Han sido 200 años de relaciones con alti-bajos entre países latinoamericanos y España. Desde la independencia hasta los bicentenarios. n
Más allá de las consideraciones históricas, el siglo XXI se plantea globalizado. Desde las migraciones u201cen masa u201d de latinoamericanos a la Madre Patria hasta algunas nacionalizaciones de inversiones españolas en América Latina. n
La u00bfsuperada? crisis económica española y su reciente abandono de ideologías de izquierda podrían ser nuevos motivadores para ejercer un nuevo papel de u201cpuerta de ingreso a Europa u201d para una América Latina que es briosa y que, en la perspectiva energética guarda posibilidades de negocios en gas y petróleo tan importantes que América Latina va a ser un proveedor de materia prima pero también de productos energéticos de valor agregado que van a ser demandados por grande parte del mundo. Allí está la clave del nuevo enfoque: redefinir nuestras relaciones basados en comercio, en intercambio, en tecnología y en profundo respeto a diferencias y coincidencias. No vamos a negar, por lo menos quien escribe, de nuestras raíces lingüístico-culturales tan ricas que vienen de toda la geografía española: desde el país vasco, pasando por el mundo catalán hasta Extremadura. La riqueza cultural/lengua de España es el vehículo fundamental de ésta alianza de más de 300 millones de habitantes. n
Infortunadamente, y de momento, el populismo hizo carne en algunos países de América Latina impidiendo, quizá, un mejor desarrollo de relaciones con España por el re-surgimiento de algunas corrientes anti-hispanas pero que, con paciencia y globalidad, se van a superar bajo el influjo positivo de la tecnología. nLa tecnología, las redes sociales concretamente han aproximado al mundo y lo han reducido a una pantalla de smart phone y eso debe alegrarnos. Las nuevas generaciones hoy están preocupados en ser emprendedores y ganar dinero al margen de cualquier rencilla y rencor.
nMe suscribo a la máxima que indica que u201cEspaña y América Latina tienen un futuro compartido u201d producto del análisis que recientemente un grupo de intelectuales de España y éste lado del mundo concluyeron sobre la realidad política, económica y social Iberoamericana (en el marco de un evento de la Casa de América en Madrid en un Diálogo Abierto organizado por el Ministerio de Asuntos Exteriores de Espala con CAF -banco de desarrollo de América Latina, mayo 2014). n
La reflexión hoy en día está centrada en: obligatoriedad de promoción y profundización de la democracia en países de América Latina, búsqueda de nuevos focos de inversión en áreas concretas (energía, telecomunicaciones, construcciones), basados en una coincidencia mínima: el futuro de los hispanohablantes debe mejorar en comparación a los anglo-parlantes o sociedades del Asia que han alcanzado mejores niveles de crecimiento y desarrollo económico. n
España será para América Latina siempre nuestro mejor aliado, nuestra antesala a Europa y nuestras raíces, hoy convertidas en anhelos de futuro, deben estar aferradas de la mano de visión de construcción de sociedades modernas, globales, integradas y competitivas. Debemos, por poner algún ejemplo, alcanzar el nivel de desarrollo de países del golfo: mucho petróleo y mucho gas con importantes inversiones y alianzas estratégicas, naturalmente preservando nuestros valores cristianos y culturales. nSinergias compartidas serán útiles para la emergente economía de la energía de América Latina. Entre el PP español y el nuevo Rey Felipe VI tienen la misión de continuar alentando, promocionando, patrocinando y avalando democracias en América Latina, repudiando a autoritarismos y populismos. n
Quizá un escenario que haya que revalorizarlo y re-jerarquizarlo son las Cumbres Iberoamericanas de jefes de Estado y de Gobierno, creando mecanismos más palpables de integración por ejemplo: una carta energética España-Latinoamérica, fortalecer el rol de una Secretaría permanente para Asuntos tecnológico y comerciales; escribir una especie de u201ccarta democrática u201d en donde España sea parte de una veeduría permanente para vigilar que la continuidad y línea democrática de países latinoamericanos no sea quebrada y otros mecanismos de integración efectiva entre sectores académicos, empresariales y sociales. n Así vamos por el futuro!