Un lugar turístico como Varadero se ha convertido en la metáfora de la corrupción y la pérdida de conciencia ética
Tantas veces han enumerado los ideólogos ndel régimen castrista los males del capitalismo nque causaría risa si no fuera sonrojante nla dramática falta de valores que el ncomunismo ha impuesto a los cubanos. n
Un lugar turístico como Varadero se ha nconvertido en la metáfora de la corrupción ny la pérdida de conciencia ética de nlos trabajadores educados en una disciplina nsocialista que tratan de salir adelante ncon la peor versión encubierta de nla economía de mercado. Porque en los nhoteles de este paraíso gestionado por la nadministración castrista el robo, los sobornos ny otras muchas prácticas ilegales nestán a la orden del día. n
Como cuenta en su crónica nuestro ncorresponsal en La Habana, Iván García, nlos camareros de Varadero sustraen botellas nde alcohol para revenderlas con la ncomplicidad de sus superiores ante la impotencia ndel régimen que cuanto más control nimpone, más corrupción genera. n
También están proliferando vendedores nilegales de pescado y marisco que nson una amenaza para salud pública. En ndefinitiva, todo el mundo busca la forma nde"resolver" sin importar hacer daño a npropios o ajenos. n
El jineterismo masculino y femenino es notra de las señas de identidad de este destino npara viajeros por el que sacan pecho nlos prohombres del castrismo pero que nno se diferencia en nada de otros destinos nde turismo sexual como algunas zonas de nTailandia o Brasil. n
Así es y así va a seguir siendo mientras nsea una entrada de dinero fácil para seguir nfinanciando un régimen que ha fracasado nen infinitas iniciativas para reactivar la neconomía. Pero igual que cambiar una ntendencia económica siempre es posible ncon las políticas adecuadas, el rearme nmoral de los cubanos de la isla será una nlarga y complicada tarea.