viernes 3  de  abril 2026
OPINIÓN

Cuba: Miradas que esperan, silencios que hablan

He visto la opresión de mi pueblo… he escuchado su clamor. (Éxodo 3,7)

Por Pbro Juan Lázaro Vélez González

Hay un tiempo para callar y hay un tiempo para hablar. Según las Sagradas Escrituras en el libro del Eclesiastés 3,7. Cuba ha vivido demasiado tiempo en el primero. Un silencio impuesto, vigilado, aprendido como mecanismo de supervivencia. Son las palabras retenidas en la garganta con la fuerza de liberarse del que le amordaza y socaba el derecho de expresión genuina.

Las calles de cada región hablan. El hambre habla, la injusticia habla, los intensos apagones hablan. Todo este rosario de calamidades entre otras muchas expresan evidentemente el deterioro estructural del país y de sus ciudadanos, que se han visto obligados a detenerse en el tiempo. Lamentablemente la Isla se ha convertido en una geografía de presencias incompletas. Sin embargo, en medio de esta durísima realidad apocalíptica, algo está cambiando en el interior del alma de sus hijos.

Las nuevas generaciones, que han crecido entre carencias y discursos vacíos de credibilidad, comienzan alzar la voz con integridad, patriotismo y dignidad por todo el pueblo oprimido. Jóvenes y adolescentes que debían estar construyendo sueños han sido secuestrados del seno familiar para ser torturados en las mazmorras del régimen, que desangra a los que debía defender por principios constitucionales.

Como recordaba Martin Luther King Jr. Y cito: “La injusticia en cualquier lugar es una amenaza a la justicia en todas partes.” Lo que ocurre en la querida Cuba no es un hecho aislado ni ajeno es una herida abierta en cada consciencia humana. Jamás se puede normalizar el sufrimiento y mucho menos permitir que los dictadores masacren a ciudadanos de bien por el simple hecho de disentir de sus políticas inconstitucionales.

Desde la fe cristiana, esta realidad tampoco es indiferente. La Historia de la Salvación es, en esencia, la historia de un pueblo que clama a Dios por su liberación; Él los escucha y Redime de sus tormentos. Por eso la Esperanza de llegar a vivir el cambio se atesora con fortaleza y resistencia espiritual.

Recordemos que ningún sistema basado en el miedo o la represión es eterno. Ninguna verdad podrá ser silenciada para siempre. Nos restauraremos como familia, sociedad, economía y también como Patria.

Cuba no ha dejado de latir, mantiene su vigor y paso firme a la independencia definitiva. Porque llegará el día, y no será lejano en que se rompan las cadenas del opresor, y las miradas se alcancen profundamente en ese abrazo de libertad que nadie jamás podrá arrancar.

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