No hay duda de que en el corto tiempo de su incursión política, el presidente Donald Trump ha inspirado por lo menos una docena de libros explosivos, escritos por personas ligadas de una manera u otra a la Casa Blanca.

Son alrededor de 18 libros, desde que comenzó su mandato en enero de 2017, y la cuenta parece seguir.

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Ahora, con el sugestivo llamado a la advertencia, A Warning, por su título en inglés, llega una nueva publicación para agitar aún más la escena política de Washington.

El autor publica bajo condición de anonimato y se define como funcionario de la actual administración. Su recopilación presenta la imagen de un mandatario inexperto en el arte de gobernar, que ni tan siquiera le presta atención a las notas informativas sobre temas clave.

Este ejemplar, que supuestamente expone la vida dentro de la Casa Blanca y que aún no está a la venta, ha generado un gran interés y especulaciones sobre la identidad del autor.

Sin embargo, la revelación sobre la supuesta falta de interés del presidente Donald Trump cuando se enfrenta a sesiones informativas sobre temas altamente complejos, no es tan noticiosa.

En realidad, todos los presidentes de Estados Unidos han tenido diferentes formas de lidiar con la gran cantidad de información sensible, que se les muestra todos los días.

Algunos, como el expresidente Jimmy Carter, estaba tan atrapado con el tema de la toma de decisiones, que quería estar involucrado en todos los detalles, lo que al final puede ser una tarea ardua, si consideramos que para un presidente de los Estados Unidos debe ser especialmente difícil sumergirse en minucias, especialmente cuando se trata de operaciones militares o de inteligencia complejas.

Otro presidente que parecía privilegiar los pormenores del proceso fue Bill Clinton.

Durante sus dos mandatos, siempre exigió largas sesiones informativas para poder comprender todos los aspectos de un tema en particular.

Igualmente, el también demócrata Barack Obama, a quien le gustaban las sesiones precisas e incluso, se hizo conocido por tomarse mucho tiempo para llegar a una determinación.

Por otra parte, el republicano George W. Bush se acercaba en este aspecto más a Trump, pues prefería versiones diarias abreviadas y no estaba tan interesado en todos los pormenores, lo cual también le granjeó críticas en su momento por su aparente enojo cuando debía lidiar con un exceso de papeleo.

Las largas sesiones informativas con presentaciones en computador con Power Point no son necesariamente para todos los dignatarios y los militares en particular. Estos parecen concederles gran importancia para un dirigente abrumado con tantos temas, todos de gran relevancia, información breve y concisa, lo que tiene más sentido que una disertación larga y compleja llena de acrónimos interminables.

El presidente Donald Trump siempre ha dado la impresión de confiar primero en sus instintos, como una manera de marcar las diferencias de su administración con las que lo antecedieron.

Ha habido numerosos ejemplos que pueden dar una imagen de su liderazgo.

Por ejemplo, su sorpresivo anuncio de retirar a todas las tropas estadounidenses de Siria, aunque luego se haya visto frustrado por los argumentos en contra, esgrimidos por el Pentágono; su política de acercamiento hacia el líder norcoreano Kim Jong-un, o la invitación a La Casa Blanca al presidente turco Recep Tayyip Erdogan, a pesar de la oposición bipartidista que enfrenta.

En todo caso, este nuevo libro, de autor anónimo, sigue en cierta manera, la misma línea de publicaciones anteriores, que también han intentado describir una vida de caos en la Casa Blanca.

El año pasado el libro Fuego y Furia, publicado por Michael Wolff, citó a las autoridades diciendo que Trump rara vez leía algo, ni siquiera memorandos de una página. Su libro fue desestimado por la Casa Blanca por estar lleno de imprecisiones.

También publicado en enero del año pasado, el libro Locura mediática, de Howard Kurtz, Media Madness en inglés, expone el deterioro en la relación de Trump con los presentadores del programa de televisión Morning Joe y cómo la consejera Kellyanne Conway se sintió traicionada por "sus amigos en la prensa".

Asimismo incluye declaraciones del otrora estratega político Steve Bannon diciéndole a Trump que podría ser objeto de un juicio político.

Un exredactor de discursos durante la presidencia de George W. Bush, David Frum, también tuvo su momento, cuando publicó Trump Cracia: La corrupción de la república americana, en enero de 2018.

En su libro Frum sostiene que Trump está dañando el estilo de democracia estadounidense.

Aunque no se conoce todavía el contenido, ya se sabe que el ex asesor de seguridad nacional John Bolton, quien dejó en septiembre su cargo, parece haber llegado a un arreglo con Simon & Schuster por aproximadamente 2 millones de dólares para la publicación de un libro

Por lo pronto, el nuevo escrito de autor anónimo, A Warning, saldrá el próximo 19 de noviembre.

Tal vez esta proliferación de "verdades escritas" tenga una justificación en lo que recientemente publicó el Centro Pew de Investigaciones: “Las divisiones partidistas de la nación se han profundizado y se han vuelto más personales en los últimos años. Y ningún otro presidente, ha evocado sentimientos tan fuertes, tanto positivos como negativos, como Donald Trump. Esta intensidad en las pasiones ha dificultado que muchos discutan sus opiniones sobre Trump, especialmente cuando otros tienen puntos de vista diferentes”.

Las opiniones emitidas en esta sección no tienen que reflejar la postura editorial de este diario y son de exclusiva responsabilidad de los autores.

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