POR ALVISE ARMELLINI Y ANA LÁZARO

BARCELONA.- "Hola, república", "Hola, nuevo país". Los dos lemas aparecían ayer en sendos carteles sobre el escenario al que subieron los líderes independentistas catalanes tras el referéndum soberanista unilateral celebrado el domingo en Cataluña entre gran tensión e incertidumbre.

El 90% votó a favor del "sí", según el Gobierno catalán, cuyo plan es declarar en "unos días" la independencia de la región del resto de España. Pero, ¿es posible que eso realmente ocurra?

El Ejecutivo regional -y muchos de los ciudadanos que fueron a votar el domingo- considera que "no hay otra opción" y que tras la accidentada jornada, con enfrentamientos entre votantes y policías, se ganó "el derecho" de "tener un Estado independiente". Pero la secesión de Cataluña, una de las regiones más prósperas de España, empujaría al país a una grave crisis institucional.

Tanto el Ejecutivo español como el catalán dejaron en las últimas horas una puerta abierta al diálogo, pero las actuaciones por parte de Madrid contra el referéndum unilateral, y especialmente la intervención de la Policía en los colegios electorales el domingo, hacen prever que no haya ningún tipo de entendimiento.

Rajoy llegó a agradecer en una declaración institucional la labor de las fuerzas de seguridad españolas, provocando así un enfado aún mayor entre los independentistas catalanes, mientras que el jefe del Gobierno de la región, Carles Puigdemont, insistió en que el referéndum es "vinculante".

Es posible que, si no hay una reacción drástrica por parte de Madrid, en las próximas horas se difunda el resultado definitivo de la consulta y, 48 horas después, se convoque un pleno en el "Parlament" catalán para debatir la declaración de secesión, tal y como marca la ley aprobada a principios de septiembre por el "Parlament" catalán, que fue anulada por la Justicia española.

"La extraordinaria gravedad que supone la amenaza de Puigdemont de declarar la independencia de forma unilateral exige una respuesta contundente por parte del Estado", expresó hoy en su editorial el diario El Mundo, uno de los más leídos en España, urgiendo a Rajoy a "frenar en seco los planes del independentismo" con mecanismos como el artículo 155 de la Constitución, que permitiría suspender la autonomía de Cataluña, o la aplicación de la Ley de Seguridad Nacional, para tomar el control de sus órganos.

El Tribunal Constitucional español había suspendido la convocatoria de la consulta soberanista, prohibiéndola "de facto", así como la ley catalana que pretende avalar la declaración de independencia.

Por otro lado, el resultado de la votación no apunta a una mayoría secesionista en la región, según los cálculos. Se contaron 2,26 millones de votos, de los que el 90 por ciento dijo "sí". La cifra representa al 42 por ciento de la sociedad catalana.

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Carles Puigdemont, jefe del Gobierno catalán.
Carles Puigdemont, jefe del Gobierno catalán.

El Gobierno catalán aseguró que miles de personas (700.000) no pudieron depositar su papeleta en la urna por la acción de la Policía española, que precintó 400 colegios electorales, pero este argumento no se puede probar.

"Lo ocurrido ayer es grave. Compartimos el dolor y la indignación de muchos ciudadanos. Pero a las situaciones complicadas hay que buscarles siempre una salida. No nos dejemos sepultar por el resentimiento", expresó en su editorial el diario catalán "La Vanguardia", quien apeló a "nuevos consensos en Cataluña".

Según Borja Lasheras, la solución podría ser "una ambiciosa reforma constitucional que reconozca a Cataluña como nación y que le otorgue una mayor autonomía", aunque el diálogo es prácticamente imposible porque los líderes catalanes quieren "la independencia o nada" y podrían forzar a Madrid a tomar medidas drásticas como arrestos o la suspensión de la autonomía de la región.

El analista advierte de que en Madrid la declaración unilateral de independencia podría ser vista como "un golpe de Estado" y "lo que pasa cuando hay un golpe de Estado" es que puede haber medidas duras, como detenciones o la suspensión de la autonomía catalana.

"Si Puigdemont y el resto dan un paso atrás, podríamos tener un pequeño margen de maniobra. Si no, nos enfrentaremos a una crisis de Estado como no hemos visto en años", asegura.

FUENTE: dpa

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