FRONTERA DE GAZA.- El Kibutz Kfar Azza todavía huele a muerte. Mascotas abandonadas, casas con techos y puertas destrozados y hogares incinerados es el panorama que hoy se percibe.
Un lugar de paz que fue arrasado por el odio
En el kibutz Kfar Azza, a 800 metros de la Franja de Gaza, los terroristas de Hamás incendiaron casas con las personas dentro, asesinaron a 62 personas y secuestraron a 18
Ubicado a unos 800 metros del perímetro con la franja de Gaza, este era un sitio donde vivían muchos jóvenes y familias con niños pequeños.
Abundaban jardines con plantas ornamentales y árboles frondosos, también eran comunes los cochecitos para bebés y algunos de los balones de fútbol todavía aparecen entre los escombros y las ruinas que quedan después del fatídico 7 de octubre.
Unos 300 terroristas de Hamás entraron desde Gaza durante la madrugada de un feriado de celebración para el pueblo judío, asesinaron a 62 personas y secuestraron a 18. Algunos serán para siempre desaparecidos porque no están entre los rehenes pero tampoco sus cuerpos han aparecido 54 días después del ataque.
La promesa que se hacen a sí mismos los israelíes es que tras terminar de neutralizar a Hamás y devolverle la confianza al país, el Kibutz Kfar Azzar vuelva a ser un lugar de paz y nunca más haya que lamentar el efecto del odio con el que del otro lado de la frontera un grupo terrorista entrena solo para matar y destruir.
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FUENTE: ILIANA LAVASTIDA
