Marta Colomina
Ni con simulacros la dictadura parece democracia
CARACAS.- La pertinaz negativa de Maduro a liberar a Leopoldo López, un preso político que no ha cometido delito alguno y cuya libertad ha sido solicitada reiteradamente por la ONU, la OEA, ONG, numerosos expresidentes, políticos y juristas del mundo, unida a otras muchas violaciones de los derechos humanos, han acrecentado la convicción, dentro y fuera del país, de que en Venezuela hay una dictadura. Alberto Barrera Tyszka en El Nacional (“Los infiltrados”) señala que nuestras instituciones “han sido desmanteladas” y la sociedad “se encuentra cada vez más sometida por la lógica de la fuerza”. En ese contexto los “patriotas cooperantes” son una perversión muy peligrosa. Tanto como la pugna entre los grupos armados del país. Tanto como la presencia militar, cada vez mayor en todos los ámbitos de decisión. Estamos ante un gobierno –concluye ABT– que “solo es capaz de pensarse desde la guerra”. Así, Maduro despoja a la disidencia de sus cargos obtenidos a través del voto, y lo hace con violencia carcelaria y argucias inconstitucionales avaladas por los poderes públicos que controla, como ocurrió con María Corina Machado y los alcaldes Scarano y Ceballos, entre otros muchos.
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MARTA COLOMINA