sábado 4  de  abril 2026

El Gran Dictador

Culpar a los estudiantes que pacíficamente protestaban no sólo es un ejercicio de cinismo si no también un insulto a la inteligencia

Durante la noche del 9 al 10 de noviembre de 1938 en Austria y Alemania, tropas de asalto de las u201ccamisas pardas u201d en unión de civiles armados atacaron a la población judía frente a la pasividad de las autoridades alemanas.

Pasó a la historia como"la noche de los cristales rotos" y aquellas aciagas horas desencadenaron una de las etapas más oscuras de la historia del mundo con el triunfo del totalitarismo nazi.

Las excusas de Adolfo Hitler y sus colaboradores hablando de reacción espontánea del pueblo ante el enemigo judío, parecen haber inspirado la reacción de Nicolás Maduro, Diosdado Cabello y Miguel Rodríguez Torres tras los tristes y luctuosos acontecimientos ocurridos el pasado miércoles en Caracas. n

Culpar a los estudiantes que pacíficamente protestaban, como es habitual en cualquier país con un mínimo de libertades, de las tres muertes acaecidas, no sólo es un ejercicio de cinismo si no también un insulto a la inteligencia.

La explosión de libertad que suponen las redes sociales han dejado claro, mediante videos y fotografías, que las agresiones partieron de miembros del SEBIN y de motorizados armados, que como aquellos violentos de las turbas nazis son tolerados y fomentados a la sombra complaciente de un poder dictatorial con apariencia democrática.

Es éste el primer punto de conexión entre el comportamiento de Maduro y los dictadores que provocaron la Segunda Guerra Mundial. n u201cNo voy a permitir que la gente marche u201d, vociferaba el atribulado presidente venezolano tras los acontecimientos.

Toda una declaración de intenciones de un presunto líder que, como su antecesor, ha hecho de la acción en la calle una forma de hacer política. Una calle y un derecho que sirven para él y los suyos pero que no está dispuesto a ceder al resto de la población, disconforme con su forma de gobernar.
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La orden de captura de Leopoldo López y su criminalización desde las estructuras del poder es otro nexo de unión entre la praxis chavista y el nazismo: la aniquilación del enemigo político.

La OEA y el resto de organizaciones regionales y multinacionales no pueden mantenerse en silencio ante este atropello, disparate jurídico y político, en el que los ciudadanos son llevados a la cárcel simplemente por expresar ideas diferentes a las del Gobierno y por ejercer el derecho de reunión y manifestación. n

Por último, en este paralelismo de maneras entre el nazismo y el nuevo chavismo que ha acuñado Maduro, no podemos olvidar la propaganda que genera el actual régimen venezolano.

Propagación de la verdad oficial a través de unos medios controlados por el poder y acoso y amenazas para los discrepantes, con cierres de emisiones incluidas.
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Hoy, muy a pesar de los venezolanos de bien, se puede argumentar que Maduro se ha convertido en el Gran Dictador, ese que tan bien caricaturizó Charles Chaplin en su valiente película filmada en 1940.

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