Cuando Angela Merkel bajó del avión que la trajo de regreso a Alemania desde Italia, se volvió hacia su asesor y fue clara. “No vamos a contar con Trump. Nos ha dejado hasta en el clima”, reseñó la revista Der Spiegel.

Durante dos días, los líderes del G7 intentaron convencer al presidente Donald Trump a que no abandonara el Acuerdo de París sobre el cambio climático. Dicen los asistentes que el mandatario poco o nada rebatió los argumentos, pero se fueron decepcionados de la reunión porque Trump prometió apenas que daría una respuesta posteriormente. Lo hizo el jueves, en el Jardín de las Rosas, en la Casa Blanca, que en la simbología de la política estadounidense está reservado apenas para las ‘buenas noticias’.

Para Trump fueron “buenas noticias” porque después de todo, en su opinión, salir del acuerdo aportará empleos a Estados Unidos, una afirmación que es cuestionada por la mayoría de los especialistas. “El 75% de la industria de las energía renovables, a la que el Presidente ha dado ahora un alto, emplea unos 2 millones de personas. Ahora, esos empleos estarán en suspenso”, afirmó Mike Alberson, de la organización Sierra Club, en declaraciones a la cadena CBS. La salida del Acuerdo de París significa que Estados Unidos no estará obligado a invertir en fuentes renovables de energía, y al menos las empresas que lo hagan dejarían de recibir subsidios gubernamentales.

Pero lo que el Presidente no dijo en su discurso del jueves es que salir del acuerdo no es una tarea fácil ni inmediata. “La ley es la ley. Para salir del acuerdo Estados Unidos tiene que esperar cuatro años a partir de noviembre del 2016 [cuando fue firmado el acuerdo]. Mientras tanto debe cumplir sus postulados”, aseguró el presidente de la Unión Europea, Jean-Claude Juncker. “Eso de ‘America Primero’ no funciona. El Sr. Trump cree que lo puede hacer sencillamente porque no lee documentos”, agregó.

El presidente francés, Emmanuel Macron, ha ido más lejos. En un mensaje oficial divulgado por las televisoras locales y en idioma inglés, para que todo quedara claro para Trump, exhortó a los 197 países que firmaron el acuerdo a “hacer este planeta grande otra vez”, parafraseando la consigna electoral del presidente Trump.

El acuerdo fue firmado por la aplastante mayoría de los países del mundo, que se comprometieron a limitar el crecimiento de la temperatura ambiental a 2 grados Celsius para el año 2020. Solo Siria y Nicaragua se opusieron y ahora Estados Unidos se ha retirado.

La reacción global a la retirada ha sido aplastante. Tan pronto Trump la confirmó, Alemania, Francia e Italia, emitieron un comunicado conjunto de condena. “El Acuerdo de París es una piedra clave en la cooperación entre nuestros países para lograr de manera efectiva y a tiempo una agenda de cambio climático para el año 2030”, según el documento. “Vamos a dar todo el apoyo a los países en desarrollo que no tengan financiamiento disponible para lograr estos objetivos”, enfatiza.

Durante la campaña presidencial, Trump siempre criticó el Acuerdo de París y acusó a los activistas del medio ambiente de defender “un invento chino”. Pero nunca dijo si cree o no en la crisis medioambiental ni si la mano humana ha intervenido en ello. El pasado jueves, en la rueda de prensa diaria de la Casa Blanca, los periodistas preguntaron insistentemente al portavoz Sean Spice y al director de la Agencia de Protección del Medio Ambiente (EPA, por sus siglas en inglés), Scott Pruitt, si el Presidente cree o no en el calentamiento global. Ambos desviaron la pregunta. El miércoles, Pruitt declaró a la cadena CNN que la protección del medio ambiente “perjudica los negocios y a los empresarios”.

No solo en el mundo Trump tiene problemas con su decisión. En casa también. Su hija Ivanka y su esposo, el asesor presidencial de primera línea, Jared Kushner, se oponen y ni participaron en la ceremonia. Lo mismo pasó con el secretario de Energía, Rick Perry. Pero el exgobernador de Texas se arrepintió posteriormente y el jueves por la noche rectificó su posición y aseguró que “apoyo con entusiasmo el liderazgo del Presidente en este momento”.

Durante el discurso, el Presidente justificó la salida del acuerdo con el argumento de que “fui electo por Pittsburg no por París”. Momentos después el alcalde de la ciudad, Bill Peduto, le recordó la dura realidad en la cadena CNN. “El pueblo de Pittsburg votó al 80% por Hillary Clinton”, dijo. Y, después en un tuit, anunció que su alcaldía seguirá adelante con el cumplimento del Acuerdo de París, un movimiento al cual se han adherido en las últimas horas varios estados y alcaldías en todo el país.

“Al retirar a Estados Unidos del Acuerdo, el presidente Trump ha cometido un error de consecuencias fatales”, comentó la alcaldesa de París, Anne Hidalgo. El primer ministro de Suecia, Stefan Lofven, hizo incluso un llamado personal a Trump: “Le exhorto a ejercer un liderazgo mundial. Necesitamos a Estados Unidos en el equipo”. Pero la primera ministra británica, Theresa May, se mantuvo en silencio. Su despachó emitió un escueto comunicado “lamentando la decisión”.

El exsecretario de Estado John Kerry, quien por más de tres años negoció el Acuerdo de París, señaló que la salida “muestra un profundo desconocimiento del medio ambiente” por parte de Trump.

“Esto es un abandono sin precedente del liderazgo estadounidense que nos va a costar influencia y empleos e invita a otros países a desistir de sus esfuerzos por resolver la mayor crisis existencial de la humanidad”, afirmó Kerry. Y agregó: “Esto va a aislar a Estados Unidos del mundo”.

FUENTE: Especial

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