense, pero su emplazamiento en Homestead abarca objetivos regionales que superan el deteriorado inventario de aviones y radares de La Habana.

Más allá de las fuerzas cubanas

Por su parte, Romero compartió el diagnóstico sobre la inferioridad convencional del régimen, aunque sostuvo que la trascendencia del proyecto radica en un escenario más extenso.

El exoficial se retiró de la Marina con el grado de capitán de corbeta y trabajó posteriormente durante 15 años como especialista civil en Operaciones de Inteligencia del Ejército. Acumula más de 37 años de servicio militar y federal.

A su juicio, el valor estratégico de Homestead trasciende su cercanía con Cuba. “No es solamente Cuba. Estamos hablando de toda la región del Caribe”, remarcó.

Desde esa base, Estados Unidos puede proyectar recursos hacia el Golfo de México, Centroamérica, el norte de Sudamérica y las principales rutas marítimas y aéreas de la región.

La ubicación también facilita la coordinación con el Comando Sur, cuya área de responsabilidad abarca América Latina y el Caribe, una zona donde Washington intenta contener las actividades de organizaciones narcotraficantes y la influencia de potencias adversarias.

Romero dijo considerar que la amenaza cubana actual tampoco se apoya principalmente en sus aviones de fabricación soviética. En su opinión, el mayor riesgo reside en las alianzas de La Habana con países enfrentados a Estados Unidos.

“La verdadera amenaza no es la aviación cubana; es la presencia de China y Rusia en Cuba”, apuntilló.

Washington ha expresado durante años preocupación por las relaciones de seguridad e inteligencia de La Habana con Moscú y Pekín. Ambos gobiernos han rechazado versiones sobre instalaciones dedicadas al espionaje contra territorio estadounidense.

Las dudas, sin embargo, persisten debido a la proximidad de la isla y a la capacidad de los sistemas modernos para interceptar comunicaciones, recopilar señales o seguir movimientos militares sin desplegar grandes contingentes.

En ese escenario, el F-35 adquiere valor como arma de combate y nodo de una red de información y respuesta, según Romero.

Señales alrededor de la isla

La selección de Homestead se produce en un momento de mayor actividad estadounidense en los alrededores de Cuba.

Desde febrero, aeronaves militares han acumulado más de 150 horas de operaciones de reconocimiento alrededor de la isla, según un reporte de The Wall Street Journal. Entre las plataformas identificadas figuran aviones RC-135 Rivet Joint, P-8A Poseidon y drones MQ-4C Triton.

Esas aeronaves poseen funciones diferentes. Algunas interceptan señales electrónicas y comunicaciones; otras vigilan movimientos marítimos, submarinos y embarcaciones. El Triton puede permanecer más de 24 horas en el aire y operar por encima de los 50.000 pies.

Los vuelos documentados se han realizado principalmente sobre aguas internacionales. Hasta ahora, carecen de respaldo público las versiones sobre incursiones estadounidenses en el espacio aéreo cubano.

Asimismo, se han registrado desplazamientos navales en el Caribe, entre ellos operaciones del destructor USS Gridley, el buque de combate litoral USS Billings y elementos de la 24ª Unidad Expedicionaria de Marines.

Romero, no obstante, aseguró creer que el aumento de la recopilación de inteligencia merece atención porque permite actualizar información sobre radares, comunicaciones, instalaciones militares y desplazamientos de personal.

El exoficial estimó necesario evitar que cada vuelo o movimiento naval sea presentado como prueba de una ofensiva. “Esto no quiere decir que mañana vaya a producirse una operación contra Cuba”, aclaró.

Pérez formuló una advertencia similar: “Esto no significa que mañana van a atacar a Cuba”.

Los plazos del proyecto respaldan esa cautela. Dado que los primeros F-35 solo alcanzarían capacidad operativa a partir de 2034, difícilmente podrían interpretarse como instrumento de una acción inmediata.

La distancia temporal, sin embargo, tampoco neutraliza el significado político y estratégico de la decisión.

Mensaje de disuasión

El congresista republicano Carlos Giménez, cuyo distrito incluye el extremo sur de Miami-Dade y los Cayos de Florida, vinculó abiertamente el proyecto con la seguridad ante el régimen cubano.

“Este avión tiene capacidades que no tiene el F-16 y, además, es un avión que al régimen cubano no le va a gustar tener en su área”, declaró durante una demostración del simulador del F-35 realizada en Miami-Dade.

Además, Giménez destacó la menor visibilidad del nuevo caza ante los radares.

“El F-16 sí se puede detectar en radar, pero este casi no. La capacidad de este avión es muy superior a la del F-16 y es algo que necesitamos en nuestra área”, resaltó.

Pérez acotó que, aun cuando se trate de una modernización planificada, el anuncio contiene una señal dirigida a La Habana. “Definitivamente, es un mensaje para el régimen cubano”, afincó.

La advertencia también alcanza a cualquier potencia que evalúe establecer capacidades militares, tecnológicas o de inteligencia en el Caribe. “Homestead es una posición estratégica para todo el Caribe”, remarcó Pérez.

En Miami, el anuncio posee además una carga simbólica. Amplios sectores del exilio cubano han reclamado históricamente una presencia más firme de Estados Unidos frente al régimen y sus alianzas con gobiernos adversarios de Washington.

Sin representar una postura unánime dentro de una comunidad diversa, la futura presencia de cazas de quinta generación cerca de la isla conecta con las expectativas de quienes consideran necesario aumentar la presión y fortalecer la capacidad estadounidense en el estrecho de Florida.

Avión de combate F-35.

Avión de combate F-35.

Interés económico

La dimensión política y estratégica tampoco agota las repercusiones del proyecto. Durante años, Giménez promovió la asignación de una misión de combate a largo plazo para evitar una reducción de las operaciones en Homestead.

La base, sede de la 482ª Ala de Caza, reúne a más de 1.700 militares y trabajadores civiles. La sustitución de los F-16 contribuiría a mantener activa la instalación durante décadas, además de preservar los empleos y la actividad económica que genera en el sur de Florida.

Lockheed Martin, la compañía aeroespacial y de defensa que fabrica el F-35, sostiene que el programa también posee un peso considerable en la economía floridana.

Según sus cálculos, mantiene una red de 162 instalaciones de proveedores en el estado, genera más de 30.500 empleos directos e indirectos y produce un impacto económico anual superior a 23.000 millones de dólares.

La selección de Homestead cumple, por consiguiente, varias funciones: moderniza la 482ª Ala de Caza, ayuda a preservar la misión de la base, fortalece la capacidad regional y envía una advertencia a La Habana y a sus aliados.

Apuesta de largo plazo

Pérez aporta a la discusión una trayectoria directamente vinculada a la seguridad hemisférica. El teniente coronel retirado fue oficial de Inteligencia del Ejército, sirvió en Corea del Sur y trabajó en la Agencia de Inteligencia de Defensa (DIA), donde analizó las fuerzas armadas norcoreanas y sus capacidades de operaciones especiales.

Su experiencia lo lleva a considerar Homestead como un punto desde el cual Estados Unidos puede observar amenazas convencionales y no convencionales.

“La amenaza no es solamente Cuba. Estamos hablando de los chinos y de los rusos operando desde Cuba”, indicó.

La proyección hacia la isla constituye, por tanto, una parte de una función regional mayor. Venezuela, Nicaragua, las redes del narcotráfico y la presencia de actores extranjeros también integran el escenario de seguridad que enfrenta Washington.

Las precisiones de Pérez aportan mesura al entusiasmo generado por el anuncio, pero dejan intacta su dimensión estratégica. Los F-35 ofrecerán capacidades muy superiores, aunque mantendrán el tamaño del escuadrón y tardarán casi una década en entrar en operaciones.

¡Recibe las últimas noticias en tus propias manos!

Descarga LA APP

Deja tu comentario

Te puede interesar