Caracas.- El velorio de Robert Serra, el diputado oficialista asesinado, en las instalaciones de la Asamblea Nacional de Caracas. (Archivo EFE)
Caracas.- “La impunidad está matando a este Gobierno. En el caso de Robert Serra, es impresionante como un escolta es capaz de pensar que puede asesinar a su jefe y quedar sin castigo. Esto se debe a que muchísimos hechos criminales no han tenido las consecuencias judiciales que se deben aplicar en estos casos”, comentó un criminólogo
Caracas.- El velorio de Robert Serra, el diputado oficialista asesinado, en las instalaciones de la Asamblea Nacional de Caracas. (Archivo EFE)
CLARA FRANCO/ Especial para DLA
El chavismo se enfrenta, una y otra vez, a la dura realidad de la violencia en el país y los altos personeros del Gobierno tratan con toda “irresponsabilidad” los homicidios donde están involucrados sus propios partidarios, una prueba de que la nación atraviesa por una etapa de “criminalidad desbordada”, afirmaron dos expertos en la materia.
Según el 71,6% de venezolanos encuestados por el Instituto Venezolano de Análisis de datos (IVAD), la inseguridad es el primer problema que enfrenta el país. Pero al parecer el presidente Nicolás Maduro y su Gobierno quieren dar la espalda a esta situación, aún cuando sus más altos colaboradores ya son víctimas del hampa y “no de la oposición, ni de planes elaborados en Miami, como ellos afirman”, según el estudio.
Robert Serra y Eliecer Otaiza, chavistas de corazón y "revolucionarios" fueron víctimas de asesinatos cargados de rabia, odio y violencia. Para el criminólogo Luis Izquiel, esos hechos son, desde el punto de vista policial, “claros y se encuentran totalmente resueltos”.
“La impunidad está matando a este Gobierno. En el caso de Robert Serra, es impresionante como un escolta es capaz de pensar que puede asesinar a su jefe y quedar sin castigo. Esto se debe a que muchísimos hechos criminales no han tenido las consecuencias judiciales que se deben aplicar en estos casos”, comentó.
A su juicio, el “95% de los homicidios en el país, le permiten a ese escolta pensar que el hecho puede quedar sin castigo”.
La irresponsabilidad
Izquiel aseguró que el Gobierno de Maduro ha tratado este tema con absoluta “irresponsabilidad, pues con Serra las declaraciones fueron para acusar a la oposición. En el caso de Otaiza, fue algo similar e incluso [se llegó a decir] que [el asesinato] fue planificado en Miami, pero los hechos, las pruebas y las investigaciones señalan extraoficialmente que fue el hampa común”.
Se debe considerar que lo más grave es que “este Gobierno no se retractará de esta tesis. Seguirán desde el punto de la retórica manteniendo que fueron agentes externos y no [hablarán] realmente lo que ya muchos de los venezolanos sabemos y sufrimos día a día cuando salimos de nuestras casa”.
La descomposición
Izquiel amplió que la “descomposición de los cuerpos policiales” sigue siendo un gran problema que el Gobierno no ha solucionado. “El escolta involucrado en el asesinato de Robert Serra es de la Policía de Caracas”, subrayó.
“Una buena parte de los organismos policiales están involucrados en extorsión, secuestro, narcotráfico y robo”, amplió.
Comentó que además de Otaiza, exdirector de la Dirección de los Servicios de Inteligencia y Prevención (DISIP) y presidente del Concejo Municipal de Libertador, y Serra, diputado de la Asamblea Nacional, también han sido asesinados “un alcalde de oposición y dos concejales, uno chavista y otro de la oposición”.
El hampa común
El criminólogo Francisco Javier Gorriño coincide con la tesis de su colega Izquiel en que ,a pesar de que ya “a estas alturas hay detenidos, se está dando testimonio sobre los hechos de ese día ante el Ministerio Público y ya extraoficialmente muchos detalles están saliendo a la luz, no hay un vocero oficial que provea más detalle de lo que ocurrió”.
Para Gorriño, la “Policía de Caracas tiene un alto índice de corrupción. Es algo que se conoce ampliamente”. Recordó que antes de que el diputado Serra tuviera a ese escolta, contaba con los servicios de un funcionario del Cuerpo de Investigaciones Cientificas Penales y Criminalisticas (CICPC), que fue asesinado”.
Criticó que estos casos siempre se llevan al campo “político”, cuando la realidad es otra y el caso ya ha sido resuelto durante la investigación policial.
“Queda más que demostrado que la delincuencia actúa sin distinciones, cualquiera puede ser su víctima”, subrayó y dijo que hasta la fecha “han matado a 104 policías”.
Las claves de un asesinato (tomado de El Nacional)
1.- Mortal discusión. Tres semanas antes del homicidio del parlamentario chavista Robert Serra y de su asistente María Herrera, el diputado habría sostenido una discusión con su escolta Edwin Torres, oficial de la Policía de Caracas, lo que se presume que habría motivado al guardaespaldas a planificar una venganza contra su jefe.
2.- Plan macabro. Torres habría contactado a cuatro hombres de nacionalidad colombiana, que residen en una de las torres de la Misión Vivienda Venezuela, en la capitalina avenida La Paz, para cometer un robo en la casa de Serra, en La Pastora, donde el político tenía una oficina y solía realizar reuniones de santería.
3.- Los cómplices. Entre los individuos contactados por Torres habría uno apodado “el Caliche”, quien sería el presunto autor material del doble homicidio. El CICPC realizó el viernes un allanamiento en dos torres del edificio de la Misión Vivienda donde vive el escolta de Serra y se llevaron a ocho personas para interrogatorios.
4.- La llegada. El miércoles 1ro. de octubre, a la casa de La Pastora en Caracas llegaron dos hombres en moto que vestían de blanco, con ropa de santeros, y luego arribaron otros cuatro. Lograron que Herrera les facilitara la entrada. Una vez dentro de la vivienda los sujetos buscaron a Serra mientras otros mantenían vigilada a su asistente.
5.- El hecho. Torres no actuó. El grupo fue a la planta alta de la vivienda, donde estaba Serra. Allí lo golpearon para que abriera la caja fuerte incrustrada en una pared y estaba cubierta con una fotografía de Hugo Chávez.
6.- Lo robado. De la caja extrajeron una importante suma de dinero en dólares, además de un fusil AR-15 y otro M16.
7.- La muerte. Por razones que se desconocen, el hombre apodado “el Caliche” comenzó a herir al diputado con un arma punzante hasta ocasionarle la muerte. Como Herrera habría sido testigo de la muerte de Serra, también decidieron ultimarla.
