La política en sentido amplio y democrático suele ser el arte de la integración por consenso, y no por dominación, para lograr metas comunes que beneficien a todos.

En este sentido, las políticas de Estado forman parte de las estrategias centrales de un país y no varían a pesar del color o la ideología política porque son independientes del gobierno de turno.

De esta manera, la gran mayoría de los estadounidenses están de acuerdo sobre conceptos políticos primordiales como la defensa de los derechos y deberes que poseen las personas y que el propósito de un gobierno es servir y proteger los intereses de sus ciudadanos.

Las políticas públicas por su parte forman un factor común de la política y de las decisiones del gobierno. De manera que la política puede ser calificada como la búsqueda por establecer, bloquear o influir políticas públicas.

Tal vez esta razón explica por qué, desde el momento en que Donald Trump asumió la presidencia de los Estados Unidos, el legado de su predecesor, Barack Obama, estaba en peligro.

Y es que Trump se ha entregado con prisa y sin pausa a la tarea de tratar de revocar o eliminar casi todo lo que se había logrado durante los ocho años de la administración demócrata de Obama.

La reforma de salud u Obamacare fue la primera en la lista de políticas públicas que el republicano quiso abolir.

También firmó una orden ejecutiva, a contracorriente con la de Obama, para mantener abierto el centro de detención en la base militar estadounidense de Guantánamo, en Cuba.

Así mismo, Trump retiró a Estados Unidos del acuerdo sobre el cambio climático que se firmó en París y desde un principio dejó en claro que se oponía totalmente al acuerdo nuclear iraní de 2015, firmado conjuntamente con China, Rusia, el Reino Unido, Francia y Alemania.

El tratado nuclear con Irán, que Estados Unidos ha revocado unilateralmente, fue quizás el logro más preciado de Obama y ahora está en ruinas.

Ninguna de las otras naciones que firmaron el acuerdo con Irán recibieron bien la decisión tomada por La Casa Blanca y esperan mantener vivo el compromiso con Teherán, pero sin la cooperación de Estados Unidos es más que probable que el convenio colapse.

Tal vez por eso la administración Trump está convencida de que los aliados europeos no les quedará más remedio que secundar la medida, según el propio consejero de Seguridad Nacional, John Bolton, sostuvo hace poco.

En todo caso, con la vuelta a la implementación de sanciones, la economía iraní se encamina al desastre, la relación con Europa a debilitarse cada vez más y los precios del petróleo a subir ante los temores de una guerra en el Medio Oriente.

Aun a pesar de las sospechas en Washington, que apuntan a una motivación personal, la razón de Trump para deshacer los logros de la administración pasada parece ser el convencimiento de que la supuesta ingenuidad de Obama privó en la toma de decisiones.

El otro reto del mandatario estadounidense es salir con éxito de la anunciada cumbre con el líder norcoreano, Kim Jong un, programada para el próximo 12 de junio en Singapur.

Si Trump consigue desnuclearizar a Corea del Norte habrá sido un logro muy importante en pro de la paz.

Abandonar el acuerdo nuclear de Irán también supone una jugada arriesgada, pero habría mucho que ganar si logra doblegar a Teherán. Por el momento, las reacciones han sido críticas y existe un alto grado de incertidumbre sobre lo que hará el presidente iraní Hassan Rouhani y cómo reaccionará, cuando las nuevas sanciones empiecen a socavar su economía.

Sin embargo, Trump, ahora respaldado por un secretario de Estado y un asesor de Seguridad Nacional que comparten su opinión, parece confiar en que ha salvado al mundo de un acuerdo desastroso.

Es posible que tenga razón, pero hay muchos peligros potenciales por delante, sobre todo la posibilidad de una guerra entre Irán e Israel, cuyas primeras señales ya han estallado con los feroces ataques con misiles israelíes contra las posiciones militares iraníes en Siria.

El temor en Europa es que Irán, en represalia, se dará ahora más prisa en continuar con su programa de armas nucleares, entonces ¿Qué hará Trump?

Quizás los líderes del Gobierno iraní esperarán a ver qué pasa con la reunión entre Trump y Kim Jong-un, dado que el tema de la agenda se enfoca igualmente en las armas nucleares.

Lo que Trump logre en la reunión en Singapur podría tener un impacto en la toma de decisiones de Teherán en los próximos meses y definitivamente podría abrir una nueva era en la configuración del orden político mundial.

Las opiniones emitidas en esta sección no tienen que reflejar la postura editorial de este diario y son de exclusiva responsabilidad de los autores.

 

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