El G-2 cubano, en su mesa situacional sobre Venezuela, en La Habana, intenta desviar la atención sobre el agotado régimen de Nicolás Maduro y el deseo de cambio por el cual clama la gente. Comparte con el régimen moribundo el objetivo de romper la esperanza del pueblo y la unidad de los factores de la alternativa democrática, para dar aliento al agónico mandato y estirar la arruga del fin de la dictadura. Estando claros en el fin que persiguen. Nuestro objetivo es reforzar la esperanza y acrecentar la unidad en la acción, para lograr el primer propósito en el que tenemos puesto el ojo: fin de la usurpación.

Permanezcamos firmes en la lucha por la salida del usurpador y su banda de delincuentes, y en el apoyo a las directrices emanadas de la Asamblea Nacional y de nuestro Presidente (E) Juan Guaidó. El régimen ha llegado al foso de la ingobernabilidad por su total y absoluta incapacidad, demostrada a lo largo de estos 20 largos años, lo que ha generado un país destrozado, con su población sumida en la miseria, padeciendo la mayor catástrofe humanitaria que haya vivido nuestro Continente.

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El apagón histórico de estos días, el más extenso en nuestra historia, ha traído consecuencias gravísimas para la población. En Venezuela se producen diariamente 1.500 nacimientos de seres humanos, de los cuales estadísticamente el 10% requiere terapia intensiva, de no tenerla, los resultados pueden ser fatales. Los enfermos que requieren diálisis no han podido ser atendidos, con grave peligro para sus vidas, como lo es también para quienes no pueden recibir la atención médica reclamada en los centros hospitalarios del país, donde la situación ya era crítica aún con luz; sin luz se convierte en un túnel de muerte. La pérdida de alimentos por falta de refrigeración ha agravado la ya terrible situación alimentaria de los ciudadanos. Estas son solo algunas de las consecuencias de un país paralizado, sin actividad laboral y con las escuelas y universidades cerradas, con su gente hambreada y desesperada, sin comunicación y sin agua, consecuencia, en buena medida también de la falta de energía eléctrica.

Si bien la población está indignada frente al mega apagón del régimen, de alguna manera la atención se centra sobre la tragedia de la oscuridad, pensando más en la oscurana que en el régimen usurpador que hay que sacar. Para que vuelva la luz a Venezuela y renazca la esperanza, poner fin al régimen usurpador es el primer objetivo.

Por supuesto que es lícito y conveniente que cada uno de nosotros exprese sus puntos de vista sobre la situación actual y formule a Guaidó, en su carácter de conductor del proceso como encargado de la Presidencia de la República, sus propias observaciones y proposiciones. Hasta allí es lícita y conveniente la acción individual de cada uno de los dirigentes de la alternativa democrática. Lo que no pareciera útil son las críticas públicas, con la mera intención de diferenciarse, de generar discrepancias e intentar crecer individualmente en el conflicto. Escuchémonos, presentemos nuestras opciones al analizar el panorama, mantengamos siempre un nivel conveniente de comunicación fraternal y solidaria, ya que la unidad en la acción constituye premisa insustituible para ponerle fin al régimen usurpador.

En VenAmérica seguimos luchando por la unidad de la diáspora, y por los aportes de esta a la reconstrucción de Venezuela. Estamos ganados para la unidad en la acción y la coordinación de fuerzas. Nuestro ojo está focalizado en el primer objetivo: fin de la usurpación.

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