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OPINIÓN

Cuba es una más en la lista de espera

La catástrofe humanitaria en Cuba se suma a una lista global de crisis en Sudán, Yemen y Ucrania, donde la atención internacional es un recurso escaso.

Por Omar Sixto

Todos los cubanos —tanto los cautivos como los libres— pensamos, queremos y deseamos que la catástrofe humanitaria que sufre hoy Cuba llame la atención del mundo y mueva voluntades para su resolución. Solución que no es otra que borrar para siempre a esa inepta Junta Militar de Barrigones que destruyó y asfixia a un país que era próspero.

Pero la realidad es otra. La catástrofe cubana es una más —y no la peor, para colmo— de las que colman este mundo actual y real. Veamos quiénes nos acompañan en esta macabra competencia por la atención mundial y por la solución a nuestra plaga.

Miren esto:

A todo esto súmele los conflictos locales provocados por guerras civiles, bandas terroristas o del crimen organizado. Millones de desplazados, decenas de miles de muertos y de desaparecidos.

La lista sigue: México, Irak, Nigeria, Bangladesh, Irán, Tailandia, Tanzania, Uganda, Costa de Marfil, Camerún, Níger, Mali, Burkina Faso, Chad, Benín, Ruanda, Túnez, Togo, Libia, Rusia, Israel, Palestina, Myanmar, República Centroafricana, Pakistán y quién sabe dónde más.

Además, hay otros conflictos actuales que tienen su génesis o su desarrollo en esas guerritas de nuestro barbudo y locuaz Orate: Angola, Argelia, Marruecos, República Democrática del Congo, Colombia, Ecuador, Mozambique, Somalia y también algunos de los de la lista anterior.

Así que los cubanos tenemos que trabajar el doble para lograr llamar la atención y resolver la catástrofe humanitaria en la que están sumidos más de ocho millones de nuestros paisanos, de nuestros familiares.

Para nosotros esos son los más importantes del mundo y aquí estamos haciendo todo para liberarlos de esa dictadura de panzones ineptos. Pero para el mundo somos otros más en la lista de desgracias.

Sí hay una diferencia del resto: ninguno de esos millones de personas tiene también en contra a una dictadura que, a la vez que los aplasta con efectividad, es muy efectiva presentándose como víctima y culpando a otros de la catástrofe en la que ellos mismos han metido a los cubanos.

Para colmo, la esperanza que nos ofreció la dupla Trump-Rubio se ha estancado al mismo ritmo que la teocracia iraní les ha enredado lo que se pensó una operación rápida y efectiva. No es lo mismo neutralizar a una narcodictadura corrupta que a una teocracia fanática; con petróleo como los corruptos de Venezuela, pero con un fanatismo y una constancia evidentemente efectivas y peligrosas.

Nada, que somos uno más en la lista de desgracias. Lo que más duele es que, sin esa llamada "revolución", nunca hubiéramos estado en en ella; estaríamos en la de los países a los que habría que llamar la atención para ayudar a los de la lista de desgracias.

No tienen perdón. Justicia y castigo, nada más.

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