nGeorge Soros es uno de los financistas más importantes del siglo. Calificado por todos como un especulador, es criticado por muchos y adulado por otros tantos. Más allá de su olfato exacerbado para encontrar oportunidades de inversión, éste se volvió famoso tanto por su especulación con divisas como por sus actividades filántropas.
Soros especuló con divisas durante toda su carrera, pero fue en 1992 que se convirtió en un trader sobre divisas legendario después de efectuar una posición contra la libra esterlina. Esa posición de 10.000 millones de libras provocó la salida del Banco de Inglaterra del sistema monetario europeo y la caída de la divisa británica le hizo ganar 1.000 millones de dólares en un solo día. Hay quienes incluso le reprochan haber desatado la crisis financiera asiática de 1997 con una enorme posición a la baja contra el baht tailandés.
Su teoría general de inversión es la de afirmar que los mercados financieros son irracionales. Los precios de las acciones, los bonos y las divisas dependen de las reacciones de los seres humanos que los compran y venden, los traders reaccionan muchas veces emocionalmente y no racionalmente. Las oportunidades pueden ser encontradas analizando detenidamente el valor de los activos y su capitalización. Soros introdujo la teoría de la reflexividad, fundada en la siguiente hipótesis: la percepción de cada inversionista individual tiene un impacto sobre los mercados financieros y la economía.
La postura de Soros es interesante puesto que las teorías en base a las cuales son construidas la mayoría de las carteras de inversión afirman que los mercados financieros son u201cperfectos", es decir que reflejan perfectamente la realidad económica en la medida en la que los precios de los valores resultan de un conjunto de informaciones conocidas por todos los actores económicos.
Sin embargo, los valores indicados por el mercado pueden ser contradictorios con la realidad económica o exagerar alguna situación percibida. En efecto, los comportamientos irracionales del mercado se explican por diversos mecanismos psicológicos. Estos conducen a tomar decisiones irracionales: interpretaciones mediocres de leyes de probabilidad, dificultad de cuestionarse sobre sus propios preconceptos, recurso a estereotipos, replicación de los que hacen los demás, exceso de confianza en uno mismo.
Siempre que uno tome decisiones de inversión debe recordar que los mercados están influenciados por información, muchas veces, errónea (recomendaciones de analistas o la manera en que una empresa presente sus resultados).
Es fundamental que tanto los dirigentes de empresas como los inversores en bolsa sepan cómo interpretar la información cuidadosamente, puesto que dejarse llevar por la euforia colectiva puede ser perjudicial para el inversor poco cauto. Por ejemplo, ahora mismo sería un error de percepción creer que el mercado bursátil americano, con los precios de acciones americanas inusualmente altos, no fue víctima de un exceso de confianza que llevo a que todos piensen que las empresas van mejor de cómo van en realidad. Cuando un inversor sabe, como lo supo Soros, identificar este tipo de comportamiento de masa es cuando realmente tiene una verdadera oportunidad de ganancia.
*Abogado especialista en finanzas, bolsas y mercados internacionales. Director general de Latin America Invest Corp. Administrador de patrimonios por 3.000 millones de dólares.